Revista En Femenino

Lactancia y Sexualidad

Por Ladya
Ayer, a raíz de mi llamamiento para sugerirme temas sobre los que escribir ( y desde aquí os agradezco a todas vuestras sugerencias ), hubo una que me intereso especialmente: La lactancia y la sexualidad.
Me intereso porque llevo tiempo dándole vueltas al tema, en como influye todo el proceso del embarazo-parto-lactancia en nuestra vida sexual.
Navegando por Internet, he encontrado un artículo muy interesante de Alba Lactancia donde lo explica muy bien. Así que, como no voy a ser capaz de explicarlo mejor que ellas, os dejo aquí parte del artículo. Si queréis leerlo entero, podéis visitar su página web ( donde también encontraréis muchísima más información sobre otros temas de lactancia ).

La sexualidad durante el embarazo:


Durante la gestación no existe peligro alguno por mantener una vida sexual activa, excepto en el caso de que la gestante sufra hemorragias o que haya roto la bolsa de las aguas.
Tener una vida sexual activa durante el embarazo ayuda a que el cérvix esté más maduro, blando y entreabierto para el parto.
Pero no sólo de hormonas vive la libido, y los expertos coinciden en que el cerebro es el máximo creador o destructor de deseo sexual. Ello puede explicar que algunas mujeres sufran precisamente un descenso de libido durante el embarazo aunque físicamente todo esté preparado para lo contrario.

Todo cambia cuando nace el bebé:


Pero todo cambia en el posparto, cuando la libido baja hasta cotas insospechadas en la mayoría de mujeres. De hecho, ninguna hembra mamífera se pone en celo durante la lactancia; sus pretendientes lo perciben por el olor y ni se acercan. 
Las únicas especies mamíferas que mantienen relaciones sexuales durante el periodo de lactancia son los humanos y los canguros. En realidad, este descenso del interés sexual por parte de la hembra es una ventaja evolutiva, una reacción que la naturaleza ha desarrollado para preservar el interés de la madre por su cría recién nacida.

Causas hormonales:


La causa más importante es hormonal. De tener cifras astronómicas de estrógenos y progesterona segregadas por la placenta, tras el alumbramiento nos quedamos a cero de esas hormonas. En cambio, segregamos prolactina, que es una hormona antagonista de las que hacen tener libido y ser fértil: estrógenos, progesterona y testosterona.

Causas físicas  y la influencia del parto:


Al factor hormonal se suman otros, como el sueño y el cansancio que suelen tener todas las mujeres ( y también los hombres ) que están criando a un bebé. Cuesta mucho encontrar un momento para las relaciones sexuales, y cuando éste aparece es muy posible que el bebé lo interrumpa con su llanto.
El parto tiene una influencia muy grande en la sexualidad de una mujer. A menudo, la episiotomía causa dispaurenia (relación sexual dolorosa) a largo plazo.
En todo caso, aunque se siga dando el pecho, alrededor de los 6 meses la prolactina ya no alcanza valores tan altos como en el posparto inmediato, pues la producción de leche deja de ser un fenómeno endocrino (controlado por las hormonas) y se mantiene gracias a la succión y vaciado frecuente de los pechos. Los niveles basales de estrógenos, progesterona y testosterona vuelven a subir, y también la libido empieza a recuperarse.

¿Y la parte emocional?


En el posparto, la mayoría de madres necesita el amor, afectividad y protección por parte de su pareja. Quieren abrazos y palabras de cariño, pero no les apetece practicar el sexo. El padre puede malinterpretar la demanda de cariño con demanda de sexo, y sentirse mal al ser rechazado. La madre puede intentar solucionarlo evitando el contacto físico y no demandando más cariño. El padre puede reaccionar pensando que la culpa es del bebé, pues desde que nació su mujer ya no es la misma, se ha vuelto distante y el bebé la tiene totalmente absorbida. En estos casos, el posparto se convierte en una auténtica prueba de fuego para la pareja. 
Para superarla, es crucial la comunicación. Él debe saber que existen unos factores físicos y emocionales importantes que hacen que su mujer no sienta deseo sexual, pero que le sigue amando y necesitando más que nunca. Y ella debe saber que él quizás se siente solo y excluido de la nube de amor, quiere ayudar y no sabe cómo hacerlo. El padre puede abrazar y dar cariño sin esperar sexo a cambio, y muy posiblemente ello conduzca a mejorar la relación, y por tanto a aumentar el deseo sexual de su mujer.



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