Cada vez se nota más que seguimos siendo súbditos, no sólo de los Mercados, también de la “Trinidad” decimonónica: la Cruz, la Corona y la Espada.
Y digo seguimos, porque es triste reconocer que este gobierno, en mayor grado, y el anterior se han cuidado mucho de mantener intocables las tres patas del Estado.
La Iglesia católica, la Monarquía y el Ejército son los elementos, que también en crisis, se salvan de los recortes.
El Estado, a pesar de que lo oculta y sólo habla de la aportación a la casilla del IRPF, compromete, por varios conceptos con la Iglesia católica, 11.000 millones de euros, y no se ha recortado ni un euro. Siguen, sin pagar impuestos, como el IBI, y seguimos sufragando una clase de religión que nos cuesta un disparate, que pagamos todos, a pesar de ser éste –al menos eso dice la Constitución—, un estado confesional. La Iglesia sigue apropiándose de inmuebles, gracias a una ley de Aznar de 1998, y nosotros seguimos pagando su conservación, eso sí, la propiedad (hurtada al pueblo) es de ella.
Y qué decir de la Monarquía. Que en un alarde de generosidad se ha recortado un 2%, mientras que la Sanidad se recortará el 30%. Esa limosna que se rebaja la Monarquía es sobre los 8,4 millones, que es una pequeñísima parte del total de lo que nos gastamos en ella. Más de 560 millones, de baratita no tiene nada, por mucho que se empeñen los monaguillos mediáticos en recordarnos, en hablarnos de 8 millones de euros, son 70 veces más. Y, escondido entre partidas de otros ministerios.
Y por último nos queda nuestra querida Defensa. Esa defensa que como todos sabemos, ante ataques exteriores constantes, nos vemos en la necesidad de financiar. Además, no olvidemos que están los desfiles, esas fiestas que tanto gustan a nuestra monarquía y a nuestros políticos pelotilleros. Unos acontecimientos que requieren estar a la última moda en armas modernas, no nos vayan a tomar por un país subdesarrollado. La patria es la patria.
Bien pues en Defensa, como ocurre en las otras dos patas de esta Trinidad, nos vuelven a engañar. Dicen que el presupuesto baja en 2012, el 8,8% y que se queda en 6.300 millones. ¡Y una leche! Otro engaño más. Y es que a este gobierno le gustan las armas más que a un tonto un lápiz. Porque lo que se dedica a Defensa son 18.000 millones, eso sí, gran parte ocultos en partidas de otros ministerios. Por cierto, además debemos 37.000 millones por armas que sin duda necesitaremos para defendernos de nuestros múltiples enemigos.

Y, naturalmente, ante estos constantes engaños, ante estos miserables fraudes, cabe hacerse preguntas. Preguntas que no contestarán, porque les haría aceptar sus constantes timos.
¿Por qué no recortan de donde menos daño hacen? ¿Por qué se empeñan en decirnos que recortan Sanidad y Educación y que no hay de otros sitios, y permiten el fraude fiscal y proclaman una amnistía fiscal? ¿Por qué los gastos de la Casa Real, de la Iglesia católica y de Defensa son intocables? ¿Es que se creen que somos tontos y no nos damos cuenta?
Aunque pensándolo bien, es posible que lo seamos, si no, no se entiende que hayamos dado la mayoría absoluta a esta panda de impresentables, mentirosos y totalitarios. Ojalá que se trate de una locura transitoria, y mucha gente se rebele, salga a las calles y les retire su confianza.
Salud y República
