Revista En Femenino

Las secuelas del embarazo que JAMÁS cuentan

Por Titiroca

Seguro que habrás leído varios blogs sobre maternidad, que tratan desde cómo se desarrollará el embarazo, las fases del parto hasta la crianza de los niños incluyendo hasta la adolescencia. Pero en ninguno de ellos se cuentan las secuelas del embarazo, las consecuencias de ser madre, y no hablo del giro de 180 grados de tu vida, de la falta de intimidad, de la dependencia absoluta, etc. ¡No!, me refiero a los cambios físicos.

Las secuelas del embarazo que JAMÁS cuentan

Les ocurre a prácticamente todas las madres, en mayor o menor medida (excepto a las que han tenido un embarazo ideal, un parto maravilloso, un bebé divino, vamos, excepto a las Madres Pinterest). Y se merecen la misma visibilidad que el resto de aspectos relacionados con la maternidad. Así que es ya hora de contar en voz alta cuáles son las secuelas del embarazo, para que ninguna madre se sienta un " bicho raro " y mucho menos se avergüence o se sienta mal por ello.

Secuelas del embarazo:

- Vejiga juguetona: Vamos, que no tendrás el control absoluto sobre ella, sobre todo al toser, estornudar o saltar. Para esto vienen muy bien los ejercicios de suelo pélvico pero hay veces que ni por esas. Tena Lady será tu mejor amiga.

- Pecho caído: Tú qué estabas tan contenta con ese escotazo, luciendo camisetas... pues todo lo que sube baja, e incluso puede que te quedes con menos pecho del que antes tenías.

Las secuelas del embarazo que JAMÁS cuentan

- Tripa blandiblú: flácida, fofa, llámala como quieras, pero por mucho que recuperes tu peso, la piel de la tripa se quedará dada de sí. Y o te matas a hacer deporte o te operas o ya puedes asumir esa tripilla cervecera.

- Hemorroides: Ocurren muchas veces durante el embarazo y otras muchas después. Como si no tuvieses bastantes secuelas... otra más! Y encima ésta hay que sufrirla en silencio! OMG!

- Hormonas alteradas: lo que viene siendo ser bipolar. Pasas de reírte hasta hacerte pis (por la vejiga y sus jueguecitos) a llorar a moco tendido en un abrir y cerrar de ojos. Y muchas veces no sabrás por qué. Y que sepas que te afectará mucho más de lo normal cuando estés ovulando.

Las secuelas del embarazo que JAMÁS cuentan

- Marea roja: En muchos casos, sea como hubiese sido tu regla con anterioridad, pasarás a tener una regla muy abundante hasta el punto de tener que cambiarte al día más de 6 veces. Vamos, que trabajarás para pagar los pañales del bebé y tus compresas.

- Pelos curiosos: De repente, un día cualquiera te miras al espejo y... ¡¡ahí está!! Un pelo en la barbilla. WTF?? Pero esto no es de ancianas???? ¿¿Qué me está pasando??!! Pues mira bien por si hay más de uno porque pueden aparecer en cualquier parte.

- Pelos en guerrilla: Si durante el embarazo tenias el pelo brillante, abundante, vamos, tenias pelazo, tras el embarazo se empieza a caer de manera nada gradual. Compra gomas de pelo porque con el pelo recogido se disimula mucha mejor los cuatro pelos en guerrilla que se te quedan.

Las secuelas del embarazo que JAMÁS cuentan

- Cicatrices mágicas: Si has pasado por una cesárea serás capaz de adivinar el tiempo sin poner un pie en la calle. Podrás preveer el tiempo, sobre todo cuando haga frío o vaya a llover.

- Diástasis de recto: A veces ocurre que el músculo frontal abdominal se separa haciendo que en determinadas posturas sobresalga el estómago, si, como si albergases un alien en tu interior. Esto hace que a veces se sientan molestias digestivas y de espalda.

Las secuelas del embarazo que JAMÁS cuentan

- Episiotomías puñeteras: Si en el parto han tenido que hacerte una episiotomía, es muy frecuente que sientas molestias al mantener relaciones sexuales con tu pareja aunque ya hayan pasado meses incluso desde el parto. Entre los bajos salarios, la falta de líbido y esto... difícil mantener la tasa de natalidad de otras épocas.

- Acné: En algunos casos vuelve a aparecer acné. Tú tan feliz por pasar una adolescencia sin granos para que a estas edades te aparezcan... al menos ahora podemos usar el maquillaje para disimularlos.

Tanto si ya eres madre como si vas a serlo no tienes por qué sufrir todas estas secuelas del embarazo, pero si tienes alguna, es más común de lo que crees, solo que no se cuenta, pero eso... ¡ya se acabó! ¡Ya es hora de contar las cosas como son!


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