
Este es otro lugar de esos que teníamos anotados y que por fin visitamos, le dedicamos algo más de una semana a este espectacular valle y es que la Val d'Aran es un lugar singular y fascinante situada en el extremo noroccidental de los Pirineos Catalanes, dentro de la provincia de Lleida "Pura Naturaleza".
Su río principal, el Garona, fluye con fuerza hacia el norte cruzando la frontera alpina hasta desembocar directamente en el océano Atlántico en territorio de Francia. Esta orientación geográfica tan particular le otorga un clima propiamente atlántico, caracterizado de forma habitual por una elevada humedad, veranos de temperaturas frescas y muy abundantes nevadas en invierno, lo que da una forma definitiva a unos paisajes increíblemente verdes, boscosos y frondosos durante todas las épocas del año.
El fuerte aislamiento geográfico e histórico que sufrió el valle respecto al resto de la península debido a las altas montañas ayudó a preservar una identidad cultural. Su rasgo cultural más característico y motivo de gran orgullo local es el aranés, una variante de la lengua occitana gascona que tiene estatus oficial junto al catalán y al castellano.

Nos encontramos con sus pueblos pintorescos, donde sobresale una arquitectura tradicional muy cuidada que combina casas hechas de piedra con porticones de madera de colores y tejados empinados construidos con pizarra negra.
Vielha es la capital administrativa y el centro económico del valle, donde ponemos nuestra base estos días, ofrece servicios modernos sin perder su esencia pirenaica original ni su valioso núcleo medieval. Otros pueblos con gran encanto son Artíes, Salardú, Bossòst o Bagergue con sus cuidadas calles floridas y sus bonitas construcciones. Además, todo el territorio aranés alberga un valioso patrimonio de iglesias románicas con campanarios estilizados que actúan como guardianes de la memoria de la comarca y que visitamos con curiosidad.
Parajes emblemáticos como las diferentes cascadas y el circo glacial de Colomèrs muestran la majestuosidad de la naturaleza local. La Val d'Aran es un espectacular lugar donde encontrar patrimonio histórico, cultura viva y naturaleza salvaje.
Nos disponemos a descubrirlo . . .El Río Garona, que nos acompaña en todo nuestro viaje, es una de las vías fluviales más importantes de Europa Occidental. Nace en los Pirineos, concretamente en ,a Val d'Aran a casi 1.900 metros de altitud. Tras recorrer sus primeros 48 kilómetros en territorio español, cruza la frontera hacia Francia, país donde se desarrolla la mayor parte de su curso de casi 650 kilómetros.A lo largo de su viaje, su caudal aumenta gracias a los torrentes de montaña, bañando importantes ciudades francesas como Toulouse y Burdeos. Finalmente, el Garona se une al río Dordoña para formar el impresionante estuario de la Gironda, desembocando en el océano Atlántico.
Nos quedamos en Vielha, atravesada por el río Nere y el ya mencionado Garona, esta pintoresca localidad destaca por su encantador casco antiguo de calles empedradas y su arquitectura tradicional de piedra, madera y pizarra. Entre sus joyas culturales sobresale la Glèisa de Sant Miquèu, un templo románico-gótico que alberga el preciado Cristo de Mijaran del siglo XII.
St Joan de Torán es un rincón mágico donde el tiempo parece haberse detenido. Este pintoresco núcleo deshabitado cautiva con su arquitectura aranesa impecablemente restaurada, donde las fachadas de piedra rugosa y los tejados de pizarra se funden con un entorno natural desbordante, invita a perderse por sus silenciosas callejuelas empedradas hasta descubrir la encantadora iglesia románica de San Juan, un oasis de paz absoluta y una vistas impresionantes.
Canejan es el balcón natural más septentrional de Cataluña, un bellísimo pueblo colgado a casi mil metros de altitud junto a la frontera francesa. Este idílico destino cautiva con sus calles empinadas y estrechas de aire medieval, flanqueadas por casas de piedra con amplias balconadas de madera y característicos tejados de pizarra. Coronado por la iglesia de Sant Sernilh, ofrece vistas vertiginosas del Valle de Torán, Bausen y el macizo de la Maladeta.
Nos encontramos en Bausen, un idílico reducto medieval suspendido a casi mil metros de altitud quye conserva intacta su arquitectura tradicional aranesa, definida por empinadas calles de piedra, escalinatas y tejados escalonados de pizarra que miran al sur. Coronado por la iglesia barroca de Sant Pèir, Bausen es mundialmente famoso por albergar el cementerio civil más pequeño de España, construido por los propios vecinos para proteger la tumba de Teresa. Es la vía de acceso al majestuoso Bosque de Carlac, un hayedo milenario y mágico que regala una de las rutas de senderismo más espectaculares de los Pirineos, a la que hemos dedicado una entrada en este BLOG.
Les es la última villa del Baish Arán antes de cruzar a Francia, un destino vibrante famoso por su riqueza cultural y sus aguas medicinales. Bañado por el majestuoso río Garona. Custodiado por las ruinas del castillo medieval de Pijoèrt, su casco urbano alberga la iglesia modernista de San Juan Bautista y la ermita románica de Sant Blai. Además, Les es cuna de la milenaria tradición de la Crèma deth Haro (Fiesta de San Juan), declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Y un lugar al que franceses acuden a por productos a menor precio que en Francia.
El pueblo de Bossòst te invita a pasear por Eth Grauer, un frondoso bulevar paralelo al río Garona, repleto de tiendas, bares y restaurantes con encanto. Su joya patrimonial más valiosa es la Glèisa Mair de Diu dera Purificacion, uno de los templos románicos del siglo XII mejor conservados de toda la comarca. Desde aquí se asciende el espectacular Puerto del Portillón, un mítico puerto de montaña ciclista rodeado de espesos bosques de abetos que conecta directamente con Francia.
Arties es, sin duda, uno de los pueblos más bonitos que visitamos en la Val d'Aran, con un encantador núcleo medieval, destaca por sus elegantes casas renacentistas y aranesas de piedra que se aglutinan alrededor de la espectacular confluencia de los ríos Garona y Valarties. Coronado por la majestuosa iglesia románica de Santa María, con su icónico campanario de cinco pisos.
Tredòs, es la localidad más oriental del Alto Arán, un remanso de autenticidad suspendido a 1.348 metros de altitud. Este encantador pueblo pirenaico enamora por su tranquilidad absoluta y su estampa de postal, con casas de piedra tradicional, madera oscura y tejados de pizarra que se mimetizan con las imponentes cumbres que lo rodean. Es la codiciada puerta de entrada al Valle de Aiguamòg, el punto de partida definitivo para descubrir el majestuoso circo de lagos de Colomèrs. Y donde pasear por el Camin dera Bruisha.

Para finalizar Salardú, una imponente villa monumental que se alza a 1.268 metros de altitud, sirviendo históricamente como fortaleza de entrada a la Val d'Aran. Su casco antiguo destaca por sus empinadas calles concéntricas de piedra y sus señoriales casas renacentistas, flanqueadas por las aguas de los ríos Garona y Unhola. está coronado de forma espectacular por la iglesia románico-gótica de Sant Andrèu (siglo XII-XIII), cuyo esbelto campanario octogonal destaca en cualquier postal y en cuyo interior se custodia el célebre Cristo de Salardú, una de las obras maestras de la imaginería románica pirenaica.
Más fotografías de La Val d'Aranen miALBUM DE GOOGLEEnlace a otras entradas de este Blog de La Val d'Aran:- Rutas Senderistas
- Románico Aranés
