Le contaba a un cliente que todas las semanas leo uno o dos libros.
«¿Cómo lo haces cabrón?»
Fácil, joder. Lo primero que hago todas las mañanas al llegar a la oficina es leer una o dos horas, nada ni nadie me puede interrumpir.
«Claro, cabrón, así sí, pero algunos tenemos que trabajar, cabrón.»
Han pasado más de diez años y ese cliente sigue facturando parecido, quizás menos.
Yo es que no lo entiendo, de verdad que no lo entiendo. Por qué algunos postponen el éxito, o directamente renuncian a él.
Recuerdo comprar libros y contar los segundos hasta que el de amazon llamara a la puerta para empezar a leerlo. Comprar un curso y empezar a consumirlo al momento, y decirme, venga solo un poquito más y ya paro… un poquito más, un poquito más, un poquito más… y acabarlo en el día.
¿Y el trabajo? ¿No tenías trabajo?
A ver, mendrugo de pan. Ese es mi trabajo. Ser mejor cada día, vender más cada día. Y eso es algo que se tiene que aprender.
Qué puto cabeza de mantequilla tienes que ser para priorizar una reunión, contestar un email o rellenar un informe que te va a dejar en el mismo lugar en el que estás ahora y considerar eso, y no otra cosa, trabajo.
Esto me lo escribió un alumno de la Mentoría:
Luis,
La última lección es más que fantástica.
Con una escucha he publicado un anuncio con tres variantes usando las pautas que dices… y ahora tengo tres caballos ganadores cabalgando en paralelo:
{IMAGEN CON RESULTADOS}
Lo mejor es que el día que dejen de funcionar, sé cómo crear otros igual de buenos.
Así que gracias. Una vez más.
Es brutal la labor que haces con tu mentoría. Eres una fuente de inspiración y cuanto más “te consumo” más resultados veo.
Veo que lo haces desde el amor y la pasión y eso es una gran noticia para los que estamos dentro porque estás lejos de cansarte de meter caña y valor.
Un fuerte abrazo.
XXX
Si quieres que tus resultados se vean ASÍ.
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