
Sí, lo que no vio Thorwald es que había objetivos de cámaras que sobresaliendo en las mañanas de los domingos estaban ya formando parte de su vida. Tampoco los habitantes de Bahía Bodega de Los pájaros pudieron imaginar que las aves, hasta el presente seres vulnerables de un mundo necesitado de belleza, iban a ingresar en el mundo humano arrancando las cuencas de sus ojos. Miramos el mundo desde una perspectiva, creyéndonos poseedores de ella, como si toda ella nos perteneciera y, lo que es más presuntuoso, como si toda ella fuera nuestro mundo. No, hay mucho más al otro lado, de las cosas, de sus sentires, del silencio.
