Revista Opinión

Leyes contra el Pueblo

Publicado el 16 septiembre 2012 por Cspeinado @CSPeinado

Leyes contra el Pueblo.Me he permitido unos días de reflexión antes de escribir sobre el caso de la semana o lo que es lo mismo, el cómo el Estado ha puesto, por "Razones Humanitarias" a un asesino convicto, secuestrador y torturador en la calle. Bolinaga, que tal es el nombre del ente que, cón un gesto de Papa Noël macabro que espanta, salió de prisión con una sonrisa, su puño en alto y dando las gracias a Euskal Herría, ese soberbio fantasmón territorial que existía en la mente del finado y porquerizado Arana y que, cómo la peste u otras enfermedades de transmisión aérea, se contagian de especímen a especímen ampliamente reconocibles, por su indumentaria parapalestina, su corte de pelo a lo mohicano borracho, el porro reglamentario y las consignas incomprensibles que lanzan en ese idioma que se hablaba tiempo ha en los valles incomunicados del Señorío de Vizcaya y ahora emplean orgullosamente los que dicen defender su patria de los maquetos, o sea, todos los que no farfullamos el euskaldún, catalanes incluidos.
Bolinaga, la alimaña.
Ortega Lara tuvo la suerte, y digo bien, la suerte de que un guardia civil lo sacó un día en el que el hombre o bien se ahorcaba con un calcetín o bien se moría de hambre, cosa a la que Bolinaga estaba dispuesto a dejarle hacer. En otros tiempos, que una alimaña hiciera algo de tal calibre, sería de Cadena Parpetua, sería simplemente para meterlo en una celda y tirar la llave y esperar que tuviera cucarachas y ratas suficientes para comer porque el Estado se olviadaría de un ser que sólo merecía el menosprecio de una sociedad civilizada. Algo así cómo, por mucho que nos pese, hay en cualquier país sajón. Aquí el menda, que dentro de un par de años seguirá tomando txiquitos a la salud del proceso de "Paz" que la Eta inició con zETAparo y continuó tan alegremente con Mariasno, era lo que pensaba hacer. Olvidarse de un ser humano, cómo buena alimaña que era de esa especie de animales que habían matado a más de ochocientos inocentes justo antes de descubrir que sin matar a nadie podían hacer caer todo un Estado de Derecho.
Fue zETAparo el que abrió la caja de los truenos, el que pasó, cómo tantas líneas rojas, la que no permitía negociar con terroristas, la que ponía al Estado cómo primera defensa de los ciudadanos ante la barbarie terrorista a los pies de los caballos. Ya Aznar, cómo buen politicastro, había dado sus paletadas poniendo etarritas en la calle, pero zETAparo se fue pasando por el forro de los cojones las peticiones de las asociaciones de víctimas, las únicas que tenían valor de ondear la bandera en una manifestación (todos los demás hemos demostrado que nuestro país nos la repampinfla bastante hasta que hemos visto muchos catalanes bramando que quieren un Pacto Fiscal para despilfarrar más o se van), otorgando a la Eta el grado de interlocutor válido cómo antes se lo diera a Gibraltar reventando en dos legislaturas toda una política de fuerza desde hacía varios siglos. Creíamos que Mariasno iba a remediar en algo la situación, le dimos la Mayoría Absoluta y comenzó, cómo por ensalmo y sin ningún tipo de pudor a cagarse en el Pueblo Soberano, tendrá pues que asumir la traición.
Conspiración, pólvora y traición.
El mundo se mueve por fuerzas contrapuestas. A la acción la contrapesa la reacción y en ese sentido, el gobierno cree que a la acción de perdonarnos la vida tomada por una Eta derrotada por la policía, que no por los politicastros, se le puede contrarrestar con una reacción de buenas voluntades, de modo que el etarra bueno es aquel que contrarrestra esas ansías de matar de una banda terrorista que, siendo inexistento no podría servir a los deseos de los gobiernos, el de tener una baza arrojadiza que usar en tiempo de elecciones ante la pésima y en caída constante y sostenida situación económica. Ante el mal normal está el mal peor y Mariasno sigue la política de zETAparo, meter la cabeza en el agujero y dejar que nuestro decrépito sistema judicial vapuleado una y otra vez por casos que arrojan su inutilidad y necesidad de profunda revisión desde principio a fin de nuestro obsoleto Código Penal. Es mejor tener una Eta gobernable desde la entrega a sus condiciones que no tener baza alguna.
Aún así, Eta-Batasuna-Bildu está logrando sus parámetros, los que perseguía cuando empezó a matar allá por el sesenta y ocho sin demasiadas complicaciones. Sólo ha tenido que dejar de matar, dar una muestra de dignidad y el efecto placebo ha funcionado de maravilla. La puesta en libertad de Bolinaga ha supuesto un final de acto para un sainete que se veía entre la espada y la pared con el sable a punto de cercenar su yugular hasta que en el momento culminante un gobierno inepto y oportunista ha irrumpido en el teatro interrumpiendo la función. La Eta, el abertzalismo y todo lo que supone la destrucción de la unidad nacional desde el feudo del terrorismo criminal de Vasconia, sólo se puede acotar desde la perspectiva policial. Ir a sus madrigueras, sacarlos y cortarles las orejas, que diría algún mando israelí cuando el CESED empezó a luchar contra la Eta inevitablemente antes de entrar en el futuro y convertirse en el CNI. La Eta morirá matando y lo que caerá será el Estado de Derecho, pervirtiendo inevitablemente al Gobierno y la Judicatura.

Caída sin levantada.
No concibo que el asesino de tres Guardias Civiles y el carcelero de una persona que por ser funcionario de prisiones ya fuera merecedor de un castigo cómo la privación de libertad por más de quinientos días quede en libertad por causas humanitarias. Sin caer en el tópico del buenismo. El que la hace debe pagarla. Cuando Bolinaga tomó sus decisiones, era plenamente consciente de lo que hacía. Para él, sus objetivos eran maketos, seres despreciables a los que matar. Putos peones de un régimen, el español que oprimía a la inexistente Euskal Herría con el mayor nivel de autogobierno que una región autónoma hubiera conocido nunca. Su destino no debería haber sido la prisión, sino el garrote. No son pocos los que se manifestaron en contra del Proceso de Burgos y ahoran se dan asco así mismos tras descubrir toda la destrucción que una banda de alimañas, de infraseres que no merecen vivir en una sociedad moderna, sino en la época de las cavernas. El gobierno cree que soltándolo cumple la ley que ellos mismos han creado. Es incierto. Todo lo que va en contra de la voluntad del Pueblo Soberano, incluso las leyes, son un desacierto que debe de ser subsanado desde la base. Desde la desticución de todos los que han permitido que un asesino se ría de cuarenta y cinco millones de españoles.
Si deseas comunicarte conmigo, agregar algo a éste artículo, exponer tu opinión en privado o sugerirme temas sobre los que hablar no dudes en ponerte en contacto conmigo a través de [email protected]. Gracias.


Volver a la Portada de Logo Paperblog