Existen problemas de tiroides que se pueden detectar antes, durante y después del embarazo y que pueden dar complicaciones en el propio embarazo. Estas enfermedades son el hipotiroidismo y el hipertiroidismo, cada una de ellas muy diferente pero que dan lugar a problemas en el embarazo. Por eso, la embarazada con tiroides debe cuidarse más en el embarazo, teniendo en cuenta una buen dieta, ejercicios frecuentes y un control periódico.
La glándula tiroides, donde se encuentra el problema, es una glándula de pequeño tamaño hallada debajo de piel y músculos en la parte frontal del cuello.
El hipertiroidismo es otro problema de tiroides cuyos síntomas son pérdida de peso, al contrario que el hipotiroidismo, náuseas y vómitos, debilidad, fatiga, sudoración, etc. Se debe diagnosticar y tratar, ya que además es más fácil de diagnosticar en el embarazo, al contrario que el otro, ya que los problemas que puede dar son infecciones, preclampsia, deficiencia de hierro, abortos espontáneos y más.
Se deben regular los niveles de la tiroides durante todo el embarazo, para no tener complicaciones, además si se va a tener un hijo y se conoce la existencia de alguna de estas enfermedades se debe consultar antes con el médico para que aconseje, ya que se pueden encontrar complicaciones importantes durante el embarazo, sobre todo si no se puede controlar.
