Revista Comunicación

Libros clásicos para leer (1º parte)

Publicado el 10 mayo 2017 por Jamesnava123

Pocos regalos son tan especiales, inteligentes y relativamente baratos (comparados con otros) como un buen libro. Regalar un libro proporciona satisfacción a quien lo compra y quien lo recibe. No es fácil elegir libros para regalar, pero la sola selección se convierte en un proceso agradable y enriquecedor.
De cara a esos compromisos que todos tenemos en algún momento, les presento algunas sugerencias de libros que pueden regalar.

Matar a un ruiseñor, de Harper Lee
Novela publicada en 1960. Ganó el premio Pulitzer y es un clásico de la literatura estadounidense.

Rebelión en la granja, de George Orwell
Un grupo de animales de una granja expulsan a su amo. Todo empieza bien, pero la nueva sociedad animal comienza a descomponerse, al creer algunos animales que tal vez no todos ellos son iguales.

El árbol generoso, de Shel Silverstein
Es un libro infantil publicado en 1964. Presenta una moraleja sobre la relación entre un niño y un árbol del bosque.

Al este del Edén, de John Steinbeck
Novela escrita en 1953. Narra la historia de dos familias: los Trask y los Hamilton durante el periodo comprendido entre la Guerra de Secesión y la Primera Guerra Mundial.

Grandes Esperanzas, de Charles Dickens
Describe la revolución industrial como sólo Dickens puede hacerlo: de forma magistral.

Las aventuras de Tom Sawyer, de Mark Twain
Las aventuras de Tom Sawyer es, ante todo, un libro de memorias. Y, en efecto, el relato de las cosas que le suceden a Tom Sawyer en esa pequeña ciudad a orillas del Mississippi bien puede ser una rememoración de la niñez de Mark Twain. A través de los ojos de sus personajes, el autor nos ofrece la visión de una doble realidad: la del mundo infantil, primitivo, que el lector adulto ya ha perdido, y la del mundo adulto, confuso e ilógico, asentado en unas convenciones que no resultan ser preferibles en ningún aspecto a los códigos de valor de un niño.

El sueño eterno, de Raymond Chandler
Publicada en 1939, "El sueño eterno" supuso la fulgurante irrupción de Raymond Chandler (1888-1959) en el ámbito de la novela negra. Tomando como modelo en muchos aspectos a Dashiell Hammett, principalmente en la concepción de esta clase de relatos como reflejo y crítica de una sociedad más que como propuesta de acertijo o enigma a resolver, Chandler inició, con su apuesta por su detective Philip Marlowe y su inconfundible sentido del humor, una de las vetas más ricas del género. En "El sueño eterno" -novela repleta de nervio y de ingeniosos diálogos- es un caso de chantaje el que lleva a Marlowe a asomarse a las alcantarillas de una sociedad en apariencia espléndida.

El nombre de la rosa, de Umberto Eco
El nombre de la rosa narra las actividades detectivescas de Guillermo de Baskerville para esclarecer los crímenes cometidos en una abadía benedictina... Y a esta apasionante trama debe sumarse la admirable reconstrucción que no se detiene en lo exterior, sino que ahonda en las formas de pensar y sentir del siglo XVI.

El cartero llama dos veces, de James M Cain
Publicada en 1934. Hoy sigue siendo una de las cumbres del género negro.
El argumento convoca pasiones desbordantes, codicia compulsiva, mentira ilimitada y un destino infranqueable, el material con el que James M. Cain ha pervivido como uno de los referentes de una literatura que resiste como pocas el paso del tiempo. Frank Chambers, un trotamundos sin empleo, narra en primera persona la atracción que siente por Cora Papadakis, la esposa de un emigrante de origen griego propietario de una taberna en California, y cómo se vuelven amantes unidos por el ardor y la ambición. Pero no será tan fácil librarse del viejo marido. Y habrá que contar, además, con el inescrutable destino: ese cartero que siempre llama dos veces.

Libros clásicos para leer parte)

Los Miserables, de Victor Hugo
El expresidiario Jean Valjean es perseguido por el despiadado policía Javert. Años después Valjean, ya regenerado, decide hacerse cargo de Cosette, la pequeña hija de una de sus trabajadoras, Fantine, después de que la madre muera. Pero el policía Javert seguirá tras él y no descansará hasta encerrarlo de nuevo.

Moby Dick, de Herman Mellvile
Narra la travesía del barco ballenero Pequod en la obsesiva y autodestructiva persecución de una gran ballena blanca impulsada por el capitán Ahab. Una obra maestra.

Oliver Twits, de Charles Dickens
Oliver es un pequeño huérfano que ha perdido a ambos padres. Pasa sus primeros años en el asilo de la señora Mann, pero decide escapar a Londres. Lleno de inocencia, Oliver se ve inmerso en el mundo del hampa londinense y se encuentra en medio de una banda de chicos carteristas, dirigida por el malvado Fagin.

Las uvas de la ira, de John Steinbeck
Distinguida con el Premio Pulitzer en 1940. Describe el drama de la emigración de los componentes de la familia Joad, que, obligados por el polvo y la sequía, se ven obligados a abandonar sus tierras, junto con otros miles de personas de Oklahoma y Texas, rumbo a la "tierra prometida" de California. Allí, sin embargo, las expectativas de este ejército de desposeídos no se verán cumplidas.

El Padrino, de Mario Puzo
Publicada en 1969. Por primera vez, la Mafia protagonizaba una novela y era retratada desde dentro con acierto y verosimilitud. Mario Puzo la presentaba no como una mera asociación de facinerosos, sino como una compleja sociedad con una cultura propia y una jerarquía aceptada incluso más allá de los círculos de delincuencia. El Padrino narra la historia de un hombre: Vito Corleone, el capo más respetado de Nueva York. Déspota benevolente, implacable con sus rivales, inteligente, astuto y fiel a los principios del honor y la amistad, Don Corleone dirige un emporio que abarca el fraude y la extorsión, los juegos de azar y el control de los sindicatos. La vida y negocios de Don Corleone, así como los de su hijo y heredero Michael, conforman el eje de esta magistral obra. Con El Padrino, Mario Puzo partió de la realidad y consiguió crear un género. La Mafia pasó a ser tema central de centenares de novelas y películas.

Canción de Hielo y Fuego, de George Martin
Canción de hielo y fuego es el libro primero de la saga "Juego de Tronos". Tras el largo verano, el invierno se acerca a los Siete Reinos. Lord Eddard Stark, señor de Invernalia, deja sus dominios para unirse a la corte de su amigo el rey Robert Baratheon, llamado el Usurpador, hombre díscolo y otrora guerrero audaz cuyas mayores aficiones son comer, beber y engendrar bastardos. Eddard Stark ocupará el cargo de Mano del Rey e intentará desentrañar una maraña de intrigas que pondrá en peligro su vida y la de todos los suyos. En un mundo cuyas estaciones pueden durar decenios y en el que retazos de una magia inmemorial y olvidada surgen en los rincones más sombríos y maravillosos, la traición y la lealtad, la compasión y la sed de venganza, el amor y el poder hacen del juego de tronos una poderosa trampa que atrapará en sus fauces a los personajes... y al lector.
Imprescindible para leer el resto de los volúmenes de esta saga de fantasía épica absolutamente extraordinaria.

Shane, de Jack Schaefer
La acción transcurre en Wyoming, en 1889. A la granja de los Starret llega un misterioso jinete. Está de paso, viste de oscuro y, aunque resulta sombrío, parece educado. Conquistados por su enigmático atractivo, el matrimonio de colonos invita al forastero a comer y pernoctar. El recién llegado pide que le llamen Shane y se muestra cortésmente evasivo sobre su pasado. Los Starret cuentan a su invitado que los colonos que ocupan aquellas tierras son acosados por Luke Fletcher, propietario de un extenso rancho, que quiere echarlos de sus tierras para incrementar su explotación ganadera. Inevitablemente, la amistad de Shane con los Starret le llevará a alinearse con ellos frente al pequeño ejército privado del ranchero.
Obra maestra de la literatura western. Un clásico maravilloso.

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