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Lipedema y linfedema: diferencias, síntomas y tratamientos

Publicado el 28 enero 2026 por Tetevalero76

Cada vez recibo más consultas sobre el lipedema y el linfedema, dos problemas que afectan a cada vez más mujeres. Afortunadamente yo no padezco ninguno de los dos, pero he querido informarme bien para poder contaros cómo se manifiestan y qué soluciones existen al respecto. El doctor Hamidreza Eskandari, director médico de la Clínica Golden Estética en Madrid y Viena, lo explica de forma muy clara.

Porque no, linfedema y lipedema no son lo mismo, aunque muchas veces se confundan.

Lipedema y linfedema: diferencias, síntomas y tratamientos

Dr. Hamidreza Eskandari en la clínica Golden Estética (Calle Garcilaso, 7. Madrid)

Linfedema y lipedema: no es lo mismo (aunque lo parezca)

El linfedema y el lipedema son términos habituales tanto en el ámbito médico como en el estético, pero existe un gran desconocimiento general sobre qué implica cada uno. Para aclararlo todo, he hablado con el doctor Hamidreza Eskandari, director médico de la clínica Golden Estética en Madrid y Viena, que lo explica de forma muy clara.

El linfedema aparece cuando se acumula de forma anormal líquido linfático (rico en proteínas) en el tejido subcutáneo. Esto ocurre por un fallo o bloqueo del sistema linfático. Según explica el doctor Eskandari, «se manifiesta, por lo general, como una hinchazón persistente (unilateral o asimétrica), acompañada de sensación de pesadez, endurecimiento progresivo de la piel y, en fases más avanzadas, cambios cutáneos como la fibrosis».

El lipedema, en cambio, tiene que ver exclusivamente con una acumulación patológica de grasa. «Es simétrico, suele afectar a ambas piernas, resulta doloroso a la palpación y provoca sensibilidad y aparición frecuente de hematomas», explica el doctor. Un dato clave es que el lipedema no afecta ni a pies ni a manos, algo que sí puede ocurrir en el linfedema.

Entonces, ¿cómo se diferencian?

Una de las señales clínicas más claras del linfedema es el llamado signo de Stemmer positivo, que indica dificultad para pellizcar o levantar la piel en la base de los dedos. «Este signo no aparece en el lipedema», aclara el doctor Eskandari. En el lipedema este signo no aparece.

Además, la hinchazón provocada por grasa localizada o celulitis suele ser blanda, reversible con el reposo y no presenta alteraciones del drenaje linfático ni la evolución progresiva propia del linfedema.

En los casos en los que existen dudas diagnósticas, se recurre a pruebas específicas como la linfogammagrafía, el linfoscintigrama o la linfografía con ICG, que permiten valorar el funcionamiento real del sistema linfático.

Por qué conviene no ignorar el linfedema

El linfedema no es solo una cuestión estética. Si no se trata adecuadamente, puede derivar en complicaciones importantes para la salud. «Hablamos de infecciones recurrentes como celulitis o erisipela, dolor crónico, limitación funcional que reduce la movilidad, cambios cutáneos progresivos como fibrosis y engrosamiento de la piel, además de un importante impacto emocional», advierte el doctor Eskandari. Por eso se considera una enfermedad crónica que afecta tanto a la salud física como a la emocional, no solo a la apariencia.

Cómo se trata el linfedema

El tratamiento de referencia es la Terapia Descongestiva Completa (TDC). Se trata de un abordaje integral que incluye:

  • Cuidado específico de la piel
  • Drenaje linfático manual (DLM)
  • Vendajes de compresión multicapa en la fase intensiva
  • Prendas de compresión a medida en la fase de mantenimiento
  • Ejercicio terapéutico adaptado

Lipedema y linfedema: diferencias, síntomas y tratamientos

La combinación de estas medidas permite reducir de forma significativa el volumen de la extremidad afectada, disminuir la sensación de pesadez, reducir los episodios de infección y mejorar notablemente la calidad de vida.

En aquellos casos que no responden al tratamiento conservador, existen opciones quirúrgicas como las anastomosis linfático-venosas o el trasplante de ganglios linfáticos, siempre realizadas en centros altamente especializados.

¿El linfedema tiene cura?

El linfedema no tiene una cura definitiva, pero sí puede mejorar de forma muy notable con un manejo adecuado y constante. «Es fundamental un seguimiento cuidadoso y bien coordinado entre distintos profesionales», señala el doctor Eskandari. El seguimiento debe ser cuidadoso y bien coordinado entre distintos profesionales.

El doctor Eskandari insiste en la importancia de reconocer los signos de alarma hinchazón persistente, asimetría, antecedentes de cirugía o infecciones y derivar cuanto antes a un especialista. También recomienda evitar masajes fuertes o técnicas agresivas que puedan empeorar la inflamación, así como formarse específicamente en drenaje linfático manual y principios de compresión terapéutica.

Trabajar de forma coordinada con médicos, fisioterapeutas especializados, cirujanos reconstructivos o vasculares y educar al paciente en el cuidado de la piel, la protección de la extremidad, el control del peso y la actividad física segura es clave para mantener la enfermedad bajo control.

Mi objetivo con este artículo no es alarmar a nadie, sino informar. Porque entender bien qué nos pasa o qué puede estar pasándonos es siempre el primer paso para cuidarnos mejor.

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