Como es habitual en la filmografía del director, “La Odisea” también ha sido escrita íntegramente por el propio Christopher Nolan. Entre todas las películas del director inglés solo no ha participado en la escritura en una, “Insomnia” (2002), película basada en la película homónima noruega del 1997. El resto de la filmografía de Nolan ha sido escrito por él mismo en solitario o, en ocasiones, conjuntamente con su hermano Jonathan Nolan. En “La Odisea”, Nolan intenta ser lo más fiel posible a la estructura del relato original, presentando a un Telémaco buscando noticias de su padre, Ulises, desaparecido desde hace veinte años tras salir a luchar en la Guerra de Troya. Inteligentemente, después de una pequeña introducción, Christopher decide montar las tramas de padre e hijo paralelamente, haciendo que el ritmo de la información sea ameno y no decaiga en ningún momento. Quizás eso juegue un poco en su contra también, ya que desde que empieza la película hasta que termina no hay casi respiro entre escenas, deteniéndose un poco cuando lo relatado lo permite, pero la trama completa es un cúmulo de aventuras que dejan sin aliento por la dureza de las mismas o por la extorsión psicológica que acaban suponiendo por su principal protagonista, Ulises. Además, los personajes femeninos vuelven otra vez a chirriar por su escritura, cosa algo típica de los films del director inglés, aunque esta vez es algo que ya venía algo marcado por la escritura original de Homero. Aun así, no son cosas que acaben afectando al conjunto y se puede disfrutar del viaje gracias a la variedad de situaciones y los constantes cambios de escenario.
Lo que hace especialmente interesante a la cinta es cómo Nolan ha decidido coger la épica y centrarla casi exclusivamente en sus ejes centrales: los personajes de Ulises, Telémaco y la reina Penélope. A pesar de tener aventuras extraordinarias, batallas sin cesar y escenas que quitan la respiración, el director inglés tiene muy presente lo que “La Odisea” quiere contarnos, y no es otra que la historia de Ulises, su hijo y su mujer, tomando decisiones difíciles y sufriendo las consecuencias de sus actos. Es muy llamativo cómo Nolan coge la Guerra de Troya y no la narra como una épica, sino como una traición que acaba pesando en la moral de nuestro protagonista. O cómo el dejar atrás a muchos de sus compañeros de travesía, sacrificando la mayoría para salvar otros o a él mismo, es algo que atormenta constantemente al pobre Ulises más que una gran hazaña que lo eleve a la gloria. Hubiera sido muy fácil relatar el legendario poema como algo grandilocuente, pero el director inglés lo construye como un viaje personal que habla sobre la moral, la religión, la familia y el honor y lo retuerce para que acompañemos a sus personajes en su viaje mental, sufriendo todas y cada una de sus decisiones sin dejar de entenderlos. Una visión muy fresca del mito clásico que se agradece.Uno de los platos fuertes de “La Odisea” es su colosal reparto. El total protagonismo se lo lleva Matt Damon, quién vuelve a colaborar con el director tras sus pequeños papeles en “Interestellar” (2014) y “Oppenheimer” (2023). Damon interpreta a Odiseo, quién, a pesar de estar atormentado por sus decisiones y desprenda un amor inacabable por su familia, tiene un posado muy serio, ya sea por la dureza de su posición y su ser como por cómo ha sido roto por todas las decisiones que ha tenido que tomar. Damon tiene una gran presencia en el film y ha tomado las indicaciones de Nolan para construir un personaje frío pero muy creíble, haciéndonos empatizar con él a pesar de no mostrar especialmente su lado más sensible. Anne Hathaway es la encargada de dar vida a Penélope. Hatrhaway tiene un recorrido emocional muy interesante en film, pasando de mostrar dureza absoluta a una explosiva desesperación y pasión por el hombre que ha amado todos estos años. Su interpretación brilla gracias al control de sus emociones y, a pesar de ser una actriz algo limitada por sus operaciones estéticas, sigue demostrando que es un gran peso pesado de la interpretación y que fue una digna ganadora del Oscar a Mejor Actriz de Reparto por “Los miserables” (2013). Tom Holland debuta colaborando con Christopher interpretando a Telémaco. Su personaje siempre ha sido descrito como alguien algo ridículo y llevado por la pasión, y Holland encarna esa facete con bastante soltura. Telémaco tiene un objetivo claro y se deja llevar por él. No tiene un recorrido emocional muy destacable pero sí que Tom lo aguanta con soltura.
El reparto se completa con decenas de caras conocidas. Entre los intérpretes tenemos a Lupita Nyong'o, Charlize Theron, Zendaya, Benny Safdie, Jon Bernthal, Himesh Patel, Mia Goth, Elliot Page, Ryan Hurst o Samantha Morton, siendo ésta última una de las piezas interpretativas que más brillan en el conjunto. Pero si hay dos que destacan entre la mayoría esos son Robert Pattinson, dando vida al arrogante y odioso Antínoo con patetismo desesperante que oscila entre la chulería más estúpida y la cobardía más extrema, cosa que parece que Pattinson ha ido abrazando en sus últimos trabajos de manera muy exitosa; y John Leguizamo. Parece que Leguizamo brilla especialmente los últimos años. El actor colombiano brinda una versión de Eumeo fantástica. Leguizamo tiene que interpretar a un hombre que ha ido perdido la visión con la edad y ha ido sufriendo las torturas y malos tratos de los muchos pretendientes de Penélope y el actor consigue hacernos sentir ese dolor en todo momento transmitiendo, a su vez, una lealtad inquebrantable para su amo y un amor por Telémaco extraordinario. Todo esto con la limitación de su personaje y una evolución tanto física como mental que dará mucho que hablar en la próxima temporada de premios. Sensacionales.Detrás de las cámaras, Nolan vuelve a demostrar que un director muy popular y aclamado /y odiado) por alguna razón. Ya hemos comentado que construcción de las escenas gira entorno a los personajes centrales que las componen, por muy épicas y colosales que puedan ser. Por ello, Nolan constituye los planos poniendo en foco a estos personajes, haciendo que la mayoría de las veces la acción pase en segundo plano, como si estuviéramos viéndola en primera persona, sufriendo sus consecuencias, más que siendo partícipes de ella. La mayoría de los planos tienen a Ulises, Telémaco o Perséfone en primer término, teniendo sus aventuras a su alrededor, una decisión algo arriesgada pero que funciona estupendamente con su apuesta de mantener “La Odisea” como una vivencia personal de su protagonista. Por ello, incluso Christopher se atreve, por primera vez, con códigos típicos del cine de terror, haciendo que el cíclope Polifemo sea totalmente terrorífico, como una masa enorme de carne que puede acabar con la aventura en todo momento, pero que solo percibimos, la mayor parte, en segundo término, aumentando su peligrosidad. Lo misma pasa con una escena en la que Nolan incluso abraza el body horror para mostrar una transformación física de unos solados, con malformaciones de carne hasta la imagen más atroz. Quizás “La Odisea” no tenga los movimientos de cámara ni las set pieces más sorprendentes y titánicas, a pesar de la escala de las mismas, pero es muy coherente con el relato que quiere contar y la dirección de Nolan juega mucho a su favor.
Para fotografiar la película, Christopher vuelve a contar con el director de fotografía holandés Hoyte van Hoytema, ganador del Oscar a Mejor Fotografía por su colaboración en “Oppenheimer”, además de ser nominado, también, con otra de sus colaboraciones, “Dunquerque” (2017) y participar en las aclamadas “Interestellar” y “Tenet” (2020). Van Hoytema hace un trabajo excepcional. Destaca especialmente como consigue mostrar lo justo y necesario en segundo plano, trabajando con distancias focales cortas, además de trabajar una iluminación muy natural y diegética, basándola en elementos físicos que se pueden ver en pantalla. El uso de las grúas está más que medido y, aunque no abunden los movimientos de cámara extraordinarios, están muy bien integrados para acompañar la acción y hacer crecer la sensación de peligro o el esfuerzo que está sintiendo el propio Odiseo. Finalmente, comentar que el uso del IMAX 70mm crea una textura excepcional que brilla especialmente en grandes planos generales, destacando las secuencias marinas o algunos planos de la mítica Guerra de Troya.El diseño de producción es excepcional. Se ha creado un mundo totalmente personal para el cuento de Nolan. Las localizaciones buscan algo de realismo, pero no pretenden ser totalmente fieles al material original, siendo más una adaptación libre del mismo, creando una pátina de fábula propia, y destacan, especialmente, en los parajes naturales y la construcción de la mítica ciudad de Troya, donde la realización de la ciudad completa acaba brillando por su calidad. Los diseños de maquillaje, peluquería y vestuario son otros de los departamentos que más brillan en el conjunto. Los diseños son excepcionales y destacan tanto los soldados afines a Odiseo como los pretendientes y otros secundarios del film. Pero el que destaca especialmente es el diseño de Agamenón que, gracias a su diseño de vestuario y apoyado por la dirección de Nolan, consigue emanar un terror y un respeto elevadísimo, creando una presencia atronadora gracias al mismo. En cuanto al maquillaje, cabe destacar que tanto Helena de Troya como Eumeo tienen una caracterización impecable y que pueden contar mucho de su pasado solo por cómo acaban luciendo. Finalmente, los efectos especiales están muy bien integrados. Es famosa la pasión de Christopher en hacer sus películas lo más posible sin efectos especiales, pero en este caso es inevitable su uso, que se nota que se ha puesto mucho cariño y brillan por su realismo. Muy buenos trabajos.
Para terminar, la banda sonora de la película ha sido compuesta por el reputado compositor Ludwig Göransson. Göransson acaba de ganar su tercer premio Oscar a la Mejor Banda Sonora por “Los pecadores” (2025), teniendo dos premios más por “Black Panther” (2018) y “Oppenheimer”. El trabajo de Ludwig es excepcional. En esta ocasión, el compositor sueco ha contado con la ayuda de Callum Armstrong y Rosa Fragorapti, músicos de pipas e instrumentos folklóricos griegos, respectivamente, para crear una banda sonora que se adecuara al setting presentado. El trabajo musical es sensacional. Ludwig basa sus composiciones con pocos instrumentos, entre harpas, vientos espectrales, y percusiones que van retumbando y creciendo a medida que la tensión crece, creando una atmósfera de fábula que juega con la psicología que están viviendo los personajes principales sin perder la calidad y la fidelidad de la instrumentación clásica griega. Una composición extraordinaria que seguro aparecerá en la temporada de premios. Lo único que terminó chirriando un poco es la canción creada para los créditos finales, donde la composición se moderniza y se utiliza el poema que recita Travis Scott durante el film para crear una especia de rap experimental que no combina muy bien con el conjunto.En definitiva, “La Odisea” se irgue como una nueva obra colosal de parte del director británico Christopher Nolan. Una adaptación del clásico poema con una fidelidad extraordinario y una visión muy fresca sobre la culpa, el amor, la familia o el honor. Un reparto espectacular, un diseño grandioso, una banda sonora estupenda y un trabajo de dirección y cámara que merece ser disfrutado en pantalla grande. Un viaje muy especial y totémico que deja sin respiración. Imperdible.Valoración:

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Fuente Imágenes: Universal Pictures España
