Revista Empresa

Los 17 rasgos o señas de identidad del liderazgo integral

Publicado el 25 marzo 2013 por Manuelgross

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¿Qué distingue al líder cabal? Señas de identidad del liderazgo integral (1ª y 2ª)

Por Miguel Ángel Rodríguez Badal.

La Empresa Integra.

En esta entrada voy a describir las características más necesarias y distintivas del buen líder, del líder cabal, del líder integral. En tiempos convulsos como los que estamos viviendo, es del todo pertinente preguntarse qué caracteriza a los líderes que contribuyen al desarrollo y florecimiento del colectivo.

¿Qué distingue al líder cabal? Señas de identidad del liderazgo integral (1ª parte)

Para bien o para mal, cualquier colectivo humano, sea un país, una empresa o cualquier iniciativa cuyo desarrollo requiere del concurso de varias personas, tiene sus líderes. Por tanto, en tiempos convulsos como los que estamos viviendo, es del todo pertinente preguntarse qué caracteriza a los líderes que contribuyen al desarrollo y florecimiento del colectivo.

Sin ánimo de ser exhaustivo, en esta entrada voy a describir las que, en mi opinión y tras haber tenido la oportunidad de conocer numerosas personas que han ocupado posiciones de liderazgo en el mundo empresarial, son las características más necesarias y distintivas del buen líder, del líder cabal, del líder integral. Para ello, como si se tratara de las capas de una cebolla o los estratos de un terreno, señalaré en primer lugar las más evidentes, las que resultan más fáciles de observar.

A continuación, iré indicando otras menos obvias pero imprescindibles para la manifestación de las primeras. Por último, comentaré las fundamentales, en el sentido de que son la base sobre las que se asientan todas las demás.

1. Saca lo mejor de sus colaboradores

Como a los buenos y a los malos profetas, a los líderes se les conoce por sus frutos. Esto es lo más inmediatamente observable. Pero, ¿cuáles son los frutos de un líder? En el mundo de la empresa, algunos dirán que los frutos son los resultados. Sin embargo, los líderes no lideran resultados sino personas. Son éstas las que bien organizadas y lideradas obtienen buenos resultados.

Por tanto, al menos desde una concepción íntegra del liderazgo, el fruto de un buen líder, lo que le caracteriza en último término, es que saca lo mejor de las personas que lidera. Ésta es la prueba del algodón. Al igual que Michelangelo Buenarroti eliminaba con su cincel lo que sobraba en el bloque de mármol para permitir que la escultura que permanecía escondida en él cobrara vida, el buen líder consigue que sus colaboradores sean la mejor expresión posible del potencial que atesoran.

Siguiendo el plan propuesto, la siguiente pregunta que hemos de hacernos es qué características permiten al líder conseguir el máximo desarrollo de sus colaboradores. En este estrato encontramos las siguientes: vocación de servicio, promoción de una cultura fuerte, ejemplo, fomento de la creatividad y autoridad moral.

2. Vocación de servicio

El buen líder no sólo no se sirve de sus colaboradores en provecho propio sino que se siente su servidor. Sabe que su obligación es facilitar a sus colaboradores los medios adecuados y crear el entorno apropiado para que éstos puedan llegar a ser la mejor expresión posible de sí mismos.

3. Promoción de la cultura

El buen líder promueve una cultura fuerte en la que su visión del liderazgo, el ser humano y la empresa pueda crecer y desarrollarse. Sabe que contribuir a la creación de esta cultura es una de sus más importantes responsabilidades.

4. Ejemplo vivo

El líder íntegro se caracteriza por ser un ejemplo vivo de los principios y valores sobre los que se erige la cultura organizativa y, por tanto, la visión del mundo, el ser humano y la empresa compartidas por el colectivo. Al contrario que los demagogos, el líder íntegro más que con la palabra lidera con su comportamiento.

5. Fomento de la creatividad

Las empresas y los colectivos humanos en general actúan en contextos cambiantes. En consecuencia, la consecución de sus fines y su supervivencia dependen de su capacidad de adaptación al cambio. El desarrollo de esta capacidad depende en buena medida de la creatividad de sus líderes y de cómo éstos fomentan la creatividad de sus colaboradores.

6. Autoridad moral

La relación de poder existente entre el buen líder y sus colaboradores está basada en la autoridad moral del primero. Es decir, se fundamenta no en el poder jerárquico (potestas) sino en la autoridad (auctoritas) que nace, además de su mayor conocimiento y experiencia, del comportamiento del líder que, como se ha indicado, es un modelo a seguir.

Autoridad moral, creatividad, ser ejemplo, promover una cultura fuerte y vocación de servicio son comportamientos y, por tanto, aspectos fácilmente observables del liderazgo que consigue sacar lo mejor de las personas.

En la segunda parte de esta entrada trataremos otras características menos visibles sin las cuales el liderazgo integral carecería de una base sólida sobre la que poder apoyarse y desarrollarse.

4 marzo, 2013 at 12:34 

Miguel Ángel Rodriguez Badal

¿Qué distingue al líder cabal? Señas de identidad del liderazgo integral: 2ª parte

En la primera parte de esta entrada comentamos las características más visibles del liderazgo integral. Consideramos que conseguir que sus colaboradores saquen de dentro su mejor versión era uno de los propósitos principales del buen líder y el que, en último término, constituía su mayor éxito.

Asimismo, afirmamos que la autoridad moral, el fomento de la creatividad, el comportamiento ejemplar, el cuidar con esmero la cultura organizativa y sentirse servidor de sus colaboradores eran los comportamientos que directamente influían en el desarrollo humano y profesional de éstos.

En esta segunda parte, seguiremos profundizando progresivamente en los estratos que, en orden decreciente en cuanto a su visibilidad, posibilitan que dichos comportamientos se asienten y crezcan sobre bases sólidas. En la siguiente capa del terreno destacan las siguientes actitudes: confianza en el ser humano, apertura, resiliencia, compasión y gratitud y generosidad.

7. Confianza en el ser humano

El líder íntegro confía en el ser humano. Evidentemente, ello no implica que sea ciego a comportamientos cuestionables ni los contemple con indiferencia o pasividad. En absoluto. Por el contrario, el buen líder sabe que en la naturaleza humana conviven lo mejor y lo peor. Pero también reconoce la importancia del contexto en que actúan los seres humanos, el grado de desarrollo de los mismos y su propio papel como líder a la hora de que se manifieste el lado más luminoso o, por el contrario, el menos amable de la naturaleza humana.

Sabe que, en general, los seres humanos responden positivamente cuando sienten que se confía en ellos. Por ello, confía en sus colaboradores y la realidad le da continuas pruebas de lo acertado de su postura. Sin duda, sin esta confianza en el ser humano, difícilmente lograría sacar lo mejor de sus colaboradores y comportarse de la forma descrita en la primera parte de esta entrada.

8. Apertura

Apertura a las nuevas ideas, a nuevos puntos de vista, tanto de sus colaboradores como del resto de personas con las que mantiene relaciones. Apertura que nace de la firme convicción de que vivir es aprender. Apertura imprescindible para practicar y cultivar la creatividad. Sin duda, si no queremos que la apertura nos convierta en veletas, la apertura ha de estar fundamentada en una clara conciencia de la identidad, de la esencia organizativa.

9. Resiliencia

Inevitablemente, todo colectivo pasa por épocas difíciles. Momentos en los que, incluso, la propia supervivencia parece cuestionada. Momentos en los que pueden aparecer con fuerza voces que cuestionen aspectos de la cultura, del concepto de empresa, que parecían indiscutibles. En circunstancias así, la resiliencia de los líderes marca la diferencia.

En sistemas tecnológicos, la resiliencia es la capacidad de un sistema de soportar y recuperarse ante desastres y perturbaciones. En el ámbito del liderazgo, la resiliencia es la capacidad de soportar los golpes y tensiones que inevitablemente se reciben en ocasiones, recuperarse de los mismos con rapidez y aprender de la experiencia vivida.

10. Compasión

La compasión es otra de las actitudes que caracterizan al líder cabal. La compasión nace del íntimo convencimiento de que la imperfección, el sufrimiento y el deseo de ser feliz son características consustanciales del ser humano, así como de la voluntad de contribuir activamente a mitigar la segunda y contribuir a que la tercera sea algo más que un mero deseo.

En su artículo “Desarrollando líderes sostenibles por medio del coaching y de la compasión”, Richard Boyatzis, profesor de Comportamiento Organizativo en Case Western Reserve University y uno de los expertos más reconocidos en el campo de la inteligencia emocional, explica que una de las funciones básicas del directivo debería ser contribuir al desarrollo de sus colaboradores. Pero no con un enfoque puramente instrumental, sino con un espíritu compasivo y con el propósito de favorecer su desarrollo integral como seres humanos.

Como afirma Boyatzis, la compasión en la búsqueda del desarrollo integral del colaborador contribuye decisivamente a contrarrestar el estrés que conlleva la labor directiva y, por tanto, a eliminar los efectos fisiológicos y psicológicos perniciosos del estrés en el directivo.

11. Gratitud y generosidad

Otra actitud imprescindible del buen líder es la gratitud. El líder íntegro siente gratitud por los innumerables presentes con que la vida le regala y sabe mostrarla a sus colaboradores. La generosidad es prima hermana de la gratitud. Su profundo sentimiento de gratitud alumbra una generosidad genuina. Ser generoso sin esperar nada a cambio contribuye directamente a su vocación de servicio y a considerar el desarrollo del potencial de sus colaboradores el propósito último de su labor como líder.

Continuando con nuestra cata del terreno, en el último estrato antes de llegar a la roca madre que sirve de base al liderazgo integral nos encontramos con las siguientes cualidades: la humildad y la confianza en sí mismo, la positividad, la ecuanimidad y la autenticidad.

12. Humildad y confianza en sí mismo

Esta dos cualidades están íntimamente relacionadas. El líder íntegro está seguro de su valía y capacidades, es consciente de sus habilidades y fortalezas. Ello le permite sentir una profunda confianza en sí mismo. Pero esta confianza no alimenta el egocentrismo. Por el contrario, su humildad, unida a la confianza en sí mismo, le permite reconocer sus limitaciones sin sentirse culpable y aceptar con comprensión y compasión las limitaciones de los demás.

13. Positividad

Asimismo, el líder cabal sabe de la tendencia natural que tenemos los seres humanos a fijarnos en lo negativo (y fijarlo en nuestras mentes) y a no reparar en la infinidad de cosas positivas (o darlas por sentadas). Sin embargo, como han demostrado las neurociencias y la psicología humanista, un tono mental positivo predispone a la curiosidad, a la creatividad y al establecimiento de vínculos emocionales y relaciones enriquecedoras con otras personas.

Sabedor de la importancia de todo ello para el colectivo y para sí mismo, el buen líder mira la vida como un regalo y cultiva la positividad (véase en este blog “Positividad y meditación”).

14. Ecuanimidad

La ecuanimidad es otra de las cualidades que posee el líder íntegro. Ni siente apego por lo bueno, aunque sea capaz de disfrutarlo, ni reacciona con violencia o desesperación cuando las circunstancias se tornan adversas. Por el contrario, acepta los buenos y malos momentos que inevitablemente comporta la existencia con igualdad de ánimo. Sin duda, su resiliencia se asienta sobre esta cualidad.

15. Autenticidad

Desde que nacemos hasta que llegamos a la edad adulta los seres humanos vamos creando de manera más o menos consciente una serie de protecciones que nos van alejando de nuestro yo auténtico. Adoptamos papeles, personalidades, caretas que pretendidamente nos ayudan a lidiar con el mundo que nos rodea e inevitablemente nos alienan de nosotros mismos.

Aunque no siempre es así, la madurez debería detener y revertir este proceso. La persona realmente madura, y por tanto el líder íntegro, considera esta recuperación de su yo auténtico un propósito vital innegociable. Su capacidad de servir de ejemplo, la autoridad moral que emana y su genuina vocación de servicio son posibles porque no necesita demostrar sino, simplemente, ser quien realmente es.

Por último, en el corazón de la cebolla que hemos ido analizando capa a capa, nos encontramos con unas cualidades que conforman la roca madre, el estrato sólido que permite que las que hemos visto anteriormente se desarrollen sobre bases seguras. Se trata de dos temas tratados previamente en este blog: el autoconocimiento y la inteligencia emocional.

16. La inteligencia emocional 

Como la ciencia ha demostrado, intentar separar razón y emoción no es sino una vana quimera que durante siglos ha lastrado el pensamiento occidental. La inteligencia emocional es imprescindible para conocer nuestras emociones y las de las personas con las que nos relacionamos, para saber motivarnos y llevar una vida plena, y para gestionar con éxito nuestra vida social. Por ello, el líder íntegro cultiva su inteligencia emocional y la de sus colaboradores.

17. El autoconocimiento 

En cuanto a la importancia del autoconocimiento baste con apuntar que, además de recordarnos el mandato del dios délfico (“conócete a ti mismo”), se trata de la competencia sine qua non para el desarrollo del resto de competencias que conforman el modelo de inteligencia emocional de Daniel Goleman.

Taller de Liderazgo Integral

El funcionamiento de nuestras empresas, organizaciones y de la sociedad en general depende de sus líderes. El taller de liderazgo integral pretende contribuir a satisfacer la necesidad imperiosa de formar líderes íntegros. En los contenidos y metodología del taller confluyen los decisivos avances que han experimentado las neurociencias en los últimos años, las propuestas y desarrollos recientes de la psicología positiva y humanista en general, y la sabiduría compartida a lo largo de la historia por numerosas corrientes espirituales y filosóficas de todo el mundo.

Asimismo, se basa en las exitosas experiencias de los talleres “Mindfulness-Based Stress Reduction” de John Kabat-Zinn y “Search Inside Yourself” de Google. Desde sus comienzos en 1979, más de 18.000 personas han participado en el taller ofrecido por la Facultad de Medicina de la Universidad de Massachusetts. En los cuatro años desde que Google ofreciera por primera vez el suyo, ya son más de 1.000 los integrantes de la compañía que se han beneficiado del mismo. Como atestiguan buena parte de las personas que han participado en el taller de liderazgo integral, se trata de una experiencia transformadora que ha supuesto un antes y un después en sus vidas, tanto en el plano profesional como personal.

20 marzo, 2013 at 11:40

Miguel Ángel Rodriguez Badal 

Miguel Ángel Rodríguez Badal:

La empresa es, sin duda, una de las instituciones que más influencia tiene en nuestras vidas. Por ello, he creado este blog para compartir con todos vosotros mi visión sobre la empresa. Sobre la empresa existente y sobre la que podría existir: una empresa más humana, más justa, más consciente, más responsable, más innovadora, más feliz y más sabia. En resumen, una empresa más íntegra.

Todos, o la mayoría, querríamos trabajar en empresas íntegras. Sin embargo, muchos dudan de que éstas existan o, incluso, de que puedan llegar a existir. El propósito de este blog es demostrar que la empresa íntegra es no sólo algo deseable sino totalmente posible.

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Fuente: La Empresa Integra  Parte 1  Parte 2

Imagen: Let Us Beat Swords Into Plowshares | Yevgeny Vuchetech 


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