Se quiere limitar el aborto, volver a analizar los efectos de la llamada píldora del día después, pero siguen ampliándose las propuestas. Lo nuevo ya toca al sector masculino, pero que irremediablemente afecta al femenino: la vasectomía.Los nuevos recortes en Sanidad han puesto en el punto de mira a esta intervención quirúrgica que dejará de ser ofrecida por la Seguridad Social. Se vislumbra cierto discurso que demoniza todo aquello relacionado con la planificación familiar, culpa -parece ser- de todo mal social (o violencia estructural, que han pasado a denominar) y lo que es más importante: fuente de derroche, en estos tiempos que corren. Esta vez el argumento viene dado por no tratarse de la intervención de una enfermedad y que sólo implica la comodidad dentro de la pareja. Se deja fuera la responsabilidad de unos progenitores de no querer tener (más) hijos por motivos económicos, físicos o ético-sociales (teniendo en cuenta los siete mil millones de personas que poblamos la tierra). Ni qué mentar entonces las ventajas de este tipo de intervención, para evitarle así a la mujer una ingesta de hormonas como método anticonceptivo.Con este tipo de decisiones, se marcan una serie de prácticas que como prescindibles, no necesarias, alejadas de las necesidades básicas, improductivas, en función de la ideología y la economía, motores primarios -instintivos- que no llevan sino a la demacración de la reflexión y la sensatez. Fuente:http://www.abc.es/20120416/sociedad/abci-vasectomias-201204121156.html
