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Se dice que las personas torpes están habituadas a tres verbos fastidiosos: chocar, tropezar y romper. Van por ahí tirándolo todo, con el “perdón” siempre en la boca
Pero ¿qué sentido tiene la torpeza? Todas las veces que se excusan con el clásico "Yo no he sido", ¿obedecen en realidad a un rasgo indeleble de su personalidad? Según la ciencia, puede ser así.
El profesor Charles Swanik
