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La sal de la vida - Anna Gavalda

Publicado el 22 septiembre 2010 por Rusta @RustaDevoradora
La sal de la vida - Anna GavaldaEditorial: Seix Barral
Páginas: 156
ISBN: 9788432228667
Precio: 12€
De entre mis últimas adquisiciones habría puesto la mano en el fuego por La sal de la vida. Anna Gavalda es una autora francesa a la que descubrí hace dos años y desde entonces me he convertido en una de sus seguidoras más fervientes. Me encanta su estilo y el tipo de obras que escribe, de modo que estaba convencida de que este libro no me iba a decepcionar. Pero me equivocaba, ¡y de qué manera! La sal de la vida ha roto la buena racha lectora que llevaba y sin duda es uno de los peores libros que he leído en este año 2010. Que no se escandalice ningún fan de esta escritora: soy la primera a la que le sabe mal ser tan dura con una de mis favoritas, pero seguramente soy más crítica con ella porque sé que puede hacerlo mucho mejor.
La sal de la vida

La trama de este libro gira en torno a cuatro hermanos que tienen entre veintitantos y treinta y pocos años: Simon, Lola, Garance y Vincent. Los tres primeros se reúnen para ir a la boda de un familiar, pero una vez allí deciden que les apetece más ir a ver a su hermano pequeño, así que se escapan un par de días para estar con él. Tal y como nos vende la sinopsis de la contraportada, este relato es un homenaje a los hermanos, a la complicidad que hay entre éstos y a aquellos guiños de la infancia que Gavalda pretende rememorar con esta historia. No esperéis grandes acciones ni una trama apasionante, de hecho ya podéis ver que el argumento es muy simple. Se supone que la gracia del libro está en aquellos detalles entrañables de la relación entre los cuatro protagonistas.

Estilo

¿Seríais capaces de reconocer a un autor leyendo un fragmento escrito por él? Se entiende que la gracia está en reconocerlo por su forma de escribir, no porque relacionéis el contenido del fragmento con un libro que habéis leído. En la literatura actual es frecuente que los libros estén orientados hacia el entretenimiento y la evasión, de modo que muchos autores escriben de una forma bastante estandarizada y simple, lo que dificulta la tarea de distinguir a uno de otro sólo por su estilo narrativo. Yo creo que sólo sería capaz de identificar a unos pocos escritores, entre ellos Anna Gavalda.

El libro me habrá parecido flojo, pero al César lo que es del César: la escritura es impecable, como siempre en esta autora. Siempre he definido su estilo como elegante, personal, francés, con un fino sentido del humor. No tiene tanto encanto como sus otras novelas (probablemente lo siento así porque me ha desencantado bastante), pero sigue teniendo esa forma de narrar tan especial que la caracteriza. Me maravilla que sea capaz de narrar con elegancia incluso el momento en que compra una revista del corazón o entra en una tienda de los chinos; no todos los escritores lo podrían hacer. Esta vez no emplea tanto el diálogo como en otras novelas porque gran parte de la trama gira en torno a los recuerdos de la narradora, pero utiliza frases cortas y hay pocos párrafos largos, de modo que en la práctica el libro sigue siendo ameno y de lectura rápida.

Ni contigo ni sin ti

Las recomendaciones de este libro señalan que su historia transmite mucho optimismo y hace sonreír al lector. Es habitual que en los comentarios de la contraportada se exageren las cosas, pero aun así estoy bastante decepcionada porque no me ha transmitido absolutamente nada. Ni optimismo, ni felicidad. El libro es tan plano que no me ha hecho sentir ninguna emoción, algo que me parece terrible en cualquier novela y más en una que yo catalogo de sentimental (porque habla de sentimientos, no la confundáis con el género romántico). Pensaba que tal vez no me encontraría una obra brillante, pero como mínimo esperaba algo que me hiciera pasar un buen rato.

Se supone que ese optimismo se debe al sentido del humor de los personajes, una ironía fina. Es curioso lo que me ha ocurrido con esto: la narradora hace bromas que yo hago en mi vida diaria o que, si no las hago, al menos me hacen gracia cuando las hacen los demás. Por ejemplo, el tono de guasa cuando lee el horóscopo o compra una revista. Todo parecía indicar que este tipo de situaciones planteadas con humor me dibujarían una sonrisa en los labios, pero no ha sido así.

Pienso que el problema de esto último puede deberse al hecho de que la novela es muy breve. Rectifico, no es una novela, sino un relato. La autora va tan rápido narrando la historia que quizá por eso no me he metido del todo en ella ni me he puesto en la piel de su narradora. Digamos que no he llegado a tener feeling con el relato. Leía y pensaba “ok, pues muy bien”, pero no provocaba ningún sentimiento en mí ni me dejaba con ganas de seguir leyendo. Está muy bien escrito y la prosa es amena, pero el contenido no me aporta nada.

Yo reconozco que por lo general prefiero las novelas extensas, pero de todas formas quiero dejar bien claro que la brevedad no es un problema para que un libro me guste. Puedo poner como ejemplo a la misma Anna Gavalda con su libro La amaba o la recopilación de relatos Quisiera que alguien me esperara en algún lugar. Todos ellos me gustaron mucho, a mi parecer no están a la altura de la que para mí es su mejor obra y con diferencia ( Juntos, nada más ), pero estuve metida en sus historias mientras duró la lectura y las disfruté sin problemas. Quizá por el tipo de temas que pretende tratar, La sal de la vida debería de haberse alargado más o, mejor, desde el principio debería de estar enfocado de otra manera. Pero en fin, ya sabemos que todo es cuestión de gustos.

Puede que también influya que yo no tengo hermanos y, por lo tanto, no puedo sentirme identificada con el tema principal. A pesar de todo, lo veo un problema menor: considero que no es necesario haber vivido una situación similar a la de los personajes de una novela para que éstos te transmitan algo. Si una historia está bien escrita, te llegará aunque no tengas nada que ver con su protagonista.

Y todavía hay más

Siento ser mal pensada, pero mientras leía se me ha ocurrido que Anna Gavalda tenía que entregar un libro en una fecha determinada y como no tenía nada terminado les coló este relatillo para cumplir. Si la autora no fuera popular y no tuviera esta escritura tan particular, estoy segura de que el libro no habría sido publicado. Por desgracia, no es la primera vez que tengo esta impresión con un autor de éxito. ¿Después de brillar se relajan, o nos cuelan estos relatos por compromisos editoriales?

Otra sensación que he tenido mientras leía es el hecho de que el libro parece estar escrito de carrerilla. Es decir, sobre la marcha, sin planear qué sucederá en X momento y demás. No es por su extensión —hay relatos brillantes y cuidados hasta el más mínimo detalle—, sino por lo pobre que me parece el resultado. No veo orden en la narración, se me hace rarísimo que la primera mitad se centre en la mala relación de la protagonista con su cuñada y luego cambie y se hable del viaje de los hermanos. Me deja una sensación extraña, y vuelvo a decir que en mi opinión esto a un autor novel no se lo permitirían.

Voy a explayarme un poco más sobre este punto. En la primera mitad se narra el viaje en coche de los tres hermanos mayores y la esposa de Simon. En este tiempo, casi todo consiste en criticar a la cuñada y gastarle bromas para picarla. Yo entiendo ese sarcasmo y ese sentido del humor, pero me he sentido identificada con la cuñada (así de pesada soy) y digamos que estas burlas repetidas me cansaban un poco. Soy capaz de reírme de mí misma y, de hecho, al principio estos comentarios me inspiraban simpatía (muy al principio, eso sí). El problema viene cuando las gracias se repiten una vez, y otra, y otra, y otra… Llegando incluso a dedicar varias páginas a recordar un momento en el que las dos hermanas se cachondearon de la cuñada tiempo atrás. Tanta bromita para ridiculizar al personal cansa.

Volviendo a los hermanos, toda la trama es bastante inverosímil: no me creo que se preparen para una boda y al llegar ahí cojan y se larguen a ver al hermanito. Por no hablar del trabajo de éste, que no hay quien se lo crea. Pienso que la inverosimilitud no tiene por qué ser un problema en la literatura, pero en este caso la he encontrado bastante absurda. En fin, que cuando algo no te entra, no te entra y punto, por mucho que a otros les parezca una maravilla.

Todavía me quedan algunas desventajas por comentar. Lo primero, que los personajes están muy estereotipados: el hermano mayor buenazo, la cuñada pesada, el hermano pequeño bohemio, etc. Me extraña mucho sentir esto con un libro de Gavalda, porque uno de los grandes atractivos de Juntos, nada más eran los protagonistas: tres personas muy diferentes, cada una con sus rarezas, nada de gente corriente. En fin, creo que está bastante claro que esperaba algo totalmente distinto. A La sal de la vida le falta intensidad en todos los aspectos (y dedicación, para elaborar una historia menos facilona).
Por último, me apetece reflexionar un poco sobre el bajón que estoy sintiendo con los autores franceses actuales. Hace un par de años deseaba que tradujeran más libros de nuestro país vecino, pero de un tiempo a esta parte incluso mis escritores favoritos me están decepcionando. Empecé con mi fiebre por Marc Levy y Anna Gavalda, cuyas primeras novelas me fascinaron. Después fueron bajando el nivel, y además me topé con libros ‘ni fu ni fa’ como Nunca olvides que te quiero (Delphine Bertholon) y La elegancia del erizo (Muriel Barbery). Mi última decepción ha sido con el nuevo libro de Mathias Malzieu, La alargada sombra del amor. Antes cualquier novela de un autor francés me llamaba la atención de inmediato; ahora tengo mis reservas. ¿Recuperaré la fe en la literatura francesa?

Conclusión

En mi humilde opinión, no hay por donde cogerlo. Soy una gran admiradora de Anna Gavalda, pero este relato no me ha transmitido nada y me parece flojo en todos los aspectos. No me atrevo a decir si lo recomiendo o no porque me parece un libro que amas u odias y eso sólo se puede saber en cuanto lo empiezas (creedme, yo estaba convencida de que me iba a gustar). Tan sólo diré que, independientemente de la impresión que os quede de La sal de la vida después de leer mi opinión, merece la pena conocer a esta autora. Recomiendo encarecidamente Juntos, nada más (un libro de 10/10). La amaba y Quisiera que alguien me esperara en algún lugar también están bastante bien. Por mi parte, sólo me queda esperar que su próxima novela me guste más (visto lo visto, tampoco es muy difícil…).



Mi valoración: 2/10

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