Revista Psicología

Libertad y Providencia

Por Rms @roxymusic8

Ya ha pasado tiempo desde que leí y contesté a una pregunta en el muro de Facebook de una amiga. Me acuerdo que le contesté directamente pero no llegó a entender mi argumento. Así que con las prisas decidí grabarle un audio y mandárselo. Ahí le hablé de lo que me sugería o entendendía según lo que he leído y recibido de formación. La pregunta rezaba así: ¿Existe el compromiso o es más la Providencia?

A bote pronto esto fue lo que le contesté: Duda y contesto: ¿A qué te refieres con la Providencia, a si uno no se compromete con algo sino que Dios te lo pone en el camino y tú accedes a ello? Bueno, el compromiso existe porque Dios nos ha dado la voluntad para querer algo, hacerlo y responsabilizarnos con ello. También nos ha dado la libertad para dejarnos actuar en conciencia con lo que vemos nos conviene o queremos en ese momento. Acertaremos o nos equivocaremos. En cualquiera de los dos casos está la Providencia por medio, cuidándonos.

Como no quedó clara la cosa amplié mi explicación con el audio que oscomenté y decía lo siguiente, y que es el cuerpo de esta nueva entrada sobre la libertad humana y la Providencia divina. He añadido palabras y cambiado a tercera persona para conseguir mayor coherencia y que se comprenda mejor.

Como personas humanas Dios nos ha dotado de inteligencia y voluntad. Y además nos ha dejado libertad para actuar. Acerca del compromiso diré que nosotros, de una forma humana, tenemos que decir que sí a una realidad, a un estilo de vida, a una vida en plenitud a través de un compromiso. Porque la única forma de crecer en todos los sentidos ya sea en una familia, de forma célibe, consagrada o como persona que se dé a los demás, necesita del compromiso. Y uno se compromete por algo y por alguien, necesita de ese compromiso para darse plenamente y darse bien. Entonces sí que existe el compromiso en ese sentido.

En cuanto a la Providencia, las personas eligen porque Dios les da libertad y con su libertad se pueden comprometer por una causa mala o buena. Como causa mala tenemos el ejemplo de los nazis. Ellos se comprometieron con el partido nazi y tenían que acometer una tarea que era abolir la raza judía. Lo llevaron a cabo porque creían en eso y estaban comprometidos por la causa. Y ahí está la libertad, se puede utilizar para bien o para mal. Pero dentro de nuestras acciones también está la Providencia pues Dios siempre está con nosotros y en cualquier decisión que las personas hayan tomado Dios está a su lado para despertarles la conciencia y decirles "este es el camino y ese no". Y cuando se hacen cosas bien, se están haciendo bien gracias al Espíritu Santo, aunque unos no se den cuenta, que actúa y les moldea el corazón haciéndolo atractivo, donde hay destellos de bondad y belleza. Y estas dos vienen de Dios.

Si alguien que ha hecho una cosa mala, cualquier persona que decide matar a alguien, la formación de una secta o cualquier persona que dice una mentira; todas ellas se comprometen con la mentira en su vida. Y quieran o no luego hay consecuencias y secuelas. En los testimonios de vida lo vemos. Son gente que en un campo tan contrario como el de las miserias humanas como la adicción al sexo, al alcohol, a las drogas, cambia a su opuesto, a ser libres en sus acciones y buscar el bien. Van al otro lado, al de la fe al de vivir plenamente y dejar entrar a Dios en sus vidas. Y se ve cómo la Providencia, a pesar de ellos tomar ese camino malo, ha estado acompañándoles hasta hacerles ver que eso no era bueno. Y lo hace en un detalle. Dios no se presenta siempre en una iglesia (a muchos les ha pasado así), hay otros a quienes se les ha presentado a través de un amigo, a través de una pleícula, de una cosa que hayan visto en la calle, de unas palabras de un amigo o simplemente ellos mismos se dan cuenta cuando tocan fondo. Ahí saben. Dios da esa libertad y a cada uno le llega el tiempo de comprometerse para bien. Hay un solo compromiso que es el de la plenitud de vida y ésta está en diferentes campos, pero esos campos tienen que responder siempre a la plenitud del bien, a la plenitud de la bondad, a la plenitud de la belleza y a la plenitud de la justicia. Entre ellas está Dios. Si las buscas, las sigues y las imitas, estás dejando actuar a Dios en tu vida por medio de tu libertad al querer incorporarlas a tu vida.

Las personas tienen dentro a Dios, la luz del Bien. La tienen en el alma que les ha puesto Dios. Aquélla les va guiando. Es la Providencia, la conciencia que te habla en cada momento de decisión en la vida. Pero al final es la libertad de uno la que decide, la que quiera hacerlo, la que quiera decir que sí a esa inclinación, a esa inspiración que tiene en el alma. Por tanto, Dios nos da la libertad y en nuestras elecciones, tanto buenas como no tan buenas, Él se mantiene al margen pero sin desentenderse. Está a nuestro lado para salir a nuestro encuentro en el momento que se lo pidamos. Y aquí está la cuestión: hay que pedírselo para que se nos manifieste, para verle en nuestra vida de un forma que sólo nosotros podamos reconocer que es Él, aunque Él no deje de mandarnos mensajes y pequeños detalles sin que se lo pidamos: nunca interferirá en nuestra libertad para el compromiso pero tampoco se quedará de brazos cruzados.


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