
"Coma. Hay algo inocuo en esta palabra, casi tranquilizador por el hecho de evocar la imagen de un sueño sin sueños. Sólo que no me da a impresión de que Charlotte esté durmiendo. o hay ningún peso suave en sus párpados cerrados. No veo su mano cerrada contra su sien. De sus labios levemente entreabiertos no sale ningún aliento cálido. No hay nada apacible en la inmovilidad de su cuerpo postrado en la cama sin edredón; de su garganta brota un tubo transparente de traqueotomía y tiene el pecho tachonado de electrodos multicolores."
Últimamente me tropiezo mucho con un perfil: persona, particularmente del género femenino, que se lanza al mundo literario con un thriller protagonizado por una mujer y triunfa. Tal vez son casualidades, pero me ha llamado la atención. Y eso no significa que no vaya a leerlos, es más, hoy traigo a mi estantería virtual un ejemplo de lo que acabo de comentar, se trata de Los confines del silencio.
Conocemos a Sue a los pies de la cama de su hija Charlotte, ya que está en coma tras sufrir un accidente. Pero lo que atormenta a Sue va más allá de que a su hija la atropellara un autobús dejándola postrada, lo que no puede quitarse de la cabeza es que el conductor dijera que fue directa hacia él, caminando. Por eso lee su diario y descubre que tal vez tenga razón ese hombre, y el peso de un secreto haya provocado un impulso suicida a su hija. Es en ese momento cuando Sue decide que lo único que puede hacer para ayudarla es descubrir qué estaba pasando en la vida de Charlotte.
Los confines del silencio es un thriller con un comienzo que consigue captar la atención del lector, despertar el interés por esta casi niña en coma, y su preocupada familia. Y también por esa sombra de duda que acecha en sus padres.Pero más allá de ese secreto que esconde Charlotte, es una historia sobre su madre, Sue. Mediante una cuidada estructura que divide a la novela en dos hilos temporales que se van alternando, conoceremos la vida de Sue hace veinte años, y su situación actual. Así descubriremos que es una persona marcada por una relación anterior con un hombre llamado James, cuya sombra se sigue alargando. Y comprenderemos también sus miedos y angustias en el presente, así como las reacciones de su marido a las preocupaciones de ella.
Taylor nos deja una novela entretenida que no sorprende por su argumento, pero en cambio si va generando tensión y da un par de piruetas, no demasiado imprevisibles, en su parte final. El personaje de Sue se va perfilando a medida que avanzamos, y lejos de sentirla como una víctima, incluso acaba por resultar irritante en algunos momentos. Al menos a mi me irritaba esa parte suya que luchaba por descubrir el secreto de su hija para terminar sin preguntar cualquier dato importante con un, " lo dejaré para otra vez". Soy consciente de que eso puede dar mayor credibilidad a un personaje, ya que somo humanos y hacerlo todo de la forma perfecta es imposible, sin embargo me costaba quitarme esa molesta sensación. Junto a ella, va ganando cada vez más fuerza el fantasma de un hombre de su pasado James. De hecho es casi el personaje al que mejor llegamos a conocer, puesto que la hija de Charlotte está en coma y el marido apenas queda dibujado a grandes trazos, suficientes, eso sí, para plantearnos una oscura posibilidad. Y a partir de esta trama y con estos personajes y apenas tres o cuatro más, nos embarcamos en una novela que poco tiene de novedoso pero aún así resulta entretenida. No será de mis favoritas este año, y los aficionados al género le podrán sacar una buena lista de "taras", pero aún así se lee con muchísima rapidez y consigue hacer al lector pasar las horas entretenido sin querer salir de sus páginas. Una novela ligera, para el verano, perfectamente apta para una adaptación a la pequeña pantalla.
Y vosotros, ¿hay algún tipo de tendencia que os parezca que se viene repitiendo últimamente en las mesas libreras?
Gracias
