Revista Cultura y Ocio

La última palabra. Hanif Kureishi

Por Mientrasleo @MientrasleoS

La última palabra. Hanif Kureishi
     "Harry Johnson contempló desde la ventanilla del tren el paisaje rural británico y pensó que no había un instante en que alguien no estuviese contando una historia. Y si ese día la suerte le seguía acompañando, Harry estaba a punto de ser contratado para contar la historia del hombre al que iba a visitar. De hecho, había sido elegido, para contar la historia completa de ese importante personaje, de ese destacado artista."
     Hace ya un tiempo que leí El buda de los suburbios, pero aún lo conservo en la memoria. Un libro que convirtió a su autor en un nombre a tener siempre en el punto de mira. Así que estaba claro que me iba a leer este título. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, La última palabra.
     Conocemos a Harry Johnson, un joven ambicioso que acaba de ser contratado por su editor para escribir la biografía de Mamoon, una gloria literaria reconocida mundialmente que no ve reflejado ese brillo en su cuenta corriente desde hace tiempo. Uno busca la oportunidad y otro conseguir un empujón que le haga tener un repunte de ventas, y así Harry llega a casa de Mamoon para meterse en su piel y airear su vida; una vida en la que hay una zona oscura que la segunda mujer del escritor no quiere ver sobre el papel, pero que el joven ambicioso ve como un modo de vender.
     De un tiempo a esta parte muchos son los libros que se adentran con mayor o menor fortuna, en librerías, escritores y mundos literarios. Kureishi ha decidido en su última obra sumarse a ellos y nos muestra el proceso de creación de una biografía, más que autorizada, encargada. Para ello nos da un personaje magnífico para ser biografiado, una gloria convertida en vieja gloria en vida pese a seguir siendo laureado. Mamoon es un escritor que se hizo a si mismo y que se muestra como lo que es, un hombre sin pelos en la lengua ni problemas para sacar a relucir su famoso carácter. En definitiva, un hombre sobre el que, pronto somos conscientes, nos gustaría leer. Lo conocemos ya mayor, en una casita retirada en el campo y con su segunda esposa, pero aún irreverente y sin pelos en la lengua, desordenado y temperamental como, confesemos que hemos pensado todos alguna vez, tiene que ser un genio. Y a esa casita aparentemente idílica envía a su protagonista, el joven ambicioso que busca su oportunidad de oro para ser un escritor reconocido. Un joven que pronto se topa con la rutina de una persona de edad que queda bastante lejos de lo que él hubiera pensado y ante el que tiene que plantearse como "rascar la superficie" para sacar lo que él piensa que la gente quiere leer. Mamoon, de origen indio, tiene un pasado en el que su primera mujer se suicida, se le atribuyen escarceos con hombres y mujeres y se habla del proceso de creación de sus libros y su evolución en su intento de llegar a ser un caballero y Henry se encuentra en cambio a un hombre con pocas ganas de hablar de si mismo y menos interés aún en dejar que le pregunten. De este modo dibuja una escena francamente interesante y llena de reflexiones sobre la literatura, los escritores y la creación literaria que muchos habréis visto como iba citando en las distintas redes sociales.
     Pero es más que eso, es una historia completa en la que también conocemos la vida de Henry, que, sin llegar al extremo de Mamoon, también tiene su desorden, su historia y sus propios fantasmas y veremos como ambas se entremezclan poco a poco dando lugar a una deliciosa combinación. De hecho es imposible no pensar si no estará enseñando las dos caras de la misma moneda, la juventud y esa última etapa en la que, tal vez, ya no quede tanto por contar.
     Con un estilo depurado, consigue una narración ágil en la que va captando el interés del lector por conocer cada resquicio, cada sombra de sus protagonistas mientras tememos un choque frontal entre ambos y las consecuencias que, intuimos, no serían nada buenas para ninguno de los dos. Como secundarios las mujeres de cada uno, las vivas e incluso la primera esposa fallecida cuya vida queda reflejada en unos diarios formando parte de la historia como si estuviera presente. El editor, un tiburón en toda regla, el servicio de la casa y los vecinos del pueblo terminan de conformar este interesante cuadro que nos ofrece Kureishi.
     Termino con una nota curiosa: a medida que iba leyendo el libro no podía evitar pensar en Naipaul, un Nobel literario con el que encontraba semejanzas y al que también escribieron una biografía un tanto escandalosa. Pero al investigar un poco, he descubierto que el propio autor ha desmentido este punto, así que duda solucionada os dejo la aclaración por si os sucede lo mismo.
     Una muy buena historia escrita de una forma impecable que he disfrutado mucho y he terminado con pena.
     Y vosotros, ¿os habéis subido al carro de los libros que se adentran en los mundos literarios?
     Gracias
   

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