Graham Annable, el autor del divertido video de arriba, es un genial artista que se caracteriza por, a través de sus ocurrentes creaciones, lanzar mordaces críticas contra algunos de los signos de nuestro tiempo. En este caso arremete contra el uso que damos a los auriculares.
Los auriculares son un excelente medio para escuchar la música que tanto amamos. Nos permiten, a través de la música que transportan, activar el lado derecho de nuestro cerebro mientras damos un merecido descanso al lado izquierdo. Son, por tanto, la expresión de una fuente de verdadero placer. En ese aspecto, nada que reprochar.
Pero, a veces, tengo la sensación de que también sirven para ensimismarnos, para (en cierta forma) aislarnos del entorno. Nos permiten crear una pequeña isla en la cual reina cierto aislamiento (casi vital) del mundo exterior. Y, si fuera así, me temo que esto sí que es preocupante.
¿Por qué cada día vemos más y más gente ensimismada en su música mientras se desplaza a pie o en transporte público? Me intranquiliza pensar en los auriculares como el síntoma de cierta forma de indiferencia: como un amenazante signo de los tiempos que nos han tocado vivir.

¿Un signo de los tiempos?
