Revista Sociedad

Londres y París:. Cenar se cena...

Por Jmbigas @jmbigas
La próxima semana os daré algunos artículos sobre este viaje de inicio de primavera, a Londres y París, con abundantes fotografías. Pero hoy, desde el Hotel Paris Liège junto a la Gare du Nord de Paris, os quiero adelantar algunos detalles. El jueves cené en Londres, en un Angus Steak House, en Cranbourne Street, junto a Leicester Square. Un lugar relativamente exquisito, cuyo principal objetivo es servir carnes de primera calidad a los clientes. Siempre que se sepa pedir con el nivel de cocción adecuado. A los que nos gusta la carne roja por dentro (lo que los franceses llaman segnant), en Inglaterra no hay que tener pudor, y pedir la carne rare (cruda). aunque la mayoría de [email protected] ya entiende cuando se pide segnant, red inside. La verdad es que la carne estaba excelente, si no superior. Claro que todos los extras suponían algunas libras de más en la cuenta final. El pan, la salsa a la pimienta, las patatas fritas,... Todo aparece en la cuenta final, una o dos libras cada elemento. El vino no es parte de la cultura británica, pero ya han aprendido que hay muchos viajeros que lo aman, especialmente para acompañar a una carne bien hecha. Habitualmente, ofrecen vino en copas, porque casi nadie en UK se permite el pedir una botella de vino. La mejor opción que conseguí fue pedir dos copas de 250cl de un Merlot inconcreto de Pays d'Oc. La camarera ([email protected] [email protected] [email protected]) eran cáucasicos (habría españ[email protected], [email protected], o bien [email protected] o [email protected]). La que me tocó en suerte (soy incapaz de identificar su origen) fue una morena pecosa, con mucho gracejo en el cuerpo. Tras todos los excesos (ojo, comedidos, que eso es Londres), acabé pagando 55 Libras (tras añadir algunas libras como propina - gratuity o pago del servicio- para la morena pecosa). En londres, nunca acaba de estar claro si el servicio está o no incluido. Hoy viernes he cenado en París, en un lugar parecido, al menos en sus objetivos. Un Hippopotamus frente a la Gare du Nord. Un lugar cuya especialidad es ofrecer al cliente las mejores carnes, excelentemente cocinadas. [email protected] de [email protected] [email protected] se podría llamar caucásico. Prácticamente [email protected] eran [email protected] de diversa intensidad, incluyendo a una negrita cachosa, que alteraba al personal con sus paseos. Escogí como plato principal un coeur de rumsteack (parecido al Fillet Steak que escogí en Londres, aunque algo inferior). El Fillet Steak la verdad es que es una maravilla para quien le gusta la carne (y puede pagar lo excelente). Pedí un chaud de chèvre para empezar (un par de medallones de queso de cabra gratinado, sobre una rebanada de pan negro, acompañados de hierbas verdes que más vale olvidar). Lo que se podía comer, estaba muy rico. Como Francia es país de vinos, la carta permitía algunas variaciones interesantes. Al final, pedí una botella de Côtes du Rhône Villages (Roumanière, 14º), un vino mediterráneo que estaba excelente, tanto en su ligereza como en su contundencia. Como en Londres, pedí una botella de agua mineral con gas. Aquí fue un Eau de Perrier (50cl.; el agua con gas moderado que ha puesto Perrier en el mercado), mientras que en Londres tuvo que ser 1l. de Schweppes Algo Well, porque la alternativa era una botellita de tamaño ridículo. Hoy, en París, frente a la Gare du Nord, pagué el mismo importe, pero en euros, 55 de vellón. La diferencia, si me permitís, es la joie de vivre que forma parte del sentimiento diario de los franceses, o el prejuicio británico (si disfrutan, que paguen) respecto a los que aman vivir más allá de la Union Jack. Dos cenas simples, pero espectaculares en su calidad. Mi único consejo es que no dejéis de lado ni una ni otra. Hay cosas que son más caras allí que aquí, y otras puede que al revés. Pero el placer que podéis obtener no tiene medida. No intentéis medirlo con la cartera, que es medida muy pobre y poco cualificada. En resumen, dos cenas basadas en la carne, con factura de 55 (libras ayer; euros hoy), que permiten volver al hotel con ganar (auténticas) de dormir unas horas. 55. Esto es lo que cuesta una cena de productos de buena calidad, con su vinito, sentadito y que te sirvan, tanto en París como en Londres. Nada de cocina creativa, sólo excelente materia prima, bien cocinada. La diferencia entre Euros y Libras es el factor de distorsión que introduce la política. Me temo. JMBA

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