El lugar de trabajo es uno de los más importantes del día a día: donde pasamos tantas horas, donde prolifera el estrés, los nervios y la responsabilidad. Muchas veces, a causa de la rutina y por culpa de una aversión lógica y comprensible, este entorno tan conocido se convierte en un campo de batalla del que parece que no vamos a poder escapar nunca. Tras un día duro de trabajo, regresamos a casa con una mueca pensando que al día siguiente el despertador volverá a sonar a las 7 en punto de la mañana...
Para que trabajar se nos haga más llevadero, lo primero que tenemos que hacer es acondicionar nuestro puesto, que debe ser nuestro pequeño rincón privado donde nos podamos concentrar en la tarea. Os pongo algunas sugerencias:
A
la hora de acondicionar nuestro pequeño espacio, debemos tener en
cuenta la cantidad de horas que vamos a pasar allí, así que el
entorno debe ser agradable y de nuestro gusto. Lo primero es que el
mobiliario sea cómodo, por ejemplo un ordenador que funcione más o
menos bien. Si usamos portátil, para que nuestra espalda no se vea
afectada por la postura es aconsejable acoplar en la parte baja una
bandeja para elevar el ordenador, algunas incluyen un ventilador para
que así no se recaliente. La silla debe estar colocada
correctamente, la luz, la temperatura...
Las
plantas son conocidas por darnos paz y serenidad, así que, ¿por qué
no poner una para alegrarnos la vista? Seguramente muchos tenemos al
lado un cuaderno para apuntar las cosas que tenemos que hacer, para
que sea más estimulante podemos usar bolígrafos de colores o
rotuladores para que así al menos los apuntes tengan más color y
sea menos pesado que ver toda la hoja azul o negra. Para escapar en
los momentos de tensión, puede ayudar tener fotos de nuestros amigos
o de cosas que nos pongan de buen humor o incluso un fondo de
pantalla agradable puede ser una buena vía de escape. Y de vez en
cuando ponernos algo de música que suba el ánimo.
Está
claro que es nuestro cerebro el que manda, pero siempre podemos
hacerle feliz aportando a nuestro cuerpo vitaminas, mucha agua (¿por
qué no utilizar una bonita botella de agua en vez de la típica de
plástico?, un buen té con sabores dulces, un capricho a media
mañana...
Por
último y puede que lo más importante: que haya buen ambiente. Es
verdad que es sumamente difícil llevarse bien con todo el mundo, que
los sentimientos están a flor de piel y en algún momento se puede
tener uno que otro roce con alguien: que no nos gusten ciertas
decisiones o que alguien nos parezca de aquella manera... Pero cuando
esto pase, lo mejor es salir un rato, descansar y no dejarnos llevar
por el mal humor de otra persona, porque no merece la pena y porque
al final podemos salir escaldados nosotros. Lo mejor, como dice esa
canción de Mika: Relax, Take it Easy. Y si no podemos relajarnos,
practicar un poco de Yoga al salir del trabajo y dejar que toda esa
mala energía salga de nuestro cuerpo, es una buena opción.
Un último apunte: el trabajo debe quedar en el trabajo...
xoxo
Nerea
