Lina Bruna Rasa fue la Santuzza preferida de Mascagni, con ella realizó en 1940 la grabación de Cavalleria Rusticana que él mismo dirigió, estuvo acompañada por Beniamino Gigli, Gino Bechi, Giulietta Simionatto y la Orquesta y Coro de La Scala de Milán:
Tras escuchar estas grabaciones ya vemos cuáles fueron las principales características de la voz y arte interpretativo de Bruna Rasa, estamos ante una soprano dramática de corte italiano, con un vibrato estrecho, timbre oscuro, gran volumen, notable extensión y graves consistentes, su estilo de canto es netamente verista, y podrá gustar más o menos pero hay algo que no se puede negar, fue una cantante única, muy personal, de esas que hoy tanto echamos en falta.
Tuvo uno de los finales más tristes de entre todos los cantantes de ópera del siglo XX, falleció en 1984, en el olvido, tras haber pasado sus treinta seis últimos años en un sanatorio mental. Saltó a la fama en 1925 con su interpretación de Elena en el Mefistofele de Boito, más o menos por entonces es cuando la descubrió Toscanini y propició que fuera contratada para cantar en La Scala -debut en 1927 como Elena, protagonizando ese mismo año el estreno de Sly de Wolf Ferrari-, posteriormente conoció a Mascagni -con él estrenó Nerone en La Scala en 1935- pero en 1931, con tan sólo veinticuatro años, ya tuvo los primeros signos de depresión aguda y tuvo que suspender varias representaciones, en dos o tres años la situación se agravó y sus actuaciones se fueron haciendo cada vez más esporádicas, la muerte de su madre en 1935 fue la gota que colmó el vaso, cada vez le costaba más memorizar los libretos, cuentan que en 1947, cuando Toscanini fue a escucharla pensando en una súbita recuperación, el director salió del teatro con lágrimas en los ojos. Los testimonios de los cantantes que compartieron escenario o estudio de grabación con ella son muy tristes, fuera de escena hablan de verdaderas alucinaciones o estado apático y ensimismado, aunque resaltan que al inciarse la música cambiaba todo radicalmente. Ingresó en un sanatorio mental muriendo a los 77 años sin casi amigos y olvidada por el gran público.
