Revista Cultura y Ocio

Lori Meyers regala una impronta de calor

Publicado el 28 abril 2013 por Ruta42 @ruta42
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Lori Meyers en concierto. Fotografías de Jesús Díez

Eran las 10:00 de la noche. Anochecía en Valladolid tras un día donde el frío viento, que hacía su tradicional excepción en abril, había sido acompañado de copos de nieve y temperatura invernal. Pero Lori Meyers son de Granada, y esa noche, en el Laboratorio de las Artes de Valladolid (LAVA) se empeñaron en traer todo el calor de su tierra a todo el público asistente.

Comenzaron con diez minutos de retraso y pocas palabras “Buenas noches, somos Lori Meyers”, se presentaba Noni, voz y guitarra, y componente del grupo junto con Alejandro, Alfredo, Miguel, Antonio y Miguel. El público les saludaba entregado y ya dispuesto a que les faltara pista de baile para el espectáculo de dos horas que los Lori les tenían preparados. Tal vez porque fuera el concierto que cerrara el Valladolindie 2013, tal vez porque hacía cuatro años que el grupo no pisaba la capital castellana.

Y es que los granadinos iban a saber dosificar bien su puesta en escena, a cuidar su fuerza instrumental y, sobre todo, a ser generosos con el repertorio que ofrecerían, a pesar de visitar Valladolid para presentar su último disco, el quinto de su carrera, titulado “Impronta” y estrenado este 2013.

Poco se supo de los últimos temas hasta treinta minutos después del inicio de un repertorio que se inauguró con “Intromisión” y continuó con “Nuevos tiempos”, “Zen”. Este último uno de los temas nuevos, tal como “A-Sinte-Odio”, al que siguieron “Corazón Elocuente” y “Dilema”.

Este último, single de su segundo trabajo “Hostal Pimodan”, y con el que conseguían ya definitivamente ganarse al público del LAVA: si Noni daba palmas, ellos las daban, y si el cantante dejaba de darlas, ellos seguían acompañando la música y coreando sus canciones, como sucedería justo después con “Luciérnagas y mariposas”, canción que también despertó la ternura de alguno de los presentes, los que habían venido acompañados de sus pareja y encontraban en ese momento el clímax perfecto para abrazarse a ellas.

Algo parecido sucedería con “Sus nuevos zapatos”, que vendría justo después de “Rumba en atmósfera cero”. Antes de ambos temas, Noni, claro cabeza de la banda y el miembro más dinamizador durante el concierto, había realizado su segunda intervención de la noche, recordando, cómo no, el tiempo vallisoletano: se ha puesto a nevar cuando hemos llegado”, comentaba, a lo que una de las asistentes respondía “¡Ya te caliento yo!”.

Con o sin ayuda de las fans más acérrimas, una de las cuales llegaría a quedarse en sujetador ante los seis de Granada, lo cierto es que el LAVA subía de temperatura, y Noni comenzaba a aflojarse la corbata con la que se había presentado al inicio del concierto. Llegaba entonces el momento de presentación de “Impronta”, primero con las canciones más luminosas, después con la balada, más tarde con otros temas bailables que se alternaban con los de discos anteriores.

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Miguel Martín

El ecuador del concierto transcurría a través de “Impronta”, “De los nervios” y “Deshielo”, con Noni al piano. Llegaba entonces una de las canciones más populares del grupo, “Religión”, que recibía la mejor de las respuestas del público, quienes acompañaban al grupo mientras coreaban ser “un desgraciado más, en la ciudad”. Tras esta, sonaría “Tengo un plan”, “Explícame”, “Una señal” y “Planilandia”, canción que inaugura “Impronta”.

Pocas canciones quedaban ya de ese último trabajo, y el público, agradecido con el repertorio, seguía aplaudiendo sin descanso. Y un grado (o varios más) de temperatura hacía a Noni quitarse el chaleco gris, mientras que entre la pista aparecían unas manos sujetando una camiseta del Granada Club de Fútbol.

Sonaba después “Huracán”,  llegaba la recta final del concierto, y con él los hits del último disco y de los anteriores. Tocaban entonces “El tiempo pasará”, “Tokio ya no nos quiere” y “Emborráchame”, y Noni advertía que ya iba llegando su momento, a lo que el aforo respondía con una ovación que los retuviera durante tres canciones más.

Entonces los Lori Meyers tomaban una copa de vino, y se preparaban para una traca final que dejara exhaustos a los presentes: aún podía subir la temperatura de la sala, y subió. Era el momento de “¿Aha, han vuelto?”, a la que le seguía, sin descanso, “Mi Realidad”, para acabar con “Alta Fidelidad”.

Noni, ya con la camiseta desabrochada, como parte de los asistentes, cantaba con acento andaluz las últimas estrofas de la canción. “Todo esto es culpa de la gente, todo esto es culpa de la gente”, el grupo se arrancaba con una rumba, y Noni dejaba la guitarra y se acercaba al público con un “Valladolid, sois unos cracks”.

Y finalizaba el concierto. Abrían las puertas, y el termómetro rozaba los cero grados, pero el público salía del LAVA sudado, los más aventurados sin ni siquiera abrigo. Lori Meyers trajeron el sol de Granada, y dejaron su impronta.

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Antonio López, Noni

Lori Meyers regala una impronta de calor

Dafne Calvo

Por afecto o por defecto, pero me encanta el periodismo. Sueño con un mundo dibujado sobre viñetas, donde esté prohibido comer palomitas en el cine.

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