“Ya sabías lo que había antes de nada, nena…”
Los niños buenos se portan bien con las mujeres, pero no le proporcionan esa chispa que a muchas de ellas le atraen como si fuera la propia miel de la vida. Los niños malos son malos por naturaleza, y esa actitud de hombres de las cavernas suelen dar resultado. Pero existe otro tipo de chicos malos, aquel que hacen suspirar a más de una, aquel que consigue que ellas se queden con el móvil en la mano esperando una llamada que nunca llega. Ese tipo de hombres son los “niños malos de guante blanco”.
Y vosotros me preguntaréis: “¿de guante blanco por qué?”. Son aquellos que aparecen en tu vida con una sonrisa, te invitan a todo, te van a buscar a casa y te llevan, te llaman cuando te lo prometen, te envían mensajes diciendo que piensan en ti, aunque en realidad lo que están pensando es en la bonita manera de llevarte a la cama. Así que recurren a todas esas artimañanas medio románticas medio galantes, para conseguir su propio objetivo. No lo negareis amigas mías, que a más de una y más de dos de vosotras, han caído en sus redes mortales. Sin más, mi primer amor fue uno de ellos, supe decir que no a tiempo, pero eso no quita para que estuviera meses dándole vueltas a la cabeza y respondiendo sus llamadas acompañadas de poemas vistos en la televisión nocturna.
La clave es reconocer ese tipo de hombres, es sencillo, y una vez localizado saber si tú deseas lo mismo o no. Si lo deseas, sabes que entrarás de lleno en su juego y que una vez sucedido todo aquello irá desapareciendo lentamente, si sabe jugar y hacer ver a la otra persona que en realidad si que lo desea pero está ocupado… Que pena, fíjate tú… Para dejarte en la reserva por si quiere otro “bis”. Si es de los de calentón fácil, desaparecerá directamente, ni te llamará, ni te escribirá, ni te contestará al teléfono. Así es él.
¿Qué ocurre si os encontráis con el primer estilo de hombre que os dije? Decirle las cosas claras, que sois mayorcitos, que se pueden decir las cosas sin que ocurra una tragedia. Y después olvidar como hacen ellos.
Lo sé, es duro. Pero una vez que lo hayas hecho, las siguientes veces son sencillas. Eso no quita que se les odie, pero tampoco no quita que te sigan atrayendo porque… Los chicos malos ya se sabe, dan mucho juego. Pero si arriesgas, ya sabes que cartas debes de manejar tu misma. Sino controlas la situación…. Mal asunto.