Revista Religión

¡Lee, confiesa y adora!

Por Inevitability

Blog_MeditacionesJuevesEl día veinticuatro de ese mes se congregaron los Israelitas en ayuno, vestidos de cilicio y con polvo sobre sí. Y los descendientes de Israel se separaron de todos los extranjeros, y se pusieron en pie, confesando sus pecados y las iniquidades de sus padres. Puestos de pie, cada uno en su lugar, una cuarta parte del día estuvieron leyendo en el Libro de la Ley del Señor su Dios, y otra cuarta parte, estuvieron confesando y adorando al Señor su Dios. Y sobre el estrado de los Levitas se levantaron Jesúa, Bani, Cadmiel, Sebanías, Buni, Serebías, Bani y Quenani, y clamaron en alta voz al Señor su Dios.
Entonces los Levitas, Jesúa, Cadmiel, Bani, Hasabnías, Serebías, Hodías, Sebanías y Petaías, dijeron: “Levántense, bendigan al Señor su Dios por siempre y para siempre.
Sea bendito Tu glorioso nombre
Y exaltado sobre toda bendición y alabanza.
Sólo Tú eres el Señor.
Tú hiciste los cielos,
Los cielos de los cielos con todo su ejército,
La tierra y todo lo que en ella hay,
Los mares y todo lo que en ellos hay.
Tú das vida a todos ellos
Y el ejército de los cielos se postra ante Ti.
Tú eres el Señor Dios
Que escogiste a Abram,
Lo sacaste de Ur de los Caldeos
Y le diste por nombre Abraham.
Hallaste fiel su corazón delante de Ti,
E hiciste con él un pacto
Para darle la tierra del Cananeo,
Del Hitita, del Amorreo,
Del Ferezeo, del Jebuseo y del Gergeseo,
Para darla a su descendencia.
Y has cumplido Tu palabra, porque eres justo. Nehemías 9:1-8

La lectura sincera y humilde de la biblia siempre trae consigo confrontación, cuando leemos el estándar de lo que Dios pide, cuando nos comparamos con Cristo, no podemos sino darnos cuenta de cuanto hemos fallado y eso nos lleva a confesar y apartarnos de nuestra maldad y la de nuestros padres.

Es hermoso ver como la lectura provoca confesión y la confesión trae libertad para entrar en adoración, mientras continuemos cargando con nuestro pecado sin confesarlo y apartarnos del mismo, no vamos a tener la libertad de adorar a plenitud.

Padre, tú eres bueno, gracias por tu gracia y salvación, gracias por la provisión que nos das en Cristo Jesús para el perdón de nuestros pecados, gracias Papá.


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