Revista Ciclismo

La Parábola del Sembrador de Octavia E. Butler

Por Carlosr
La Parábola del Sembrador de Octavia E. Butler

Como segunda entrada de la serie Bici-sci-fi voy a analizar La Parábola del Sembrador, una novela posapocalíptica de anticipación sociopolítica (más que ciencia ficción), escrita por la aclamada autora Octavia E. Butler en el año 2021.

La historia se sitúa en un futuro muy, muy cercano donde el cambio climático global y sucesivas crisis económicas han sumido al mundo en el caos. Los Estados Unidos de América se ven azotados por la escasez, la hiperinflacción, la violencia y la anarquía. La codicia corporativa – con el apoyo de un presidente que nos recuerda al Berzelius «Buzz» Windrip de Eso no puede pasar aquí (Sinclair Lewis, 1935) y al infame Donald Trump – reduce a la esclavitud, en forma de servidumbre por contrato, a quienes se dejan seducir por sus cantos de sirena en su huida de las ciudades devastadas, la muerte y la miseria.

En este escenario desolador se desarrolla la vida de Lauren Olamina, una afroamericana adolescente de quince años, hiperempática (siente los dolores y emociones de los demás en su propio cuerpo), que con lúcida precocidad lucha por proteger a su comunidad de los peligros que acechan en esa Norteamérica de pesadilla.

La bicicleta se presenta al principio de la novela como el vehículo de los niños y las niñas del barrio amurallado en el que viven la familia Olamina y sus vecinos.

Parece que no va a pasar The Bicycle Rule pero rápidamente se muestra no como juguete sino como vehículo imprescindible en el desolador panorama de ausencia de otras formas de transporte. Y más tarde, descubrimos que el predicador Olamina hace sus periódicos desplazamientos a la universidad en bicicleta como otros muchos adultos. Prueba conseguida aunque no alcance a superar el filtro bikefriendly-god-level.

Posteriormente, en la lucha por la supervivencia de Lauren y su grupo por las carreteras en su éxodo hacia el norte, parece que la autora olvida ya a la bicicleta: todo el mundo viaja a pie, sostenidos por su propia desesperación, en una marea humana de desheredados cuya peregrinación es una huida hacia ninguna parte.

Paradójicamente, la gasolina no puede estar más presente en el relato. Y no solo para mantener en marcha la reducida nómina de camiones, coches y motos que ruedan por las páginas de la novela sino como iniciador del arrebato pirómano de los consumidores de una droga llamada Piro, hordas devastadoras que van dejando un reguero de muerte y destrucción a su paso.

Cara y cruz de La Parábola del Sembrador

La prosa de Butler es potente y evocadora, seca y cruel en los momentos en los que la tragedia abrasa a sus protagonistas. Construye un microcosmos social, con una ambientación sobrecogedora de los efectos del cambio climático, el agotamiento de los recursos y la desigualdad social, en el que los personajes – con motivaciones y conflictos complejos en medio del caos – se mueven entre la empatía y la solidaridad (claves para la supervivencia) y la codicia y la violencia que corroen hasta el último vestigio de “sociedad civilizada”.

Toda la potencia de esa descripción del caos del apocalipsis capitalista pierde fuste cuando, progresivamente, el retrato de la lucha por la supervivencia del grupo abandona el materialismo y el pesimismo antropológico, y se va enredando con la “elaboración” pseudo-religiosa de Lauren Olamina de un nuevo punto de partida para la sociedad, la «Semilla Terrestre», basada en la idea-fuerza “Dios es cambio”. Lo que parece que se agudiza en la segunda novela de la saga, La parábola de los talentos, cuando Semilla Terrestre ha evolucionado y se enfrenta a la iglesia institucional, América Cristiana.


Nos vemos pronto. Si crees que el tiempo y el esfuerzo que he dedicado a este post aporta algo, sigue volviendo por aquí, comparte y déjame pistas de otras obras que hagan al tema en Comentarios. Yo sigo buscando rodadas de bicicleta en este ciclo titulado «Bici-sci-fi»…


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