Una de las claves del libro sobre Huang, en boca del autor: La verdad, que no se comprendió ampliamente hasta más tarde, es que la revolución del aprendizaje profundo fue tanto una revolución del hardware como del software. Era el producto no de una, sino de dos tecnologías impopulares, desechadas, desacreditadas y con escasa financiación, cuya forma ideal solo podía revelarse en síntesis. Redes neuronales funcionando en ordenadores paralelos: estas tecnologías estrechamente acopladas eran las cadenas gemelas de ADN de un nuevo y poderoso organismo, que pretendía abarcar todos los datos del mundo.
