Hace más de 4 años uno de mis mejores amigos estaba pasando por una situación económica muy dificil. Mi esposa y yo nos sentíamos muy mal por su situación y en varias oportunidades conversamos sobre cómo ayudarlos.
En dichas conversaciones explorábamos varias opciones para ayudarle, desde enviarle comida, dinero o un regalo que sé que quería pero no podían pagar. En momentos nos dio temor el hecho de que se molestara porque le diésemos muy poco o mucho.
El punto es que entre opciones y temores, al final nunca les dimos nada.
Llego un momento donde su vida mejoró y pudo salir del atolladero en que se encontraba. Ya no necesitaba de nuestra ayuda. La que nunca le dimos.
En nuestro corazón hubo intención, pero no acción.
A veces siento que nosotros deberíamos vivir nuestra vida como si fuera una película. Cómo si nos estuvieran filmando en cada momento.
En una película el autor quiere construir un personaje. Él quiere que la audiencia conecte con ese personaje y desarrolle empatía.
En dicha película la única manera de comunicar los valores de un personaje es a través de la acción, no la intención. No hay manera (al menos es sumamente difícil) de que logres comunicar lo que el personaje piensa, sus intenciones y sus valores si no los llevas a la acción.
Por ello, si quieres que el personaje de tu película sea generoso necesitas colocarlo en una situación donde actúe generosamente. Si quieres transmitir que tu personaje ama a Dios necesitas colocarlo en una situación donde muestre su amor por Dios. Si quieres que sea honesto, inteligente, leal necesita actuar de esa manera.

Si hicieran una película de tu vida hoy ¿Qué valores revelaría en ti?
Recuerda que en una película sólo se transmite la acción de los personajes, no la intención.
¿Te verían como un luchador, seguidor de tus sueños? ¿Serías generoso, honesto, leal, disciplinado? ¿Tu vida sería de inspiración a otros?
Todo depende de las acciones que tomas día a día… de cómo respondes a las oportunidades que te da la vida para que puedas mostrar tu generosidad, trabajo duro, honestidad, lealtad, etc.
Al final lo que importa es la acción, no la intención.
Fuente: Liderazgo Hoy.
