Gracias a una base de datos especialmente diseñada para esta investigación, los autores pudieron analizar más de 160.000 mediciones de dolor referidas a más de 72.000 pacientes adultos atendidos en los hospitales de Stanford y Lucile Packard.De ellos, extrajeron los casos en que se reportó una enfermedad asociada al dolor y, luego, estos resultados fueron clasificados según el sexo y la edad.
