Revista Cine

Llámame... Triceratops

Publicado el 02 octubre 2017 por Koprofago
Llámame... TriceratopsTriceratops junto a un pequeño lago (1989, Ely Kish)
Lo último que recuerdo es aquel meteorito descendiendo a toda velocidad del cielo... ¡Iluso de mí, que pedí un deseo creyendo que era una estrella fugaz! Unos 66 millones de años más tarde, en 1889, Marsh me descubre y describe con el imaginativo nombre de “cuernos en la cara” (ceratops) al que, tras un examen más concienzudo, decidió añadir el “tri”. Si quieres, puedes llamarme simplemente “Trike” pero, por favor, nada de “Triki”. Odio las galletas.
Excitados por mi descubrimiento, los artistas esperaban horas en el descansillo de mi pensión para poder retratarme. Joseph Smit lo hizo para Extinct monsters (1892) -debajo-, Nebula to man (1905) y Extinct monsters and creatures of other days (1910) y Eberhard Fraas para Scientific American (1893).
Llámame... TriceratopsDebo reconocer que esta otra lámina (1900) de Lawson Wood tiene su gracia. No en vano era un ilustrador especializado en publicaciones infantiles, juveniles y de humor, no un paleoartista.
Llámame... TriceratopsConfieso que mi carrera artística no habría llegado a ningún lado de no ser por el maestro Charles R. Knight, en cuyo estudio estuve en 1901, 1904 o 1922.
Llámame... TriceratopsCharles R. Knight, 1904
Aquí con la familia, en el Tierpark Hagenbeck, cincelado en 1909 por Joseph Pallenberg.
Llámame... TriceratopsY así me vio Alice B.Woodward en Evolution in the past (1912).
Llámame... TriceratopsMi fama crecía y así aparecí en un número de The Illustrated London News  de 1920 (el “fotógrafo” es A.Forestier).
Llámame... TriceratopsGran admirador de Knight, Willis O’Brien me invitó a participar en su proyecto Ghost of slumber mountain (1918) y, en 1925, en el trasvase a la gran pantalla de El mundo perdido pese a que no figuro en la novela [1]. Nuestra relación dará muchos éxitos más, como Creation (1931) o King Kong (1933), y puedes apreciar lo unidos que estábamos en esta fotografía de un reportaje de 1950 para American Magazine. También trabajé para su discípulo Ray Harryhausen, junto al que rodé la conocida Hace un millón de años (1966) o para Wah Chang, autor del corto educativo Dinosaurs: the terrible lizards (1970).
Llámame... TriceratopsEl cómic es otro medio en el que me he encontrado a mis anchas, trabajando con los mejores. Y si no, mira estas ilustraciones de Sam Glanzman (1959, The world around us #15), Joe Kubert (1960, Showcase #25), Richard Corben (1977, Eerie #77), Berni Wrightson (1977) o William Stout (1996).
Llámame... TriceratopsSam Glanzman
Llámame... TriceratopsJoe Kubert
Llámame... TriceratopsRichard Corben
Llámame... TriceratopsBerni Wrightson
Llámame... TriceratopsWilliam Stout
A finales de los 80 posé para los paleoartistas Mark Mallet, Gregory S.Paul o Ely Kish, y mira la portada que Gino d’Achille dibujó para Regreso al Edén (1989).
Llámame... TriceratopsSin desmerecer mis interpretaciones con O’Brien y Harryhausen, Steven Spielberg me ofreció un papel realmente dramático que ha quedado grabado para siempre en la retina y el corazoncito de todos los espectadores de Jurassic Park (1993), según la novela de Michael Crichton.
Llámame... TriceratopsOtra adaptación –esta vez para la pequeña pantalla- en la que he actuado es Anonymous rex (2004, anima Marc Louge), según la saga de novelas negras de Eric García, en la que hago de Ernie Watson, ayudante del detective Vincent Rubio. En 2013 encarné a Trixie en el especial navideño Toy story that time forgot, y en 2015 me cruzaron con una excavadora en Dinotrux y llamaron al resultado Dozeratops.
Llámame... TriceratopsEn fin, os despido con este dibujo (2013) tan salao de Javi Godoy, que dice que os comente que en Koprolitos hemos demostrado científicamente a través de numerosos posts que los triceratops tenemos la misma debilidad por montar que por ser montados (véase “Por qué los triceratops tenían tres cuernos”, “Triceratops cowbot”, “Robot rides triceratops” o “Triceratops riding tricycle”) y una increíble capacidad para transformarnos en cualquier cosa (“Budaceratops”, “Triceramallows”, “Triceracow”, “Triceratops Golem” o “Triceratops tank”).
-----
[1] Seguirán las versiones cinematográficas de Irwin Allen (1960), Timothy Bond (1992), Bob Keen (1998) o Stuart Orme (2001) y en cómic las de Osamu Tezuka (1948), Miguel Rosselló (1965) o J.M. González/ J. García (1982, Joyas literarias juveniles #257).

Volver a la Portada de Logo Paperblog