Revista Insólito

La toma de Barcelona

Publicado el 22 octubre 2018 por Monpalentina @FFroi
La toma de Barcelona Sucedió todo lo que Zaid había previsto. Los francos quisieron valerse de su ilustre prisionero para que aconsejar a los suyos la entrega de la ciudad. Le presentaron ante los muros de Barcelona con un brazo ligado, el otro desnudo y suelto. Cuando Zaid pudo hacerse oir por los suyos, extendió hacia ellos el brazo que le quedaba libre, y comenzó a exhortarlos a voz en grito que abriesen las puertas de la ciudad, pero al mismo tiempo doblaba los dedos y hacía otras semejantes demostraciones, como para dar a entender que ejecutaran todo lo contrario de lo que con la voz les ordenaba. Reparó el duque Guillermo en aquel juego misterioso, sospechó de él, y no pudiendo reprimir su indignación, se dejó arrebatar hasta el punto de descargar su puño sobre el rostro del astuto musulmán. Su seña, sin embargo, no había sido perdida: los jefes de la ciudad la comprendieron y continuaron defendiéndose con vigor. También los sitiadores redoblaron sus esfuerzos. Se resulvía el asalto general. No hubo máquina que no se empleara; eran tantas, dice la crónica, que faltaba sitio para colocarlas. Se abrieron al fin algunas brechas, mas al penetrar por ellas los cristianos, millares de flechas, piedras y dardos llovieron sobre ellos. Los cristianos también hacían buen destrozo en los musulmanes.
Agotados todos los medios de defensa, hostigados por todas partes, oprimidos por el número, su jefe en poder de los sitiadores cedieron los árabes y se rindieron, mas no sin obtener honrosas condiciones del vencedor, entre ellas la de salir de la ciudad ellos y sus familias con armas y bagajes, y la de poder retirarse libremente a la parte del territorio musulmán que les agradase escoger. Bajo este pacto abrieron las puertas y franquearon la entrada al ejército franco-aquitanio. Sólo entró aquel día una parte de él a tomar posesión de la ciudad. Lo mismo hizo el rey al siguiente con gran aparato, precedido de sacerdotes y clérigos cantando salmos y entonando himnos, y con este cortejo pasó a la iglesia de Santa Cruz a dar gracias a Dios por tan importante victoria (1).
Poco tiempo permaneció en Barcelona el rey Luis, dejando en ella en calidad de conde a Bera, noble godo, y uno de los capitanes que más se habían distinguido en el asedio, con fuerte guarnición de francos y españoles, regresó a Aquitania. Desde allí despachó al conde Bego a anunciar al emperador Carlomagno, su padre, los triunfos de sus armas, enviándole en testimonio de ello al ilustre y desgraciado prisionero Zaid con multitud de despojos de guerra. Bego encontró en Lyon un ejército que Carlomagno enviaba en auxilio de su hijo Luis, al mando de Carlos, su hermano mayor, el cual, no siendo ya necesario, volvió incorporado con Bego cerca de su padre. Extraordinario júbilo causó al emperador la nueva de la conquista de Barcelona, y acaso, añade un historiador francés, le halagó un momento la idea de poder hacer de toda España una provincia del imperio de Occidente con que acababa de ser investido (2). Se cuenta que Zaid fue mal recibido y no mejor tratado por el nuevo emperador, y que el mismo día de su presentación le condenó al destierro.
Tal fue el famoso sitio y toma de Barcelona por Ludovico Pío, hijo de Carlomagno y rey de Aquitania. Uno de los más importants acaecimiento de aquella época, por las consecuencias que estaba llamado a producir, verdadero fundamento de la Marca Gótica, y principio y base del condado de Barcelona, que tanta influencia y tanto peso había de tener en la solemne lucha entre el mahometismo y el cristianismo, entre la esclavitud y la libertad de España, que hacía cerca d eun siglo se había inaugurado.
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(1) -A las noticias de Eginhard, del Astrónomo autor de la cida de Ludovico Pío, del arzobispo Marca, de Conde, de la Historia de Languedoc, etc..., sobre estos sucesos, hemos añadido los interesantes y dramáticos porenores que sólo se encuentran en la obra titulada Gesta Ludovici Pii, de Ermoldius Nigellius, ó Ermold en Negro, como le nombra monsieur Guizot. 

(2).-Carlomagno recibió la corona del iperio de Occidente de mano del papa León III en Roma el año 800.


La toma de Barcelona


La Historia General de España de Modesto Lafuente, es considerada el paradigma de la
historiografía nacional del pensamiento liberal del siglo XIX. 

Impresa en Barcelona por Montaner y Simón entre 1888 y 1890.

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