Resulta inquietante contemplar el cuadro sobre la muerte de Jean Paul Marat que pintó su amigo y artista Jacques-Louis David. El cadáver del controvertido periodista francés revolucionario, descansa dentro de una bañera, con la cabeza envuelta en paños y el brazo colgando con una pluma en la mano.
La humillación por una muerte digamos, "poco digna", en la intimidad y en una posición indefensa, reflejada en ese cándido rostro vuelto al espectador, la austeridad de la sala, la sábana remendada, el sencillo cajón de madera, y el billete con una nota sobre el mismo donde dice; "Entréguese este billete a la viuda con cinco hijos cuyo esposo murió por defender a la patria", no son más que un alarde propagandístico de heroísmo y de símbolo de "amigo del pueblo" con que el artista quiso honrar a su amigo muerto.
Era, sin lugar a dudas, un idealista entusiasta. Dotado de una excepcional capacidad para el análisis de ideas y de hechos, era también un observador muy fino, y esmerado dueño de una mordaz y afilada pluma. Era un personaje social aunque solía permanecer agazapado en una sutil sencillez para, de la forma más discreta pero directa posible, ser capaz de estar en todas partes y en todos los frentes, sin aparentar pertenecer a ninguno en concreto.
De hecho, en ocasiones fue perseguido desde varios flancos; así que se ve que "el amigo del pueblo" por ser amigo de todos no lo era de ninguno.
El asesinato de Marat
Se cree que, en el momento de su asesinato, Marat estaba realizando correcciones para su periódico pero, en el cuadro de J-L David, lo que aparece en su mano es una carta con un enigmático mensaje: "13 de Julio de 1793: Marie-Anne Charlotte Corday al ciudadano Marat: Basta con que yo sea realmente desdichada para tener derecho a vuestra benevolencia."
Ella le había pedido un encuentro con él en dos ocasiones, enviándole cartas donde le decía que le apremiaba verle, para proporcionarle una lista de nombres que podrían interesar a su causa.
"Le he escrito esta mañana, Marat; ¿ha recibido mi carta? No puedo creerlo, se me niega su puerta. Espero que mañana me conceda una entrevista. Se lo repito, llegó de Caen, tengo que revelarle secretos muy importantes para la salud de la República. Además se me persigue por la causa de la libertad. Soy desafortunada, basta que lo sea para tener derecho a su patriotismo".
Es justamente el final de esta carta el que retrata David en su obra, aún con una significativa diferencia solamente en la última palabra, una muestra más de la manipulación propagandística del insigne pintor.
Imágenes: ActualidadHistórica
