Revista Religión

La virgen vulnerata del colegio de ingleses una imagen poderosa de las guerras de religión

Por Joseantoniobenito

LA VIRGEN VULNERATA DEL COLEGIO DE INGLESES UNA IMAGEN PODEROSA DE LAS GUERRAS DE RELIGIÓN

LA VIRGEN VULNERATA DEL COLEGIO DE INGLESES  UNA IMAGEN PODEROSA DE LAS GUERRAS DE RELIGIÓN

Siempre me conmovió esta imagen venerada en Valladolid (España). Les comparto la nota elaborada por el gran historiador Javier Burrieza en su sección  "El Mes de Mayo mirando a María... en Valladolid (12)"

Javier Burrieza

La ciudad de Valladolid se disponía a vivir, en septiembre de 1600, un día de fiesta con la entrada solemne de una nueva imagen mariana. La advocación era singular y en esta distinción tenía su atractivo devocional. Se trataba de una Virgen madre, privada de su hijo, sin manos, con hachazos repartidos a lo largo de su cuerpo y con un rostro ausente de facciones. Eran los destrozos efectuados por las tropas inglesas y holandesas en su asalto a la ciudad de Cádiz en 1596. Su primer misterio era su origen. No sabemos cómo era invocada en sus orígenes. Algunos autores dicen que era la Virgen del Rosario y que era alumbrada por la llamada cofradía de los morenos, antiguos esclavos o herederos de libertos, hermandades muy habituales en aquella costa de Andalucía. Según otros, se trataba de una Virgen de la Victoria que se hallaba en la primitiva Catedral gaditana, el templo de Santa Cruz. No obstante, no pudo conservar esta advocación porque su aspecto era bien parecido al de una derrota. Entre 1596 y 1600 fue trasladada a Madrid y permaneció en casa de los adelantados de Castilla.

Sin embargo, los seminaristas de San Albano de Valladolid —establecidos en esta ciudad desde 1589 para la formación de sacerdotes católicos ingleses que favoreciesen la restauración del catolicismo en Inglaterra— tuvieron noticia de las acciones que sus compatriotas habían perpetrado en su guerra con España y solicitaron la posibilidad de reparar los daños espirituales que se habían infringido contra aquella imagen. La intervención de los jesuitas iba a facilitar la llegada de esta imagen a Valladolid. La mencionada esposa del adelantado y condesa de Santa Gadea era hermana del padre Antonio de Padilla, muy vinculado con este seminario. Los vallisoletanos se preguntaban cómo habría de ser esta imagen. Cuando Joseph Creswell, el vicesuperior de la Misión de Inglaterra —la cual "gestionaba" el seminario de ingleses—, anunciaba al Ayuntamiento reunido el 1º de septiembre de 1600 la llegada de la imagen profanada, los regidores no sabían si se trataba de una Virgen procedente de Cádiz o de la misma Inglaterra. El Rey había ordenado que se hiciese la procesión de la imagen mutilada "con la más autoridad posible". Los seminaristas ingleses, "quando se descubrió [la Virgen] y la vieron los brazos cortados por cerca de los codos, y con tantos golpes y cuchilladas por el cuerpo, y en particular con siete heridas —¡atención al número bíblico!—, fueron tantas sus lágrimas y sollozos, que apenas pudieron acabar la Letanía [las Letanías a la Virgen] y entraron en un santo coraje y zelo contra la herejía, que ha reducido su patria [Inglaterra] a tanta desventura".

Esta Virgen injuriada contaba con una dimensión nueva, acercando al pueblo los efectos de las acciones perpetradas por los considerados "herejes", casi siempre alejados en tierras desconocidas, así como en campos de batalla. Para resolver esa curiosidad se reunieron en torno al antiguo convento de los frailes carmelitas calzados, desde el mismo lugar por el que hacía su entrada el obispo de la ciudad o el presidente de la Real Chancillería. Era el 8 de septiembre del mencionado año 1600. La imagen fue transportada en la litera de la reina Margarita de Austria, rodeada de un amplio y lujoso cortejo. Los canónigos no consideraron oportuno salir de la Catedral para recibirla. La multitud se agolpó por las calles. Desde esta jornada se iniciaron nueve días de celebraciones litúrgicas y de sermones. En el púlpito, el primer obispo de Valladolid, Bartolomé de la Plaza, la denominó la "Vulnerata o Injuriada".

Dos formas tuvo la devoción de perdurar entre los vallisoletanos. La primera, la más inmediata a través de los milagros. La otra forma,  fue la construcción de un templo suficiente y digno para albergar esta imagen y dar cabida a la demanda despertada. Deseos convertidos en realidad gracias a la constancia del rector Manuel de Calatayud. Tras ocho años de construcción, fue consagrado a su culto en octubre de 1679. Allí, en el retablo central de este seminario que sigue cumpliendo las funciones para las cuales nació, podemos contemplar esta imagen vinculada a la escuela escultórica sevillana del siglo XVI. En aquel templo se ubicaron ocho grandes lienzos que relatan la historia gaditana y vallisoletana de la "Vulnerata", realizados en torno a 1677-1679 por el pintor sevillano establecido en Valladolid, Diego Díez Ferreras. Su fiesta movible se ubica en los días previos o posteriores a la solemnidad de la Inmaculada Concepción.


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