Revista Insólito

Los animales y el sexto sentido, profetas de catástrofes naturales

Publicado el 05 mayo 2020 por Redespress60 @lakhlave

La intuición tiene que ver con los instintos, por lo que no debería sorprendernos que los animales, en general, tal como vivieron en tiempos pasados bajo una vida de supervivencia basada en sus instintos, hoy sigan percibiendo situaciones que nosotros, los humanos, no. Por ello, algunos animales pueden anticipar lo que va a suceder, aunque nosotros no entendamos la razón.

Los animales y el sexto sentido, profetas de catástrofes naturales

Los humanos estamos acostumbrados a ver todo en base a una ciencia, pero no sabemos aún muchas cosas de los animales que nos rodean, y quizás cosas que ellos puedan percibir por encima de nuestro entendimiento. No está totalmente demostrada la capacidad sensorial de los animales antes de que ocurra algún suceso imprevisto, lo que sí está comprobado es que, por ejemplo, los perros tienen capacidad olfativa para encontrar cadáveres y/o seres vivos en situaciones de búsqueda. También los gatos cuando intuyen una presencia extraña o intimidante cambian de casa. Además se ha observado que las aves vuelan segundos antes de un movimiento sísmico. Y desde hace muchísimo tiempo se sabe que las ratas huyen del barco mucho antes que éste empiece a hundirse.

Sexto sentido

El biólogo Edward O. Wilson hace unos años publicó una lista en el sitio TreeHugger algunas de las capacidades extrasensoriales de las que disfrutan millones de animales ahí afuera, sin que nosotros nos percatemos siquiera. Se trata de otro tipo de inteligencia, una quizá más persuasiva de la que hayamos alcanzado como especie, aun en nuestros momentos de mayor lucidez. Muchos animales emiten sonidos para que estos regresen o se expandan, permitiéndoles entender el espacio por el que transitan o al cuál deberían ir. Esta capacidad es propia de los pájaros, los murciélagos o los delfines. Otros, incluso, tienen la capacidad de emitir impulsos eléctricos para conocer el espacio.

Todos los organismos emanan un cuerpo magnético; esta especie de “aura energética” funciona como un sensor para miles de especies, desde langostas hasta moscas. Los animales sienten los campos magnéticos y con ello saben si acercase o no hacerlo, o bien, también pueden tomar decisiones de otra índole. Los animales tienen la capacidad de oler literalmente el peligro, el sentido de oportunidad, la presencia de presas, el estrés e incluso, la fertilidad. Esta habilidad para percibir la realidad desde las esencias emanadas de cualquier circunstancia es ajena a los humanos en esos niveles. Para miles de insectos, la capacidad de ver la luz ultravioleta les permite acceder a detalles con los que nosotros siquiera soñamos.

Cada día son más numerosos los científicos que consideran demostrada la hipotética capacidad de multitud de animales a la hora de predecir cataclismos. Expertos y veterinarios reconocen que los animales parecen poder intuir cuándo va a ocurrir algún tipo de catástrofe natural, como un terremoto o un tsunami. La mayoría encuentra una explicación lógica en el desarrollo superior de sentidos como el olfato o el oído, que hacen que su capacidad de percepción resulte extraordinaria y sobrepase con creces la nuestra.

Hay historias de todo tipo sobre fenómenos inexplicables protagonizados por perros y gatos. El gato siempre ha estado rodeado de cierto halo de misterio, pero, lo más probable y a lo que apuntan distintas investigaciones, es que sea su envidiable vista periférica, su capacidad para ver en la oscuridad, un olfato cincuenta veces más potente que el nuestro y un oído que capta, como una antena parabólica, el vuelo de una mosca lo que haga que parezca que tiene poderes premonitorios.

La capacidad olfativa del perro es algo que también asombra. En el caso de los perros de rescate, a la hora de seguir el rastro de una persona o encontrarla bajo un montón de escombros. Su finísimo olfato podría servir para detectar distintas enfermedades, entre ellas ciertos tipos de cáncer. De hecho, utilizar su don para este fin es ya una realidad. La InSitu Foundation, en colaboración con prestigiosas universidades norteamericanas, lleva 12 años entrenando perros capaces de detectar determinadas sustancias en la orina que señalan la presencia de tejido tumoral.

También existe cierta unanimidad al creer que perros y gatos son capaces de detectar un embarazo o notar los cambios químicos que se producen en el cuerpo humano antes de un infarto o un ataque de epilepsia. Menos probadas están las teorías que dicen que pueden ver “cosas” que nosotros somos incapaces, como espíritus y seres del más allá.

Hay casos muy particulares que han sacado a la luz estas habilidades extraordinarias de los animales, como fue el caso del gato de Winston Churchill, que, cuando se encontraba muy enfermo, el animal, que no se separaba de su lado, maulló durante dos minutos seguidos, para luego irse de la casa y no regresar nunca; a la mañana siguiente, Winston Churchill fue encontrado muerto.

La conexión entre animales y humanos está muy estudiada y documentada, son muchos los casos en que animales han recorrido miles de kilómetros para reencontrarse con sus dueños, a punta de pura intuición. Los poderes extraordinarios o extrasensoriales de seres humanos y animales son un tema inagotable, de presentimiento, de percepción de energías. Por esto, para los egipcios los lobos y los gatos eran sagrados; ellos sabían de sus poderes y habilidades. Y lo sabían porque heredaron el conocimiento de los atlantes.

Los animales y el sexto sentido, profetas de catástrofes naturales

La comunidad científica ante las capacidades psíquicas

Investigadores dirigidos por la Dra. Rachel Grant, profesora de la Universidad Anglia Ruskin observaron la actividad animal en el Parque nacional Yanachaga-Chemillén en Perú. Mediante cámaras ocultas establecidas por todo el alrededor del parque nacional, descubrieron que la actividad animal cayó en la zona 23 días antes de que un terremoto de magnitud 7,0 sacudiera toda la región en 2011. Hasta siete días antes del evento, la actividad animal cesó por completo.

Pero, los investigadores no mencionaron en ningún momento “el sexto sentido de los animales”, ya que concluyeron que la caída en la actividad de los animales se debía a la liberación de iones positivos. Los iones positivos son una mala señal: se liberan en el aire cuando las rocas están bajo un fuerte estrés. Al parecer, el aumento de estrés genera más iones y más positivos, por lo que los animales (especialmente roedores y los que viven en el suelo) lo perciben rápidamente. Este fenómeno los lleva a abandonar la zona ya que los iones positivos les crea hiperacidez, confusión, agitación y fuertes dolores. Los investigadores aseguraban que los animales que salieron del parque nacional durante el tiempo previo al terremoto de la ciudad de Contamana se desplazaron a la zona más baja de la montaña, donde el nivel de iones positivos en el aire era menor.

También lo confirmaron científicos y miembros de la NASA dirigidos por Friedemann Freund de la NASA  cuando en 2009 observaron como una colonia de sapos abandonaba masivamente su estanque en L´Aquila (Italia), que pasó de 96 sapos a casi cero durante tres días. Días después se produjo un terrible terremoto de 6.7 grados en la escala de Richter. L

Las primeras respuestas nuevamente apuntaban a que los cambios químicos que produce la corteza de la Tierra alertan a muchas especies de que algo va a ocurrir. Se produce una carga de iones en el ambiente que provoca hiperactividad en los animales y los hace retirarse de las zonas cercanas a los movimientos sísmicos. Los movimientos tectónicos liberan cargas eléctricas por la flexión de los minerales, que producen variaciones en el equilibrio eléctrico del aire. Además, la fractura de la corteza terrestre genera ondas sonoras de bajísima intensidad que pueden ser captadas por algunos animales.

Aunque bien la teoría científica de que esto es producido por iones positivos antes de un terremoto bien podría quedar desacreditada cuando hay informes de que días antes de tornados o huracanes, animales domésticos como las gallinas no ponían huevos, las vacas no daban leche o las abejas abandonaban sus panales.

A lo largo de la historia son muchos los informes sobre el extraño comportamiento animal ante los desastres naturales. Un antiguo documento griego de hace 2.400 años ya reflejaba como los animales, incluidas las serpientes y las ratas, abandonaron la ciudad de Hélice antes de que fuera destruida por un terremoto.

Los animales y el sexto sentido, profetas de catástrofes naturales

Algunos sucesos

Los sapos de L’Aquila no son el primer ejemplo de conductas animales extrañas ante un evento sísmico importante. Ha habido varios informes sobre reptiles, anfibios y peces que se comportaban de manera inusual justo antes de un terremoto.

En 1975, en la zona de Haicheng en China, se pudo observar como muchas serpientes salían de las madrigueras un mes antes de que la ciudad fuera golpeada con un terremoto de gran magnitud. Como este caso, se han reproducido varios en la historia. La mayoría en zoológicos, lugar donde al hombre le ha resultado sencillo observar la conducta de los animales ante un terremoto. De hecho en la provincia de Cantón se utilizan a los animales como sensores de terremotos, un arma perfecta contra el movimiento ya que los animales sufren un gran estrés antes de que la Tierra comience a temblar.

El 26 de diciembre de 2004 decenas de miles de personas murieron en Sri Lanka (Indonesia) víctimas de uno de los más devastadores terremotos que se han desatado en la Tierra durante los últimos siglos. El monumental seísmo fue tan sólo el preludio del tsunami que asoló, entre otras muchas zonas costeras, el famoso Parque Nacional de Yala. Un lugar donde, días después, en las labores de rescate, los humanos advirtieron un hecho extraño: no se encontró un solo animal muerto.

Dos horas antes de comenzar la tragedia, mientras las olas gigantescas del Océano Índico se aproximaban a las costas de Sri Lanka, las aves iban congregándose en bandadas y ejecutando una migración extraordinaria camino de las llanuras que tapizan la mayor parte de los 1.300 kilómetros cuadrados del mencionado Parque Nacional de Yala. A su vez, los elefantes emprendieron una retirada hacia las montañas, mientras búfalos y ciervos seguían los pasos de los paquidermos. Todos los animales parecían haber escuchado algún tipo de siniestra voz de alarma.

Pocos años después, en mayo de 2008, más de diez mil personas murieron en China como consecuencia de un terremoto cuyo epicentro se localizó en la localidad de Sichuan. Dos días antes de que tuviera lugar aquella violenta hecatombe, cientos de miles de ranas y sapos invadieron aquellos territorios en el curso de un enloquecido e inexplicable éxodo. Al día siguiente, el China Daily, uno de los más prestigiosos diarios del país, reconocía en su portada que “Desafortunadamente, nadie tuvo en cuenta la advertencia de los sapos”. Son también conocidos casos como el de la insólita invasión de serpientes de cascabel ocurrida en la ciudad californiana de Parkfield en junio 1966, dos días antes de un temblor de tierra.

Y las gentes del lugar en Puerto Príncipe (Haití) recuerdan el sobrecogedor documento audiovisual previo al terrible terremoto sucedido en Haití el 12 de enero de 2010, aquel en el que un perro parece enloquecer segundos antes de que bajo sus patas se desatase el Apocalipsis. Matthew van Lierop, especialista en el comportamiento animal del Parque Zoológico de Johannesburgo, afirmó que “no hay ningún estudio específico sobre esta cualidad de los animales, sencillamente porque aún no hemos sido capaces de verificarla en laboratorio”. Sin embargo, las más recientes investigaciones de geólogos y zoólogos coinciden en todas las conclusiones.

Las abejas de bandas azules despiertan de la hibernación exactamente al mismo tiempo que en el desierto empiezan a florecer las plantas. Aquí el secreto puede no serlo tanto, porque eso ocurre cuando termina el frío de invierno y la temperatura es más cálida… Y así la gente sobrevalora cosas que dependen sobre todo de coincidencias de la época, de la estación, del tiempo y no valora el sexto sentido de otros factores totalmente desconocidos. La revista Science Online publicó hace unos años un largo trabajo sobre ese sentido de predicción de muchos animales.

Es una visión común y espectacular en Australia que en los días calurosos y cuando la humedad comienza, a las hormigas parecen brotarles milagrosamente alas y surcan los cielos, en enormes bandadas… Y eso ocurre a menudo antes de una tormenta masiva y devastadora: como si las hormigas supieran que la lluvia está en camino y estaban preparadas para salir de allí lo más rápido posible.

Los animales y el sexto sentido, profetas de catástrofes naturales

El Dr. Simon Robson de la Escuela de Biología Marina y Tropical de la Universidad James Cook dice que “muchos animales predicen la llegada de un verano temprano en su comportamiento, porque presienten que los días van a ser más largos. Los animales están muy en sintonía con la duración del día y las estaciones, que les afectan de manera muy diferente”. Añade que incluso si bien parece que a las hormigas les crecen las alas poco antes de la primera tormenta a la salida del verano, la realidad es que han estado preparadas durante semanas, porque las hormigas (voladoras) estaban listas en sus nidos bajo tierra, después de haberles crecido las alas, esperando a una especie de disparo de salida.

Los animales están también en sintonía con otras señales de la naturaleza. Las aves son capaces de captar sonidos de muy baja frecuencia cuyo eco rebota a cientos de kilómetros de distancia en las montañas. “Muchas aves de paso para que poseen una brújula magnética que les permite navegar miles de kilómetros, incluso en la noche sin equivocar el rumbo… salvo excepciones, también misteriosas”, comentó el mismo Robson.

El biólogo y Premio Nacional de Ciencias Humberto Maturana explica con naturalidad que los animales no tienen un sexto sentido, sino dimensiones sensoriales distintas a las nuestras, y desde luego mejor equipadas para interactuar con el ambiente.


Volver a la Portada de Logo Paperblog

Revista