
Hay algo de beatífico en muchas ideologías, algo que permite que su plano teórico se desarrolle sin brechas y sin incoherencias, como si todas fueran capaces de salvar el mundo. La vida real, en cambio, se desarrolla en un plano práctico, en el cual todas las buenas intenciones del pensamiento quedan supeditadas a la condición humana, que suele ser mucho menos infalible que las teorías. En el obligatorio best-seller que es El libro rojo se recoge la teoría maoísta, y en algunos momentos destella por su hondura filosófica y sus buenas intenciones.
Lástima que hitos del pensamiento político como " Tenemos el arma marxista-leninista de la crítica y la autocrítica. Podemos deshacernos del mal estilo y conservar el bueno " hayan sido derribadas concienzudamente por la historia y la praxis política, empezando por la del propio Mao.
Casi como si quisiera reconciliarse con la sociedad internacional o con su propio pueblo, el Partido Comunista de China ha insinuado que este año se revisará el sistema de los campos de reeducación, vigentes desde que, en los comienzos del maoísmo, funcionaban como lugar para la lucha contra los "reaccionarios", y que en la actualidad aprisionan a más de cien mil personas, sin posibilidad de juicio previo o de defensa. Algunos han aplaudido esta iniciativa, henchidos de optimismo: "Van a eliminarse los campos de reeducación, ¡el Gobierno chino abre por fin la mano!", "¡Es un comienzo del camino hacia la democracia, el Partido escucha al pueblo!"; de cumplirse sus esperanzas, lo cierto es que tal decisión podría suponer no sólo la liberación de los prisioneros, sino una demostración del poder de la opinión pública china, hasta ahora silenciada; y, no menos importante, un paso adelante en el establecimiento de una justicia libre de arbitrariedades. Otros, más pesimistas o más acostumbrados a la realidad, recuerdan que nadie ha hablado de suprimir nada, que los campos de reeducación siguen adelante y todo lo que va a haber es una reforma en su funcionamiento. Los políticos y su retórica.
"Porque servimos al pueblo, no tememos que se nos señalen y critiquen los defectos", aseguró Mao. Irónicamente, al mismo tiempo que se anunciaba la reforma en los campos (donde, por qué no recordarlo, están recluidos un buen número de opositores críticos al régimen), el Partido chino estaba prohibiendo las manifestaciones en favor de la libertad de expresión. El gobierno tiene el control absoluto de la prensa y no está dispuesto a renunciar a él por nada, que para algo los medios de comunicación son, y ya estamos todos cansados de oír esta frase, el quinto poder. Como habían hecho otros dirigentes antes, recordemos aquella españolísima y tan sonora "conspiración judeo-masónica", el gobierno chino ha decidido culpabilizar de las manifestaciones a las naciones extranjeras y a los reaccionarios (los imperialistas, los enemigos del pueblo: la voz tiene tantos nombres); como si fuera un delito y un imposible abogar por la democracia o, simplemente, por desear que un gobierno respete una ideología que, como tantas otras, estuvo muerta desde el mismo momento en que nació.
El Sabio maneja sus asuntos sin interferir,y difunde sus enseñanzas sin adoctrinar.No niega la existencia de las innumerables cosas.Las construye sin atribuirse nada.Tao Te King, texto chino escrito alrededor del s. VI a.C.
Algunas fuentes:
http://www.elmundo.es/elmundo/2013/01/08/comunicacion/1357627953.htmlhttp://ecodiario.eleconomista.es/asia/noticias/4512514/01/13/China-acabara-con-los-campos-de-reeducacion-.htmlhttp://www.rtve.es/alacarta/audios/nunca-es-tarde/nunca-tarde-primera-hora-07-01-13/1644063/Y una película acerca de la "reeducación" en China:
