La clase política española desaprovecho ayer, al conmemorar el bicentenario de La Pepa, una oportunidad de oro para pedir perdón al pueblo español por sus traiciones, robos, despilfarros, abusos de poder, despotismo y felonía. En lugar de reconocer que, como en tiempos del traidor Fernando VII, han hundido, arruinado y humillado a España, se limitaron a aplaudir a Juan Carlos II, tataranieto del rey felón.
Nuestro rey actual desvirtuó la Historia al decir que el pueblo español estuvo entonces, hace dos siglos, por encima del nivel de sus autoridades, cuando lo que de verdad ocurrió es que las autoridades del Estado, como hoy, estuvieron en la vileza y la corrupción, alimentando la decadencia y la pobreza de la nación.
Hasta que nuestros politicos actuales, sean de izquierdas, derecha o nacionalistas, no reconozcan su culpa en la corrupción, el despilfarro y la ruina de España, la ciudadanía española, por pura decencia, debe pagarles ccn desprecio y con el mas profundo rechazo.
Revista Opinión
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