Con el comienzo del nuevo curso, se inician también los cursos extraescolares. Los cursillos de natación son un clásico que no pasan de moda. Recuerdo que yo ya iba de pequeña, mi marido me cuenta que también, y mi hijo acude a sus clases de natación desde que tenía 1 añito. Y sí, ¡¡le encanta!!.
Y es que los cursillos de natación no solo son un pasatiempo (que también). Son muy importantes para el desarrollo físico e intelectual de l@s más peques (y de l@s mayores), pues poseen una gran cantidad de beneficios. Cualquier niñ@ puede beneficiarse de ello; aunque es especialmente importante para aquellos peques que poseen problemas en el desarrollo. Por ello, son muchos los médicos que recomiendan realizar este deporte desde primeras edades, pues las destrezas que se adquieren en él duran para toda la vida. Y es que nadar es como ir en bici; que nunca se olvida.
Sin ir más lejos, mi hijo ha mejorado mucho su retraso psicomotor desde que acude a natación. Llevamos 4 años acudiendo a la piscina municipal de nuestro barrio, una tarde a la semana, por recomendación del neuropediatra. Empezó los cursillos de bebés con 1 año, con 3 pasó a los cursillos preescolares y este curso que empieza ya lo pasan a la piscina grande (¡¡la grande!! ¡Está emocionado!). Gracias a ello y a la atención fisioterapéutica que ha recibido, hemos conseguido que su psicomotricidad esté, actualmente, un poco por encima de lo que por edad le toca. Los efectos de la natación, como veis, los beneficios son bestiales.
A continuación quiero compartir contigo los 10 beneficios de la natación. Podríamos hacer la lista tan extensa como quisieras, porque son muchos más los que me dejo en el tintero. Pero estos son los principales.
Los 10 beneficios más importantes de la natación
1-Potencia el desarrollo psicomotor
Este es, quizás, el beneficio más notable de la natación. Ya sabemos que, bajo el agua, los movimientos son mucho más pesados. Nuestra psicomotricidad debe trabajar más para conseguir mover nuestras piernas, nuestros brazos y desplazarnos. Esto provoca un fortalecimiento del desarrollo psicomotor, que permite mejorar su motricidad también fuera del agua. Especialmente importante, como digo, con niñ@s cuyo desarrollo psicomotor puede mejorar.
2-Mejora la coordinación motriz
Manejarse debajo del agua tiene su aquel. Y es que, para hacerlo, se necesita coordinar diferentes músculos y movimientos. Para nosotros nos resulta fácil, porque ya lo hacemos en nuestro día a día en acciones tan simples como andar. Pero para l@s más peques, que en muchas ocasiones no saben andar todavía, les resulta todo un reto. ¡Y lo consiguen!
3-Mejora el desarrollo intelectual
¿Sabes que la natación se usa como terapia en los centros de Atención Temprana? Y son muchos los trastornos que se benefician de sus efectos. TDAH, TEA, RGD, daño cerebral… y también retraso intelectual. La natación desarrolla muchas áreas del desarrollo, y fruto del desarrollo conjunto, también se desarrolla la inteligencia. Un niñ@ que posee la suficiente fuerza motriz para desplazarse, puede explorar su ambiente y esto le produce una mayor apertura mental.
4-Ofrece, a los más pequeños, recursos ante posibles ahogamientos
Tema delicado, lo se. Pero ocurre frecuentemente. Los ahogamientos están a la orden del día. Son muchas las situaciones en las que l@s peques se encuentran en un lugar con piscina, caen en ella y se da el fatídico desenlace.
Los cursillos de natación les enseñan las herramientas para que puedan defenderse en el agua: Saber cómo flotar y cómo desplazarse pueden marcar la diferencia en el desenlace de un accidente.
Solo por eso ya merece la pena… ¡y lo sabes!
5-Les relaja
No sé que tendrá el agua, que es uno de los estímulos más relajantes que conozco. Una ducha nos deja nuev@s, y si tenemos piscina propia, la relajación puede alcanzar cuotas sublimes.
L@s más peques también se benefician de esta ventaja. Además de ello, salen cansados de realizar tanto esfuerzo, por lo que, el día de natación… ¡se avecina siesta!
6-Les divierte
No a tod@s, eso es verdad. En la piscina a la que acude mi hijo durante todo el año se escucha algún lloro que otro, sobre todo a principio de curso. Pero no suele ser lo normal. Lo normal es que a l@s niñ@s les guste, y que disfruten del contacto con el agua.
Claro que, para ello, el cursillo debe adaptarse a la edad de l@s alumn@s. Cuando son peques, es muy recomendable jugar con pelotas, flotadores y/u otros objetos mientras están en el agua. Eso si, siempre con un adulto con ellos y vigilancia constante.
7-Desarrolla el vínculo con el adulto
Los cursillos destinados a bebés (menos de 2 años) requieren que el/la alumno/a vaya acompañad@ de un adulto, que suele ser el padre/madre. Esto favorece el vínculo maternal/paternal entre los dos y es un generador de apego seguro. Además, en estas situaciones se comparte una experiencia muy positiva, por lo que sus beneficios sociales son especialmente interesantes.
8-Es beneficioso para el aparato digestivo y sus enfermedades
El ejercicio es fundamental para tener una buena salud digestiva, pues permite que los órganos que intervienen en ella se muevan y realicen su función de manera adecuada. Si, además, este ejercicio se da en el agua, todavía se potencian más estos efectos.
Es por ello que la natación posee el poder de mejorar los cólicos, el estreñimiento y otras afectaciones tan frecuentes en l@s más peques.
9-Aporta confianza en si mismos
A l@s niñ@s les gusta aprender a hacer cosas que les permitan tener autonomía. La etapa del “yo solo” y “tú no” es un fiel reflejo de ello. Y las familias debemos potenciar que así sea.
Un niñ@ que es consciente de que ha aprendido a nadar es un niñ@ que confía en sus potencialidades y en sus capacidades. Además, puede moverse por si solo en una piscina y esto les otorga la sensación de confianza en si mismos.
10-Estimula el sentido del tacto
El agua, con su particular textura, es un muy buen elemento para trabajar la hipersensibilidad tactil. Permite abrir el repertorio de texturas tolerables y mejorar la tolerancia hacia nuevas texturas. Además, permite al niñ@ gestionar mejor sus sensaciones y, todo ello, posee un impacto muy positivo en el desarrollo integral de todas sus habilidades.
Ya sabes; si estás pensando en apuntar a tu hij@ a natación, no te lo pienses más. La única manera de descubrir sus efectos es probando, y de saber si le va a gustar, también.
Hoy en día, cualquier piscina realiza cursillos de natación orientados para l@s peques. Puedes elegir entre privadas o públicas; sea como sea, el método de trabajo es muy parecido en todas ellas. Los precios pueden variar en función del tipo de piscina y su especialización; existen piscinas que se destinan exclusivamente a público infantil, y otras abiertas a todas las edades. Elegir una u otra dependerá de tus preferencias y, en algunos casos, de los precios.
En caso de que no podáis ligaros a acudir a un cursillo durante todo el año, podéis optar por acudir a piscinas municipales cuando os sea posible. Os beneficiareis también de sus ventajas.
La natación está incluida en mi lista de los 10+1 planes con niños al aire libre en Valencia, post que te invito a leer.
¡No lo pienses!
¿Y tu? ¿Has llevado a natación a tu hij@? ¿Qué tal la experiencia? Cuéntame en comentarios. ¡Te leo!

