Cuando anuncié que vendería webs a 30.000 € competidores y empresas que en ningún universo hubieran sido mis clientes vaticinaron mi ruina.
En un acto de generosidad me escribieron para darme sus consejos.
Cuando monté entradium las frases exactas fueron:
- «No tienes ni puta idea del sector y te vas a meter una hostia»
- «A ese precio no se puede ganar»
- «¿Tus padres son ricos o qué?»
Cuando empecé a vender formación a través de un email diario me convertí en un vendido, vendehumos, vendeburras, vendemotos, vendebiblias.
No tenía ni puta idea de escribir, no sabía lo que hacía, que qué me había creído y quién coño era.
Todavía ayer un tipo me deseo suerte con mi «emprendimiento».
Acabé vendiendo más webs de las que nos daba tiempo a hacer.
En entradium el año pasado vendimos más de 30 millones.
La venta de formación va bien, gracias por el interés.
Hace años invertí en un restaurante. Lo perdí todo.
Siendo estudiante cree un videojuego para iPhone. No llegué a 200 € el primer año.
También importé consolas de Japón. Vendí una y discutí con mi socio.
Ganando bastante con las webs y entradium monté una tienda online. Empleados, publicidad, web… toda la parafernalia. Vendí un paraguas de 30 €. Tuve que devolver el dinero porque se perdió el envío.
Un asistente para crear webs baratas. Cero ventas.
Una plataforma para crear currículums…
Si siguiera pensando se me ocurrirían más.
En todos esos negocios fracasé. Perdí tiempo y pasta.
«Pero aprendiste mucho», te dirás. En la mayoría no aprendí una puta mierda.
Solo diré que el dinero perdido en esas aventuras da para vivir una década en un crucero.
Y lo mejor de todo, lo más acojonante…
Es que nadie, cero, ni una sola persona predijo el fracaso de ninguna de esas empresas.
Atiende.
Si el fracaso te hace una llamada perdida es que eres el fulano de moda en el barrio. El tipo exótico en el pueblo. El guaperas del campamento.
Pero si no se presenta. Si no se acuerda de tu cumpleaños ni puebla los comentarios de tu web, si no visita tu bandeja de entrada, huye.
Corre como un cabrón porque el barco se está hundiendo y eres el único que no se ha enterado.
Te resumo mis años cagándola para que tú no lo hagas, apuntándote ahí:
Acepto la política de privacidadLa entrada Listado de las veces que me he arruinado (nunca antes contado) se publicó primero en Luis Monge Malo.
