Revista Coaching

Los fracasos afectivos

Por Virginia Picó

LOS FRACASOS AFECTIVOS La capacidad para disfrutar del amor es un criterio interno, la capacidad que tenemos las personas para    elegir aquello que deseamos y gozarlo. Claro que, no todas las personas tienen claras sus prioridades, o dicho de otra forma, qué buscan y qué quieren de una pareja. Ahí vemos la carencia de poseer o no Inteligencia Emocional Afectiva.

*1 Los que carecen de ella justificaran que su amor lo viven con total realidad y que se dejan llevar por sus impulsos emocionales, y que es imposible que medie la inteligencia cognitiva. Menudo error! Poseer inteligencia emocional es un gran recurso para evitar que los sentimientos perturbados por el amor nos lleven a comportarnos según nuestro estilo afectivo, desde la preocupación, la histeria, la melancolía, la exaltación , el pesimismo, el optimismo ciego, la depresión anticipada….. Nuestras pautas sentimentales se activan como un esquema desencadenante grabado en nuestro subconsciente y vuelve a aflorar ante similares situaciones. Así pues nos comportamos de la misma forma, obteniendo los mismos resultados que con parejas anteriores.

Teniendo en cuenta todo esto podemos valorar que, el primer fracaso de la inteligencia afectiva puede consistir en confundir los afectos; y te preguntarás ¿cómo puedo confundir los afectos?de forma fácil, sutil y subconsciente, y se aprecia la confusión cuando se te pregunta ¿cómo sabes si estás enamorado? y no se sabe responder. Muchas veces creemos estar enamorados pero realmente estamos enamorados de la necesidad de sentirnos queridos. Unas emociones que se vuelven irracionales, que no las entendemos pero las aceptamos porque se adueñan del corazón y de la mente.

*2Los fracasos amorosos son frecuentes y en su mayoría muy dolorosos, por este motivo no está de más saber cuáles son las 2 causas obvias :

1a. causa de fracaso amoroso : “No era amor lo que sentía

2a. causa de fracaso amoroso : “Era amor pero desapareció

¿Te suenan?

La primera causa (no era amor lo que sentía) es bastante habitual, porque el amor es deseo y existen diversos tipos de amor como objetos de deseo (dinero, fama, aceptación, belleza, personas, hijos, política, nación, religión…).  Desear la felicidad del prójimo sin esperar nada a cambio es el amor más generoso que podemos sentir. Pero tener deseos, o que aquella persona nos llene nuestros deseos no significa específicamente que sintamos amor por ella/él. Existen muchos patrones de apego, necesidad y deseo (admiración, confiabilidad, protección, aceptación…), y la escasez de estos patrones nos conducen inevitablemente a buscar a alguien que nos los pueda brindar, equivocando nuestros sentimientos.

La segunda causa (era amor pero desapareció) se basa en confundir deseo con sentimientos. Algunas personas confunden la excitación que provoca el cortejo, el sentirse deseado, el “ligar” sin más. La conquista del otro supone un potente deseo pero no tiene porque ser específicamente amoroso. En el momento que se consigue, el supuesto sentimiento amoroso (inexistente) empieza a decaer y desaparece irremediablemente.  Proyectamos en el sujeto amoroso ciertas atribuciones que nos faltan o que buscamos (inteligencia, simpatía, imaginación, cultura, ímpetu…) hasta el día que nos damos cuenta que esa persona no posee aquello que creímos ver, el pedestal se va derrumbando, la admiración se desmorona y su presencia puede volverse molesta.

Los amores basados en las necesidades y carencias parten del deseo de saturar tu pobreza afectiva, y confunden los sentimientos en deseos los cuáles, una vez colmados, su función consiste en eliminar el sujeto afectivo y buscar en otro aquello que creen que, de nuevo los colmará.

¿Entiendes ahora la necesidad de poseer una buena Educación Afectiva?

Virginia Picó

Coach en Desarrollo Personal y Relaciones Afectivas

Consulta presencial y Skype

*1″Amores altamente peligrosos”. Walter Riso

*2″La Inteligencia fracasada”. J. A. Marina


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