Revista Diario

La muñeca que nunca tuvo... mamá

Por Sandra @sandraferrerv
La muñeca que nunca tuvo... mamáCuando hace unas semanas escribía sobre la tan temida carta a los Reyes Magos y sus inevitables y fastidiosos anexos, explicaba que había intentado dirigir los intereses de mis niños según lo que a ellos más les convenía. Ahora he de confesar que también hubo un poco de egoísmo por parte de mamá. Me explico. Los Reyes Magos trajeron a mi pequeña princesa una Blancanieves (con sus siete enanitos) y una Barbie fantástica con un pelo deliciosamente largo. Es cierto que mi pequeña rubia pidió una muñeca pero he de decir que fue mamá quien escogió esta segunda. Porque mamá, cuando era pequeña, pedía insistentemente a los Reyes Magos una Barbie que nunca llegó. No es que tenga un trauma infantil, no vayamos a ponernos melodramáticos, tuve otras bonitas muñecas de las que guardo un tierno recuerdo pero mira, Barbie, no tuve nunca. Así que os podéis imaginar la cara de emoción que puso... mamá, cuando vio aquella espléndida Barbie. Parece que te le hayan traído a ti en vez de a la niña, oigo a veces una vocecilla que ronda por casa y que, reconozcámoslo, tiene toda la razón del mundo. En fin, que cada tarde, cuando llegamos del trabajo, del cole, y terminamos las tareas de casa justas y necesarias para que la roña no nos invada peligrosamente, nos sentamos a peinar a Blancanieves, Sirenita (que ya llegó hace unos meses) y mi querida Barbie, a la que le he puesto un nombre de lo más "popolo" y que no voy a revelar. Pensaba que esas pamplinadas que oía a menudo a acerca de los padres que trasladaban a sus hijos sus carencias eran eso, pamplinadas. No es que no tener una Barbie sea una carencia pero ¡estoy tan feliz de que mi niña sea de Barbies y no de Monsters Highs (por ahora, claro está, no cantemos victoria).

Volver a la Portada de Logo Paperblog