Revista Política

La que tenemos liada

Publicado el 26 diciembre 2018 por Presmadelman
La que tenemos liadaLa ex-Ministra Montón ni siquiera sabía dónde cursaba su máster (El Confidencial).

Aunque este blog es satírico, esta entrada no lo va a ser. Pero sí va a ser sarcástica debido a mi falta de confianza en la mayoría de los políticos, lo que me llevaría normalmente a hacer una disertación sobre que los políticos son parte de la sociedad y que la reflejan y, por tanto, a si podemos o no confiar en general. Pero no va a ir de eso la entrada, si no de una descripción de lo que hay en cada partido.

La que tenemos liadaCarmen Calvo, doctora en Derecho Constitucional, que no se ha leído el artículo 14 de la Constitución.

Haciendo un breve repaso del panorama político que nos disfrutamos, comenzamos por el PSOE, dirigido por un narcisista, egocéntrico e insoportable, el autodoctor Pedro Sánchez, que se piensa que puede ir en Falcón One hasta a defecar. Un inepto, absolutamente encantado de haberse conocido, que no conoce límites a la hora de adherirse al sillón monclovita (incluso quiere renunciar a la Alta Inspección de la Educación o a que las Cámaras tengan que aprobar algunos Estatutos de Autonomía), sabedor de que el susodicho sillón depende sólo de los partidos independentistas, una vez que los demás integrantes de su partido, en algunos casos aún más ineptos, inútiles e infatigablemente mentecatos que él, han decidido no plantarle cara, no vaya a ser que no vuelvan a salir en las fotos, como dijo Alfonso Guerra cuando era el todopoderoso vicesecretario general. Adriana Lastra, esa prócer cuyo CV se resume en “estoy casada y vivo en Oviedo“, llegó a decir que hay que cambiar la Constitución porque no le gusta la condena a los miembros de la Manada, cuando la tipificación de los delitos y la determinación de las condenas que llevan consigo se especifican en el Código Penal y no en la Constitución. Luego con decir “sois todos unos machistas” se creen que arreglan algo, cuando lo único que hacen es el ridículo.

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El pasado del PP

En el PP, ganó Casado pero empiezo a ver que tiene problemas graves para meter en vereda a algunos pesos pesados que son un lastre para aquello de lo que nos intenta convencer: su nuevo programa. Aunque Soraya se ha ido, quedan otros como Feijóo, cuya política lingüística no parece estar muy en consonancia con el programa del nuevo líder. Tampoco acabo de ver claro cuál es su mensaje, más allá de insistir en ideas en las que también han insistido otros del PP antes para luego abandonarlas en cuanto han llegado al poder (por ejemplo, el aborto). Aparte, tienen después a Maroto y otros de la línea, que en el tema ETA han dejado mucho que desear. Era un partido con mucho potencial que, por su mala cabeza y falta de sentido común, lo han dilapidado. No me vale el rollo victimista de “pobres de nosotros que nos tienen mucha manía”, que, aunque en casos puntuales haya podido ser verdad, no lo ha sido en otros, pero algo tienen que decir.

En cuanto a Ciudadanos, creo que es una especie de globo sonda gigante. El peloteo a Soros, especulador que hundió la libra por simple ánimo de lucro y ha sido reiteradamente condenado por hacer negocios en Bolsa con información privilegiada; el rollo de vestal casta y pura de Manuel Valls, después de haber expulsado a 10.000 gitanos de Francia, y el lío que han montado en relación a las elecciones andaluzas, posado con Podemos en la estación de Jerez incluido, no los favorecen, después de otros muchos episodios en los que han puesto una vela a unos y otra a otros (los acuerdos con Sánchez, por ejemplo, o la equidistancia entre Podemos y Vox para ir de moderados). Virtus stat in medio, dijo Aristóteles, pero entre ponerse pedo después de 15 cervezas y simplemente tomarse una cerveza con una tapa, el medio no es tomarse 7 cervezas y media a pelo: sigue siendo una cerveza, de forma que se disfrute de ella y no se pierda la noción de la realidad. No entienden que muchos estamos cansados de votar al “mal menor” o con “una pinza en la nariz“. Exactamente igual que en los casos anteriores, el que ellos chupen del bote no me convence para votarles.

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Podemos, cabalgando contradicciones

Podemos, las Mareas y otros tronkos bolivarianos y del “centro reformista comunista revolucionario” (sólo Vox es “extremista“): tengo para mí que estos son una panda de pijos a los que nunca les ha faltado de nada pero que querían vivir del cuento. Se encuentran con que pueden pasar de ser unos profesores de universidad normalitos, en algunos casos interinos a, de repente, ganar una pasta gansa, haciéndole la pelota a Chávez, un narcisista rolleras y que también quería ser millonario a costa de todos los incautos que le votaron. Obviamente, Maduro es aún peor porque encima es aún más mentecato. A los hechos me remito: Espinar y su VPO (yo no tuve beneficio, sólo hubo una diferencia entre el precio de compra y el de venta); Tania Sánchez (la ex que no iba a estar en Podemos.Punto y luego fue su “portavoza” en el Congreso, y que, mientras que fue concejal en Rivas no se dio cuenta de que concedía contratos públicos a la empresa de su hermano); Echenique, su asistente que no estaba dado de alta en la Seguridad Social y sus obras en su casa del barrio de Salamanca que ha tenido que retirar para no poner en un brete a la Carmena; la Bescansa y sus posados con el niño; Errejón, su beca y sus vídeos alabando a Chávez; Monedero y sus problemas con Hacienda y, por último, pero no menos importantes, la pareja de líderes cósmicos, Pablo Iglesias e Irene Montero y su chalet en la Navata de Madrid, porque ellos se lo merecen porque van a iniciar un proyeztofamiliar, no como el resto de ciudadanos que somos todos unos avaros, sedientos de neocapitalismo, que carecemos de un proyezto de tal envergadura. Resumiendo: el problema suyo es, sobre todo, que para erigirse en líder moral y azote de todas las desviaciones protagonizadas por otros políticos, es necesario no cometerlas. Pero ello choca contra la concepción de Iglesias de que la política es “cabalgar contradicciones” como si todos nos chupáramos el dedo. Resumiendo: lo de “nosotros somos la gente y todos los demás son reptilianos” es aburridísimo y suena a policía de la moral. Todo se pega menos la hermosura y ellos tienen también amistades en Irán.

En las elecciones andaluzas dio el campanazo Vox. Habrá que ver cómo se desenvuelven. Creo que las campañas contra ellos, programa de la Sexta incluido a la caza del votante como si fueran peligrosos narcos o psicópatas agresivos o los dengues de Ciudadanos -mencionados antes- o de Susana Díaz, se van a volver en contra de quienes las han hecho. Primero, porque la gente está harta de tanta imposición ideológica que no tiene nada que ver con la realidad pero que contribuye a montar muchos chiringuitos con los que prospera mucho chupóptero cuyo currículum da pena y vergüenza ajena y, segundo, es una llamada de atención desde un lado del espectro político que no tenía quien defendiera unas ideas que, sin embargo, bastante gente defiende en su ámbito privado. Ahora bien, creo que les vendría bien bajar un poco el tono, que parece que están arengando a las tropas todo el día y acaban cansando a gente que, de otra forma, no tendría ninguna duda de votarles. Pero, como digo, hay que esperar a ver qué medidas proponen una vez que estén en las instituciones, que una cosa es la teoría y otra la práctica.

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No se puede ser más inútil: el independentista Romeva adorando al unionista Lincoln.

Luego están la pléyade de partidos independentistas, con mayor o menor fortuna, con características semejantes en todos los sitios: inspirando la división y la confrontación entre la sociedad, no contribuyendo a una mayor libertad (como se ha visto en el episodio del Mosso larepúblicanoexistecojones, que ya lo quieren expedientar por decir algo que es cierto: la república catalana a día de hoy no existe) y desviando millones a su causa desde partidas mucho más necesarias como la Sanidad y la Educación. Si no eres independentista, intentan que te vayas de “sus” territorios o te mueras por no serlo y si eres independentista puede que hasta se cuenten a sí mismos como “víctimas” del Estado. Porque, obviamente, los malos somos el resto de españoles que somos “anticatalanes“, “antivascos” y no sé qué más chorradas. Eso sí, no se paran a pensar por qué Torra (“los españoles son bestias con problemas en el ADN“), Puigdemont (¿hace falta algún comentario?) o Junqueras (que es mucho más próximo genéticamente a Alain Delon que a Paco Martínez Soria, según él claro), cae como una patada en el estómago mientras que Boadella o Nadal reciben aplausos allí donde van. En el fondo, son de un provinciano que tira para atrás, pero encima se piensan el colmo del modernismo.

Muchas veces pienso que no nos merecemos esta clase política que parece sacada de una tragicomedia o directamente de películas como Golfus de Roma, pero que, en este caso, hacen maldita la gracia. Luego, enciendo la TV, veo la programación y entiendo que, al menos, una parte sí se lo merecen. Pero la juerga la pagamos todos, Falcón One y Waterloo incluidos.

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