Después de un entrenamiento o competición los depósitos de glucógeno que posee nuestro organismo se vacían en mayor o menor medida dependiendo de la intensidad del ejercicio que hayamos realizado. Por este motivo es muy importante después de haber realizado la actividad física volver a llenar esos depósitos de glucógeno para que nuestro organismo se recupere del esfuerzo y vuelva a estar preparado para otro entreno o competición.
Estos depósitos de glucógeno los vamos a recargar después de la actividad física mediante la alimentación, principalmente de nutrientes en forma de hidratos de carbono. Tras una actividad física de cierta intensidad tenemos lo que se denomina la ventana metábolica. Esta ventana metabólica consiste en un período de tiempo tras el ejercicio en el que la asimilación de nutrientes es mucho más efectiva. Este tiempo suele ser de unas dos horas desde que acabamos el ejercicio.
La ventana metabólica es algo que deberíamos aprovechar para que las recuperaciones sean mucho más efectivas. El problema es que en nuestro organismo, además de producirse una ventana metabólica las una actividad física, paralelamente se origina otra ventana denominada ventana inmunológica.
La ventana inmunológica consiste en un período de tiempo que se da tras el entrenamiento en el que el organismo entra en inmunodepresión, es decir, nuestras defensas se ven mermadas.
Esta bajada en las defensas de nuestro organismo se deben a que tras un ejercicio intenso se producen micro roturas en los músculos. Estas micro roturas nuestro organismo las va a reparar en un período comprendido entre las 2 y las 72 horas posteriores al entrenamiento.
Cuanto más intenso sea el ejercicio que hayamos realizado habrá mayor daño muscular y nuestro cuerpo tendrá que emplear más tiempo y más recursos en repararlo, y al utilizar demasiados recursos se produce la inmunodepresión.
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La bajada de defensas en general va a afectar a las vías respiratorias, y se va a agravar en el caso de que estemos enfermos o por la presencia de algún microorganismo o virus que tengamos en ese momento.
Una vez sabido en qué consiste la ventana inmunólogica, vamos a intentar saber cuál es la solución para evitarla en la medida de lo posible. Y la solución podría definirse con una sola palabra, ALIMENTACIÓN.
Se basa en el mismo principio que la ventana metabólica. Después de hacer un ejercicio físico intenso, sobre todo las dos horas siguientes a haberlo realizado, y durante un período de unos 3 días la alimentación va a ser nuestra aliada para recargar todos los depósitos de glucógeno que hemos vaciado y reforzar nuestro sistema inmunólogico para no caer enfermos.
Pues bien, para evitar los efectos negativos de la ventana inmunógica lo ideal es ingerir tras la actividad física intensa carbohidratos, que nos ayudarán a volver a llenar nuestros depósitos de glucógeno y así el organismo tendrá que invertir menos recursos en la recuperación, minimizando de este modo las probabilidades de caer enfermos. Pero además de hidratos de carbono también es recomendable la ingesta de alimentos ricos en antioxidantes, como pueden ser los tomates, el ajo, el brócoli, entre otros. Y también sería recomendable la ingesta de algún complejo multivitamínico. De este modo nuestro organismo estará mucho mejor preparado para afrontar esta ventana inmunológica, además de que nuestra recuperación física será mucho más rápida y efectiva.
En conclusión, la alimentación es igual de importante tanto antes de realizar una actividad física como después, y esta importancia va en aumento en función de la intensidad del ejercicio físico que realicemos. Cuanto más intensa sea la actividad mayor importancia va a tener la nutrición en nuestra recuperación óptima.
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