Revista Diario

Las no-bajas maternales

Por Belen
Me recuerdo a mi misma una semana después de haber parido. El vientre seguía muy hinchado, el pecho rebosaba, mis piernas y pies como botijos de inflamados que los tenía. Me sentía cansada, las noches eran largas, yo era muy inexperta. Y los puntos, ¡¡uf!!, las molestias, el sangrado, los entuertos. No estaba enferma, me sentía capaz y con fuerzas, pero necesitaba recuperarme. Son momentos de tranquilidad, de ocuparse del bebé, de ocuparse de una misma.
Ver a Soraya Sáenz de Santamaría en el balcón de la sede de su partido el pasado domingo noche, 9 días después de haber dado a luz me dejó sin habla. Ahí estaba ella, con su cara hiper hinchada producto de las hormonas, sonriendo a diestro y siniestro y dispuestísima a asumir la enorme responsabilidad que su jefe iba a depositar sobre sus hombros.
Soraya es un ejemplo más de mujer preparadísima, con un cargo de alta responsabilidad que delega sus labores de madre en otra u otras personas para poder continuar con su carrera. Sin duda es una opción personal. El problema es que las consecuencias de tus decisiones afectan a una nueva personita que acaba de llegar a este mundo, tu hijo.
Comprendo que lleva una década trabajando duro, que por fin ha llegado su oportunidad, por fin dará frutos el tiempo, el esfuerzo invertido. Se sabe capaz y desea asumir su cargo. ¡¡La comprendo!!. Pero hace muchos meses que se sabe que el desenlace iba a ser este. Mi pregunta es ¿por qué elige este momento para quedarse embarazada y tener a su hijo?, ¿por qué ahora si ella sabía que no quería/podía ejercer de madre?.
Ser madre es un privilegio que la naturaleza nos otorga a las mujeres, pero desde luego no es una obligación. Con esto no digo que no tengan derecho a ser madre aquellas mujeres que tengan un puesto importante o un alto cargo, ni muchísimo menos. Pero ¿por qué se menosprecian las funciones de la maternidad y se favorecen las funciones laborales?.
Como en las redes sociales se ha dicho, conciliar no es elegir, es poder hacer ambas cosas sin perjuicio de ninguna de ellas. Lo peor de este asunto es que se alababa su buen hacer, su esfuerzo por estar allí, dando brincos por haber ganado las elecciones a pesar de haber parido hacía 9 días. ¿Alabamos dejar en otras manos a ese bebé que con quien tiene que estar es con su madre?. Pues sí, todo lo que escuché fueron comentarios que aprobaban su presencia en ese momento junto a su jefe. Vivir para ver.
Y claro, ¿qué podemos esperar las mujeres de a pie?. ¿Qué nos van a pedir los empresarios?. Igual muchos de ellos nos piden que seamos Soraya, o que seamos Carme Chacón, o tantas otras que sin darse cuenta nos dañan con sus conductas. No cumplen con la baja maternal mínima, y se incorporan a sus trabajos.
¿Qué podemos esperar ahora de ellos?. ¿Qué importancia darán a la conciliación, a la familia, a la maternidad/paternidad?. ¿Qué valor darán a estas peticiones de horarios intensivos, continuados?. Muchas preguntas, mucha incertidumbre.
Realmente siento que esta mujer renuncie a parte de su maternidad por continuar su carrera política. No lo siento por ella, y perdonadme pero tampoco lo siento por su hijo (aunque pobre, que culpa tiene él). Lo siento por las mujeres que se verán dañadas por este comportamiento, la de esta mujer y la de muchas como ellas que se empeñan en ser madres cuando no tienen tiempo, ni ganas (en algunas ocasiones) de ejercer una maternidad responsable.

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