Revista Cultura y Ocio

Lo que queda del día

Publicado el 05 noviembre 2013 por Clementine
En 1990, durante el rodaje de “Esperando a Mr. Bridge”, el actor norteamericano Remak Ramsay le mostraba al californiano James Ivory, director de la película, el libro que estaba leyendo, pensando que le interesaría tanto por su temática como por su ambiente. “¿Qué habría pasado si Remak no hubiese estado leyendo el libro en aquel momento, o si lo hubiera guardado sin habérmelo enseñado? Acertó al pensar que me interesaría, y supe desde las primeras páginas que quería llevarlo al cine”
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El libro en cuestión era, por supuesto, “The remains of the day” (Los restos del día), novela escrita en 1989 por el escritor británico Kazuo Ishiguro que fue galardonada con el también británico Premio Booker.
“Las vidas del mayordomo Stevens, su anciano padre y Miss Kenton se leían con agrado, y pensé que también serían agradables de ver. Por desgracia resultó que ‘Lo que queda del día’ ya había sido adquirida por Columbia Pictures para que la dirigiera Mike Nichols. Así que pensé que la historia había terminado...
Pasó el tiempo y yo rodé ‘Regreso a Howards End’. Después oí que Mike Nichols había decidido de repente no hacer ‘Lo que queda del día’. A través de mi agente en Hollywood hice saber a Columbia que Ismail Merchant y yo estábamos interesados en ella. Quizá debido al éxito de ‘Regreso a Howards End’, que acababa de estrenarse, Columbia y Mike Nichols decidieron confiarnos su película”
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“Querido Sr. Stevens… Le sorprenderá tener noticias mías después de tanto tiempo. Le he tenido en mi pensamiento desde que oí que Lord Darlington había muerto. Leimos que sus herederos pusieron Darlington Hall a la venta porque ya no desean conservarla…”
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Lo que queda del día” era finalmente dirigida, y de manera magistral, por James Ivory, exquisito director que se había estrenado tras las cámaras en 1963 con “The householder”, título al que siguieron otros como “Savages”, “Los europeos”, “Oriente y Occidente”, “Las bostonianas”, “Una habitación con vistas”, “Maurice”, “Esperando a Mr. Bridge”, “Regreso a Howards End”… Una más que elegante filmografía la de Ivory.
Lo que queda del día La guionista alemana Ruth Prawer Jhabvala, quien había firmado ya anteriores guiones dirigidos por Ivory, nos regalaba una extraordinaria adaptación cinematográfica de la novela de Ishiguro.
“…Además estaba la ambientación: no tanto la ambientación física de una gran mansión inglesa, con sus lujosas habitaciones y sus enormes jardines (y un laberinto de austeros cuartos donde los criados pasaban su vida ‘de servicio’), sino el trasfondo político de la Inglaterra de entreguerras y los intentos velados y casi desastrosos de ciertos miembros del ‘establishment’ británico para conseguir una vergonzosa alianza con los nazis...”
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El británico Tony Pierce-Roberts nos deleitaba con las hipnóticas, elegantes, majestuosas imágenes de la película. Procedente del mundo televisivo, Tony había debutado a toda pantalla en 1982 con “Trabajo clandestino”, título al que siguieron después otros como “Una habitación con vistas”, “Esperando a Mr. Bridge” y “Regreso a Howards End”, los tres bajo las órdenes de James Ivory, así como “Colmillo Blanco” y “La mitad oscura”. Tras “Lo que queda del día”, Tony volvería a trabajar con Ivory en “Sobrevivir a Picasso” y “La copa dorada”.
Lo que queda del día La exquisita dirección artística de “Lo que queda del día” corría a cargo de John Ralph, quien ya había colaborado con Ivory anteriormente en “Regreso a Howards End”. Y el muy adecuado montaje venía firmado por Andrew Marcus, que también había trabajado ya con Ivory en “Esperando a Mr. Bridge” y “Regreso a Howards End” y, después de “Lo que queda del día”, volvería a hacerlo en “Jefferson en Paris” y “Sobrevivir a Picasso”. Lo que queda del día Y la envolvente banda sonora nos era ofrecida por el también exquisito compositor norteamericano Richard Robbins, quien hizo su debut en el cine en 1979 con “Los europeos” y a las órdenes de James Ivory, con el que también trabajó posteriormente en otros títulos como “Oriente y Occidente”, “Las bostonianas”, “Una habitación con vistas”, “Maurice”, “Esperando a Mr. Bridge” o “Regreso a Howards End” antes de “Lo que queda del día” y, después, en “Jefferson en París”, “Sobrevivir a Picasso”, “La copa dorada” y “La condesa rusa”. “Nichols se había entrevistado ya con varios actores británicos que conocían el proyecto de ‘Lo que queda del día’ y querían participar en él. El primero de ellos fue Anthony Hopkins, que después de leer el libro pidió a su agente que le pusiera en contacto con Nichols”
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Extraordinario actor galés que debutaba en el cine en 1968 con “El león en invierno”, Anthony Hopkins había sido visto también ya a toda pantalla en  otros títulos como “El joven Winston”, “Casa de muñecas”, “Las dos vidas de Audrey Rose”, “Un puente lejano”, “Magic”, “El hombre elefante”, “Motín a bordo”, “La carta final”, “Adorable seductor”, “El silencio de los corderos”, “Regreso a Howards End” (dirigido por Ivory), “Drácula de Bram Stoker” o “Chaplin”.
Lo que queda del día Hopkins nos seguiría maravillando tras “Lo que queda del día” con otros títulos como “Tierras de penumbra”, “Leyendas de pasión”, “Sobrevivir a Picasso” (de nuevo bajo las órdenes de James Ivory), “¿Conoces a Joe Black?”, “Corazones en Atlántida”, “La mancha humana”, “La verda oculta”…
Lo que queda del día Qué decir a estas alturas de este sensacional, camaleónico, magnético actor… yo me quedo sin palabras. Que sí, Anthony, que sí…
“No sé si se comprende lo que hace falta para ser un gran mayordomo… Dignidad, exacto, dignidad…”
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Hopkins nos atrapaba en ”Lo que queda del día” con su exquisita composición del Sr. Stevens, el más que correcto mayordomo de Darlington Hall. Sencillamente magistral en su actuación, mi interpretación favorita de su filmografía, mi personaje favorito de su inigualable galería… Grande, grandioso Anthony Hopkins. “Fue una suerte que la novela tuviera tanto éxito y que la leyeran tantas de las personas adecuadas. Otra de esas personas fue Emma Thompson, y tanto ella como su marido Kenneth Branagh hicieron pruebas para Miss Kenton y Stevens ante Nichols y su socio John Calley. Cuando nos incorporamos al proyecto, todos esos nombres, junto al de Jeremy Irons, formaban parte de nuestras primeras conversaciones. Todo el mundo estaba de acuerdo en contratar sólo a actores británicos”
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Tras aparecer en un buen número de series televisivas, Emma Thompson debutaba a toda pantalla en 1989 con “Un tipo de altura”, título al que siguieron otros como “Enrique V”, “Regreso a Howards End” (dirigida por James Ivory), “Los amigos de Peter” o “Mucho ruido y pocas nueces” antes de “Lo que queda del día”.
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Lo que queda del día “Recuerdo muy bien su llegada a Darlington Hall. Vino de una forma inesperada, podría decirse que impulsiva…”
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Emma nos brindaba también una magnífica creación de Miss Kenton, la peculiar ama de llaves de esta historia.
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Lo que queda del día “Aunque el personaje protagonista, Stevens, no es un hombre especialmente interesante (más bien todo lo contrario), su relación con su señor, Lord Darlington, y con el ama de llaves, Miss Kenton, sí lo era: formaban un complejo triángulo psicológico y dramático que me enganchó desde el principio”
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James Fox daba muy correctamente vida a Lord Darlington, dueño y señor de la majestuosa Darlington Hall.
Lo que queda del día Fox debutó a los once años a toda pantalla en “La historia de los Miniver” (1950), interviniendo después en otros dos títulos cinematográficos más antes de iniciar su carrera como actor de series en la pequeña pantalla. Más adelante aparecía, de nuevo en el cine, en “La soledad del corredor sin fondo”, consiguiendo al año siguiente una gran popularidad gracias a su espléndida interpretación de Tony en “El sirviente” (difícil lo tenía ante un insuperable Dirk Bogarde).
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Después llegarían para James otros títulos cinematográficos como “Aquellos chalados en sus locos cacharros”, “La jauría humana”, “Millie, una chica moderna”, “Isadora”, “Greystoke”, “Pasaje a la India”, “Principiantes”, “La sombra del delator”, “La casa Rusia” o “Juego de patriotas”. Tras “Lo que queda del día”, Fox se ponía de nuevo a las órdenes de James Ivory en “La copa dorada”.
JACK LEWIS: “¿Cuándo vio el mundo por última vez, Stevens?” STEVENS: “¿Señor? Bueno, en el pasado el mundo venía a esta casa, por así decirlo, si me permite la expresión, señor…”
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Jack Lewis, el segundo señor de Darlington Hall, nos llegaba a través de Christopher Reeve, neoyorkino actor que debutaba en el cine en “Alerta roja: Neptuno hundido” y en 1978, mismo año en el que conseguía fama mundial con su personaje de Superman / Clark Kent en “Superman”…
Lo que queda del día … título ya mítico de la historia del cine al que siguieron otros en la filmografía del actor como “Superman II”, “La trampa de la muerte”, “Monseñor”, “Superman III”, “Las bostonianas” (bajo la dirección de Ivory), “El reportero de la calle 42”, “Superman IV”, “Interferencias” o “¡Qué ruina de función!” antes de su correcta intervención en “Lo que queda del día”.
Lo que queda del día El británico Peter Vaughan  nos regalaba una extraordinaria composición del Sr. Stevens, padre.
Lo que queda del día Vaughan debutaba en el cine en 1959, apareciendo después en la pequeña pantalla en infinidad de series y telefilmes y también en otros títulos cinematográficos como “El pueblo de los malditos”, “Perros de paja”, “El hombre de Mackintosh”, “Amanecer Zulú”, “Los héroes del tiempo”, “La mujer del teniente francés”, “Brazil”, “Las montañas de la luna”…
Lo que queda del día Tras “Lo que queda del día”, vimos también a Peter como “Pops” en “La leyenda del pianista en el océano”, como Tío Alfie en “Un funeral de muerte” y como Maestre Aemon en la serie televisiva “Juego de tronos”.
Lo que queda del día Reginald Cardinal, ahijado de Lord Darlington, venía interpretado por un adecuado Hugh Grant.
Lo que queda del día Hugh había debutado a toda pantalla en 1982 y, tras aparecer en diversas series televisivas, había sido ya también visto en títulos cinematográficos como “Pasiones en Kenia”, “Maurice” (dirigido por Ivory), “Remando al viento”, “Lunas de hiel” o “Sirenas”.
Lo que queda del día Charlie, el lacayo principal, nos llegaba de la mano de Ben Chaplin, actor londinense que debutó con este título en el cine. Tras “Lo que queda del día”, le vimos también en otras películas como “La verdad sobre perros y gatos”, “Washington Square”, “La delgada línea roja” o “El retrato de Dorian Gray”.
Lo que queda del día Tim Pigott-Smith daba vida a Thomas Benn. Procedente del mundo televisivo, Tim había debutado a toda pantalla en 1976 en “Ases del cielo”, título al que siguieron otros como “Furia de titanes” o “Evasión o victoria” antes de su también correcta intervención en “Lo que queda del día”.
Lo que queda del día Y también aparecía en este film Abigail Hopkins, la mismísima hija de Anthony, que aquí interpretaba a una de las criadas. A la tierna edad de siete años, Abigail comenzaba a tocar la guitarra clásica convirtiéndose, más adelante, en cantautora, actriz y directora de teatro. Ese mismo año de 1993, Abigail compartía también cartel con su padre en “Tierras de penumbra”.
Completaban el exquisito reparto Patrick Godfrey, Peter Cellier, Peter Halliday, Paula Jacobs, Caroline Hunt, John Haycraft, Steve Dibben, Michael Londsdale, Brigitte Kahn, Peter Eyre…
Lo que queda del día Y, por supuesto, Darlington Hall, un majestuoso, elegante e importantísimo personaje en esta historia.
“Luciana Arrighi, diseñadora de producción de ‘Regreso a Howards End’, emprendió la ardua tarea de encontrar la casa adecuada. No es que no haya cientos de mansiones inglesas con habitaciones espectaculares en las plantas nobles: lo difícil era encontrar una que tuviera intactas las habitaciones del servicio, las dependencias del mayordomo y el ama de llaves en las plantas bajas”
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Espléndida interpretación de Anthony Hopkins… Exquisita dirección… Lujoso y emotivo drama costumbrista (Fernando Morales, El País)
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Producción de John Calley, Ismail Merchant y Mike Nichols para Columbia Pictures, “Lo que queda del día” (The remains of the day) era estrenada en Canadá y USA el 5 de noviembre de 1993, hace hoy ya 20 años.
Entre otros muchos premios y nominaciones, fue candidata al Oscar a mejor película, director, actor (Anthony Hopkins), actriz (Emma Thompson), guión adaptado, dirección artística, diseño de vestuario y banda sonora.
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También fue candidata a los Globos de Oro en las categorías de mejor película, director, actor (Anthony Hopkins), actriz (Emma Thompson) y guión. Asimismo, fue nominada en los británicos Premios Bafta a mejor película, actor (Anthony Hopkins), actriz (Emma Thompson), guión adaptado y fotografía. Y candidata a mejor film europeo en los Premios Goya.
Lo que queda del día Y Anthony Hopkins obtuvo el David di Donatello al mejor actor extranjero por su extraordinaria interpretación.
“Ninguno de nosotros sabía nada acerca del trabajo de un mayordomo, incluyendo a Ishiguro, que le contó a Ruth Prawer Jhabvala cuando se conocieron que lo había mirado en un libro, o simplemente se lo había inventado: el plan del servicio, la preocupación de Stevens por la ‘dignidad’ y por servir a un señor íntegro y con servicios, los detalles de llevar una casa de esas características, etc. Anthony Hopkins se sentía especialmente perdido, así que decidimos contratar a un mayordomo de verdad durante el rodaje, y apareció un candidato inmejorable: Cyril Dykman, camarero del Palacio de Buckingham con quince años de servicio a sus espaldas…
… Además de instruir al ‘personal’ de Darlington Hall (lo que supuso hacer que los lacayos se mantuvieran bien erguidos cuando los enfocaba la cámara, que caminaran con porte militar, etc), aportó algunas de las imágenes más ingeniosas de la película…
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¿Quién de nosotros habría podido imaginar la escena en la que Stevens mide con una regla la distancia entre la copa y el plato? También fue idea de Dykman algo que tiene aún más valor: los orígenes de Stevens en una familia obrera, que se manifiestan en el acento y los modales del enfermo padre de Stevens, que muere durante el banquete de reconciliación sin tener al lado a su hijo, muy ocupado con la celebración de un banquete; un hijo que ha trabajado su acento y sus modales de modo que estén a la altura del señor al que ha dedicado toda su vida”
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“Según mi filosofía, señor Benn, un hombre no puede considerarse satisfecho hasta que ha hecho cuanto puede para ser de utilidad a su señor, por supuesto dando por hecho que tu patrón es una persona superior, no sólo en clase o riqueza, sino en talla moral” (Sr. Stevens en “Lo que queda del día”)

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