El mantener una buena sonrisa no sólo tiene que ver con un planteamiento estético, sino que es sinónimo de buena salud, ya que indica que cuidamos de nuestros dientes de una forma correcta y saludable. Desgraciadamente, tal y como ocurre con otras partes del cuerpo, a veces nos olvidamos de ellos y entre beber, fumar, una dieta insana y pereza, no les prestamos la atención que se merecen. Todos recordamos la lata que nos daban nuestras madres y padres para que nos laváramos los dientes “antes de ir a acostar”, ¿no tenían razón?
Los cuidados en salud bucodental son imprescindibles, porque con los años nos pasarán factura. Actualmente existen muchísimos tipo de tratamientos para hacer esto posible así que debemos explotar las maravillas que el s.XXI nos trae para lucir unas sonrisas naturales que olvidan la mítica ortodoncia a la que todos teníamos pánico en el colegio. Así que mi consejo de hoy es que no descuidéis esta parte tan importante de nuestro cuerpo, con actos tan sencillos como lavar los dientes o ir al dentista una vez al año, será suficiente para lucir una sonrisa con la que no nos de vergüenza reírnos a carcajada abierta.
¿Qué tipo de sonrisas me gustan? Personalmente las que considero las sonrisas sinceras, que logran transmitir algo, que nos hechizan y logran arrancarnos el valor del optimismo que a veces tenemos tan olvidado.
Son necesarios cuarenta músculos para arrugar una frente, pero sólo quince para sonreír. (Swami Sivananda)
