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Los axiomas en política y por qué el Estado del bienestar carece de futuro

Por Formación Y Control @FyControl

Los axiomas en política y por qué el Estado del bienestar carece de futuro

Todo régimen político ha dispuesto de “verdades irrebatibles”, equivalentes a los  axiomas de la geometría. Para los comunistas, era “la lucha del proletariado” y para los nazis, “el espacio vital para la nación aria”. Sobre tales axiomas, se construye el resto de la teoría, por ello, se convierten en verdades no discutibles, pues cuando alguien las pone en solfa, está poniendo en discusión todo el edificio.

Nuestros políticos también emplean el mismo sistema. Hay una serie de “verdades axiomáticas” y sobre ellas defienden todas sus intervenciones. Básicamente dos predominan, el “ser demócratas”, y “el Estado del Bienestar”. Cualquier actuación es defendible si queda vinculada a estos dos términos, y para ellos la  mayor descalificación posible es decir que “no eres demócrata” o “eso atenta al Estado del Bienestar”.

Mi duda ¿no son Democracia y Estado de Bienestar términos antitéticos? Términos que se contradicen el uno al otro.

El “Estado del Bienestar” se está convirtiendo, poco a poco, en “Estado de Dependencia”. El criterio básico que le sustenta es que el ciudadano dependa del Estado. En todo. Por ejemplo, si me pongo enfermo, debo recurrir a la Seguridad Social. Mis hijos deben ir a colegios concertados. Si a mi señora o a mí se nos apetece tirar dos tabiques en casa, tenemos que pedirle licencia al Ayuntamiento. Si ahorro, por aquello de tener una cierta autonomía y libertad, el Estado me penaliza con los impuestos varios sobre esos recursos que no he gastado. Es obvio que entiende que si yo no los he empleado, es que no los necesito, y que deben ser suyos. Y ya el colmo, si un chorizo entra en mi casa, la doctrina oficial dice que yo no puedo hacer nada, pues suponiendo que pudiera defenderme y en esa defensa le lesionara de alguna manera, me vería sometido a juicio. ¡No puedo defender mi vida y la de los míos!. Lo correcto es que espere a la policía y la justicia, que son los que deben hacer eso por mí.

El bienestar, es una maravilla. Pero tiene siempre dos facturas: lo que cuesta, y lo dependiente que me convierte de quien me proporciona el servicio. A más “bienestar”, más dependencia, ¿o es que el drogadicto no es esclavo de su camello?

Y claro ¿un dependiente tiene libertad para decidir? Si además de todo lo anterior, mi empleo depende de una Administración, y estoy en ella por simpatizar con un determinado signo político ¿cuál es mi libertad para votar?

Para salir de la crisis, necesitamos “Emprendedores”. Gente NO dependiente. Y eso, nunca es cómodo para quien ostenta el poder. Lo cual nos lleva a un dilema: el estado del Bienestar no es mantenible. No solo por lo que cuesta, sino por algo más de fondo. Una población en bienestar es estática y dependiente, aporta poco, emprende menos. Y eso, en un mundo globalizado, termina convirtiéndola en presa para quienes mantienen su -incomodo- dinamismo.

Quizás este sea nuestro gran dilema. Lograr una serie de servicios sociales que sean mantenibles en cuanto al coste, y que no generen dependencia e inercia en quien lo reciba. Si ese equilibrio no se logra, o volvemos a tiempos pre- Bismark (que fue el que invento esta historia), lo cual sería malo, o vamos hacia una sociedad donde el Estado se injiere en todo sin resolver nada, lo cual sería igual de malo.

 


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