«Y la sonámbula se inclinó ante esta voz. Se inclinó pronunciadamente porque la había despertado y porque ahora tenía que aprender a caminar con los ojos abiertos más allá de los tejados, porque tenía que aprender a mirar sin caerse a los terribles abismos que había bajo sus pies».
La sonámbula es el relato del que toma el título esta colección de cuentos; y la voz, ante la que yo también me inclino, no puedo evitar pensar que es la de Marie Luise Kashnitz. Ella nos despeja la mirada, ella derrumba el suelo bajo nuestros pies, y lo hace tal vez solo momentáneamente, pero tras nuestra emersión a la zona tranquila no somos ya los mismos. Conocemos el abismo, lo hemos visto, hemos habitado en él, y sabemos que, en cualquier momento, podemos regresar. Lo que no sabemos es qué nos asusta más, si la posibilidad factible del regreso o la incertidumbre, esa pérdida de control sobre nosotros mismos y nuestras vidas, de cuándo se producirá.«Me he quedado sentada, perpleja, y es como si hubiera caído en un pozo profundo y me dispusiera a trepar para salir, pero, qué extraño, no consigo llegar arriba del todo, nunca volveré a alcanzar la claridad completa».Podría decirse que La sonámbula y más relatos inquietantes es una extensión de La niña gorda y otros relatos inquietantes, pequeñas y excelentes muestras de la narrativa breve firmadas también por Marie Luise Kaschnitz. Ambas están editadas por Hoja de Lata, seleccionadas y traducidas por Santiago Martín Arnedo y presentadas por una preciosísima y sugerente portada ilustrada por la polaca Marta Orlowska, y en ambas está concentrada la esencia del universo narrativo de Kashnitz: esa voz que pone palabras a lo impronunciable, que abre las puertas a lo que jamás compartiríamos con nadie, a nuestra vida oculta y secreta vivida en soledad. «Caí en la cuenta de que siempre estaría tan solo como lo estaba en ese momento», concluye el niño de Popp y Mingel al recordar el suceso con el que se despide de su infancia. Asimismo Rosie, la preadolescente de Sombras alargadas, uno de mis dos cuentos favoritos de esta selección, hace referencia a la soledad cuando piensa que «cuando se está sola, todo se hace más grande y extraño y todas las cosas se convierten en propiedad».
Son varios los relatos de este libro protagonizados y narrados por niños, pues en la infancia los límites entre las dos realidades son más difusos y es más sencillo alternar entre un mundo y otro dando así «rienda suelta a nuestros salvajes anhelos de vida», tal y como hace la protagonista de Nesemann, mi otro cuento favorito. En él la autora alemana toca el sentimiento de culpa, como también lo hará con Un pandero, un caballo, aunque en el primero se descubrirá que la culpa muchas veces viene aderezada por un condimento de sabor agridulce.
«Ya que no puedo tener mi casa, mi casa fría dentro de la tierra, al menos quiero tener el sentimiento de ser importante, y la sensación, tan extraña y tan dulce que ahora se abre en mi interior, la oscura sensación de fatalidad y culpa».

Tambourine. Fotografía de melissa9099
No están exentos los adultos de estos cuentos de experimentar esa sensación de fatalidad y culpa, si bien es cierto que, al haber casi olvidado la existencia de puertas que conectan con otra realidad, serán menos duchos en reconocerla. Pero las puertas están ahí y, a veces, como en el caso de la mujer que protagoniza Altramuces, tan solo hace falta tener el arrojo suficiente de saltar, e incluso dos veces, para dejar atrás el camino hacia el que nos empuja una de esas realidades. Valentía también la de El jardinero que da título a otro de los relatos, que no solo es capaz de reconocer lo que hay tras la difusa barrera invisible entre mundos sino que se bate en duelo con ello y sale victorioso. Más temerosos se mostrarán el matrimonio de Fantasmas, que vive una auténtica velada fantasmal, o el hombre que lee atónito las cartas en las que su hermana, confinada en otro mundo en el que parece que toda puerta que permita la comunicación entre ambas realidades se ha sellado, recrea para él la Historia de un barco. Por último, la ambigüedad vuelve a instalarse en uno de estos relatos e invade a la protagonista de Ave Roc, que, tras conseguir desesperada ahuyentar al ave que ha invadido su casa, se descubre de repente anhelando su regreso quién sabe si, tal vez, esperando escuchar cantos de otros mundos que llenen su soledad.
Once relatos os he citado hasta ahora pero vuelven a ser doce (número que se me antoja mágico), como ya lo fueran en La niña gorda, los que componen esta antología. Me he reservado Persona enigmática para el final y esta decisión no es caprichosa ni casual. En él se rompe la norma del silencio, de callar nuestra vida secreta, nuestro yo oculto, «esas miles de voces que se alza[ba]n lastimosas, voces de apátridas, la voz del miedo». Y al hacerlo, al verbalizar, al contar, al compartir, se libera el miedo y esa inquietud que vive en nosotros nos abandona y suelta su tenaza. Sabia mujer, esa persona enigmática que en un viaje en tren traslada a la desconocida pasajera que se sienta a su lado sus incursiones en el otro mundo; niña inmortal, que viaja de un mundo a otro sin acusar si quiera confusión; ser despreocupado, al que no le importa, ajeno tal vez a las consecuencias de su locuacidad, sembrar de desconcierto a su eventual compañera de viaje. Y me quedo pensando y me tienta la idea de que esa despreocupación no sea tan inocente. Vuelve a invadirme el convencimiento de que esa voz camuflada con un personaje procede en realidad de Marie Luise Kaschnitz. Ella sabe que nada existe hasta que se nombra, así como que solo se teme a lo desconocido. Ella usa las palabras para identificar, para cercar, para alumbrar las zonas oscuras. Yo las recojo para leer(nos)/(me) entre líneas.
«De este modo la sonámbula comprendió que para ella ya no había vuelta atrás. Comprendió que desde ese momento tendría que retratar la vida incesantemente y tener la esperanza de poder encontrar así alguna vez un poco de luz tras las líneas acostumbradas, y que esta luz estaría relacionada con esas líneas de una forma secreta, y que a su vez les daría su sentido».

sun flare alley. Fotografía de Jonny Hughes
Ficha del libro:
Título: La sonámbula y más relatos inquietantes
Autora: Marie Luise Kaschnitz
Traductor: Santiago Martín Arnedo
Editorial: Hoja de Lata
Año de publicación: 2017
ISBN: 978-84-16537-16-7
Lee aquí el relato Historia de un barco
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