Revista Cultura y Ocio

La Reina del Tearling, de Erika Johansen

Publicado el 10 octubre 2016 por Covadonga Mendoza @Cova_Mendoza

La Reina del Tearling, de Erika JohansenLa reina del Tearling

The Queen of the Tearling

Gemma Rovira (Traductora)

La joven Kelsea vive en un bosque en la sola compañía de dos viejos tutores. Un día aparecen unos soldados que se la quieren llevar a la capital del reino para hacerla Reina, ya que ella es la heredera. La vida de la joven cambiará radicalmente, cómo no, en esta tesitura.

Cuando compré este libro no tenía la menor referencia de él. Pensé que se trataría de fantasía, por la portada y por la sinopsis, y aunque, en efecto, fantasía hay, el estilo literario no es lo que yo pensaba. Ya desde las primeras páginas me pareció más una obra juvenil que otra cosa. No es que ser juvenil sea algo malo, pero el planteamiento y resolución de algunas situaciones me resultaron un poco desconcertantes y ligeras.

Especialmente descolocante es el inicio, esa premisa de que la heredera del trono de un reino (el Tearling, en este caso) viva aislada en un lugar para supuestamente evitar que la maten sus rivales. Vamos a ver, si eres la heredera, ¿por qué no haces valer tus derechos? ¿No hay nadie en ese reino que te apoye, yo qué sé, nobles, instituciones...? ¿Y si nadie te apoya cómo te arriesgas a postularte como Reina? En el libro se supone que su tío, al parecer su único familiar vivo, ocupa la regencia desde hace ¡diecinueve años! El tío, claro está, es uno de los que la quieren matar sin que se sepa muy bien por qué, ya que él no usurpa el trono pese a no haber nada que se oponga (después de todo, la heredera podría estar muerta; lleva años perdida).

Se supone que Kelsea tiene un montón de "poderosos" enemigos que quieren acabar con ella: el Regente y la Reina Roja (que es la mala, la reina del reino rival), entre los más destacados. Incluso han contratado a una secta de asesinos para hacer el trabajo, pero inexplicablemente durante casi veinte años nadie la encuentra (y eso que está en el mismo reino). Tampoco pueden matarla en su camino hasta la capital, pese a la clara ineptitud de sus guardias reales, que en lugar de protegerla, se emborrachan y distraen cada dos por tres (además de permitir que caiga en manos de una especie de Robin Hood que roba a los ricos para quedárselo todo él, pero aun así es el ídolo del pueblo).

Ni que decir que la chica llega a la capital y sin que haya la menor resistencia por parte de los "malos" o del "pueblo", y saltándose a la torera algunas de las tradiciones o protocolos, se convierte en la reina, porque ella lo vale (y sus zafiros mágicos), sin más experiencia ni educación que la que le dieron los tutores en el bosque (que eso sí, abarca todos los campos imaginables).

Llegados a este punto, cabe destacar que la construcción de este mundo imaginario es bastante mala, confusa e incoherente. O tal vez es que la forma de explicarla no es la más adecuada para hacerlo comprensible.

En primer lugar, la autora pasa olímpicamente de explicarnos las normas del reino, por ejemplo, reglas de sucesión, de regencia, organismos... Tal parece que la organización administrativo-política consta de una reina, de una guardia real, cuyo capitán parece que actúa como consejero... y nada más. Bueno, hay unos curas por ahí, pero de eso hablaremos más adelante. De acuerdo que no hay por qué detallar tanto a veces, y que es más importante la historia, pero si la falta de estos detalles hace que no entiendas qué pasa... pues a lo mejor es que son necesarios. Pero como la autora te oculta cosas para las "sorpresas" y los "misterios"...

En segundo lugar, el universo donde tiene lugar la acción de esta historia. La autora no te explica dónde ni cuándo estamos. Por la descripción: guerreros con espadas y corazas, gente montando a caballo, etc, parece que hablamos de un mundo pre-industrial... Pero de pronto, saca a colación tecnología y cosas de nuestro mundo, como los libros de Harry Potter, cigarrillos, los ebooks, los pc, las calculadoras... y entonces te das cuenta de que en realidad, se trata de algo tipo distopía juvenil como las que están últimamente de moda.

Bien, más o menos te dicen que hubo una Travesía de gente de nuestro mundo moderno, capitaneada por un tal William Tear, que se llevó a varias personas a un Nuevo Mundo para comenzar desde cero mediante una utopía "socialista" (sí, socialista). Pero ni mención de qué pasó para tomar esas decisiones, ni a dónde fueron a parar, etc. Es curioso que pese a que los libros son en este universo un bien escaso, hay varios personajes que conocen bien la historia pre-Travesía (o dicen conocerla), y hacen frecuentes alusiones a ella. Sin embargo, como es una de las partes del misterio de la obra, la autora se guarda de dar detalles (que se conocerán en el libro segundo).

En este nuevo mundo hay dos reinos principales que son el Tearling (capital Nueva Londres) y Nueva Europa, que se cambió el nombre a Mortmesne. En el Tearling la tecnología es tan básica que ni tienen imprentas para hacer libros, ni armas de acero, viven en la pobreza y con una agricultura casi de subsistencia (aunque en algún momento dice que los campesinos van a cierto lugar a vender sus cosechas, lo cual significa que hay excedentes); sin embargo, en el otro reino, el de los "malos", el de la Reina Bruja perversa, la gente vive en orden, tienen fábricas, fundiciones, conocen el hierro y el acero, tienen armas, y, agárrense, hacen trasplantes y hasta cirugía estética. Es decir, que reinos que son vecinos están en estadios culturales radicalmente distintos, y hasta que llegó Kelsea al poder, nadie se planteó que podrían recuperar la tecnología del pasado (que la conocen, pues la mencionan, saben que existen las imprentas, ¿por qué no las fabrican? ¿Por pereza?). Por cierto, ¿por qué la reina mala que tiene una tecnología aplastantemente superior no invadió el otro país en lugar de observar un estúpido tratado de paz?

Resulta muy chocante que Kelsea mencione que el de los pelirrojos es un "gen recesivo" y que se diga que la reina roja es una experta en "genética", en un mundo donde la gente lucha con espadas y arcos. Ah, se me olvidaba que también existen la heroína inyectable y los antibióticos... Y los anticonceptivos, para los ricos, ya que el número medio de hijos por familia es de siete. (Recuerdan del pasado lo que interesa para la historia y mantener el misterio).

Pero lo más curioso es que algunos personajes, sobre todo los femeninos, en algunos aspectos tienen mentalidades y actitudes hacia ciertos hechos totalmente modernos (de nuestro mundo), mientras que en otros actúan como gente bárbara. Por ejemplo, la Reina Roja siente asco por los pederastas de su gobierno, hasta el punto que no quiere ni darles la mano, y mientras piensa esto... te sacrifica un niño a un espíritu oscuro o le corta la lengua a un esclavo sexual. Kelsea, por su parte, también es muy sensible a la problemática femenina, a los malos tratos, la pederastia, tráfico de menores (sic), tráfico de drogas, esclavitud y todas esas cosas que pasan en su reino, pero ni se inmuta cuando ve la cabeza de x personaje clavada en una pica.

Aunque el utópico William Tear era ateo y socialista, al parecer la Iglesia sigue teniendo poder incluso en ese otro mundo. Una iglesia muy peculiar, más católica que protestante, con un Santo Padre y curas interviniendo en la sociedad con brigadas anti-sodomía (sic). Kelsea, que es atea también, desde el inicio se enfrenta con la "iglesia", corrupta, por supuesto.

Como si esta descripción del mundo o worldbuilding no fuera suficientemente confusa, resulta que también hay magia, sin que se explique de dónde viene, por qué, cómo funciona, etc. A Kelsea le viene muy bien, ya que sus zafiros maravillosos le sirven como auténtico deus ex machina para resolver situaciones difíciles... Y a la Reina Roja para hacer maldades (pero no para encontrar a Kelsea en casi 20 años, qué mal). También a la reina le vienen genial las visiones proféticas o sueños que le advierten de los peligros o amenazas (cuando procede, según conviene a la historia... otras veces no ve nada).

Qué decir de la protagonista, un auténtico ejemplo: valiente, aguerrida, lista, culta, escéptica, defensora de los derechos de las mujeres, anti esclavista, generosa, compasiva... pero atormentada por ser ¡fea, gorda y masculina! (cosa que nos repiten con cansina insistencia, así como las envidias que le provocan las mujeres guapas, incluso las viejas). No solo la reina del Tearling vive obsesionada por su físico sino que incluso sus propios guardias le recuerdan que tiene sobrepeso... (A falta de asesores o consejeros, los groseros y maleducados guardias). Recordemos que esta protagonista fea, gorda y masculina será interpretada en el cine por Emma Watson...

Se nos dice que Kelsea es lista, pero toma con frecuencia decisiones arbitrarias o directamente incomprensibles, como saber que x persona trata de asesinarla y en lugar de mandar detenerla, la deja marchar, dándole encima varios días de margen para que recoja sus cosas. Luego, ante una amenaza, se va con toda su guardia y parte del ejército a x pueblo, dejando la capital desguarnecida... Por no mencionar su falta de análisis de la situación cuando llega al trono y su imprudente decisión respecto al "tributo" al otro reino.

En fin. Que en este libro las cosas pasan muy deprisa. Gente que nunca vio un trono se hace reina y comienza a gobernar a diestro y siniestro con un programa político "progresista": mejorar la cultura, la sanidad, la educación, quitar la pobreza, abolir la esclavitud... A ver, que la idea no es mala, es la forma de plasmarlo la autora, de modo muy simplista, acelerado e irreal. En general, todo el libro es así. Pasan cosas que te las tienes que creer, pero no están bien justificadas, personajes que aparecen y desaparecen cuando conviene (el Traedor), secretos y misterios que se saben pero no se dicen para mantener la "intriga" de un modo poco sutil, escenas surrealistas (la coronación, los esclavos sexuales de la reina mala), decisiones y descripciones infantiles, al lado de escenas violentas de violaciones, gente quemada, muertes, torturas... La sutileza no es el fuerte de la autora: los malos son malísimos (y tontos a veces; el Regente, en concreto, es muuuy tonto), y los buenos son justos.

Al final del libro, no se da solución a ninguno de los misterios planteados: quién es el padre de Kelsea, qué pasó en la utopía para degenerar a monarquía corrupta, qué le pasó al mundo para que se fuera la gente a la Travesía, de dónde viene la magia de los zafiros, dónde rayos está este mundo... En el segundo tomo creo que se da respuesta a alguna de las preguntas, pero no a todas.

En aspectos formales, la prosa es sencilla, fácil de leer, sin complicaciones ni adornos y con un tono ligero y juvenil, en tercera persona con punto de vista del personaje (hay varios, pero se centra en Kelsea), aunque abundan las descripciones.

En resumen, un libro un poco desconcertante, a veces risible, a veces surrealista, pero que al final, de pura ternura que te da su simpleza, acabas tomándole cariño a este mundo y a la peculiar reina Kelsea. Seguramente lea el segundo tomo. Quiero pensar que todas las preguntas sin respuesta, las aparentes incoherencias, tienen explicación en futuras entregas...

¿Qué te ha parecido la reseña? ¿Te apetece leer este libro? ¿Ya lo has leído? (Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión)


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