Para delinear el recorrido por la creación, desarrollo, publicación y venta de la obra literaria, es primordial tener el conocimiento básico de lo que ella significa. Con esta entrada pretendemos abrir una rendija al extenso discernimiento sobre la pieza literaria. Aunque parezca mera teoría, es importante pisar firme y avanzar no sólo con conocimiento de causa a través de la concepción y creación de una obra. Bajo el concepto más teórico, la obra literaria es una creación artística donde el autor emite mensajes, refleja sus pensamientos y sentimientos; o cuenta una historia a través de un argumento, con la intensión de comunicar y producir un deleite estético. Para ello utiliza diferentes recursos literarios como metáforas, símiles, aliteraciones, epítetos, humanizaciones, hipérboles, repeticiones y onomatopeyas, todas con
el propósito de darle diversidad expresiva a la obra. Usualmente selecciona un género bajo el cual la escribe. Permite la recreación de lo narrado a través del texto, mundos imaginarios que reproducen ficciones y realidades, personajes y situaciones, hasta el narrador es un ser ficticio que se encarga de presentarnos el relato bajo su criterio o punto de vista.
La obra literaria se clasifica según la transmisión en oral, escrita y táctil. Según el tema y forma, entre otras; en lírica, épica, dramática, narrativa, ensayística y didáctica. Actualmente el ordenamiento más utilizado se basa en criterios semánticos, definiendo cuatro grandes géneros literarios y bajo estas ramas nutridos subgéneros yacen.

