
"Los Barber habían dicho que llegarían a las tres. Era como esperar para empezar un viaje, pensó Frances. Ella y su madre habían pasado la mañana pendientes del reloj, sin poder relajarse. A las dos y media, en un impulso de nostalgia, Frances había recorrido las habitaciones por última vez, supuso; desde entonces había aumentado el nerviosismo, que desembocó en un desinflamiento progresivo, y ahora, casi a las cinco, allí estaba otra vez, oyendo el eco de sus propios pasos y sin sentir el menor cariño por los espacios exiguamente amueblados, simplemente ansiosa porque llegara la pareja, porque se instalara y acabar con el asunto."
Reconozco haber comprado el libro confundiendo a su autora con otra persona. A veces es el azar quien nos acerca una lectura. Hoy traigo a mi estantería virtual, Los huéspedes de pago.
Inglaterra, años veinte. Conocemos a Frances Wray, una mujer con algo menos de treinta años y un pasado un tanto escandaloso, y a su madre, una viuda que ha perdido además a sus dos hijos. Pertenecientes a una clase media/alta ven como su capacidad económica disminuye hasta empujarlas a alquilar una planta casi completa de su envejecida casa. El matrimonio formado por Leonard y Lilian Barber serán sus huéspedes, una pareja joven un tanto histriónica. Frances y Lilian se conocen, se descubren, y esto provocará consecuencias insospechadas en la vida de los residentes de esa casa.
La Gran Guerra produjo un cambio notable en la situación de la mujer. En este caso estamos en Inglaterra, donde las mujeres se vieron obligadas a sacar adelante a familias diezmadas, incorporándose al mercado laboral. Esas mujeres que ocuparon puestos laborales destinados a hombres, fueron criticadas en muchos casos por no abandonarlos al regreso de los combatientes a sus ciudades, de tal modo que los locos años veinte fueron muy diferentes en este país. Waters elige un caso intermedio, el de una familia recortada hasta tener dos únicos miembros, mujeres ambas, que en lugar de trabajar, alquilan parte de su casa para sobrevivir a las deudas heredadas del padre de familia. Waters nos describe todo esto, ya sea de forma explícita o implícita en la pérdida de lustre de los suelos de la casa. Y es a este panorama al que llega el matrimonio joven, despreocupado de estas estrecheces, con su colorido y su tocadiscos. Con esta irrupción en la tranquila vida de las Wray, comienza el segundo tiempo de la novela: la atracción y el amor. Y es que, Frances Wray se enamora de Lilian y Waters relata los estadíos de este amor no siempre comprendido entre dos mujeres de una forma magnífica. El miedo, la pasión, la cautela, el ansia... todo queda en cada uno de los gestos y miradas entre ambas mujeres. Es en este momento en el que la novela gira para convertirse en una novela oscura, casi negra. Un crimen fortuito no deja de ser un crimen, y será investigado por la policía, de tal modo que la casa, ya alborotada, termina totalmente desbaratada mientras estas mujeres se miran casi a escondidas pendientes de lo que les deparará el futuro.
Evidentemente no voy a desvelar nada del crimen, pero Waters lo coloca hábilmente en el centro de la trama al implicar a todos los miembros de la casa consiguiendo que, pese a que el lector es testigo excepcional de todo lo sucedido, el suspense alcance cotas altísimas en la última parte convirtiéndose en una trama casi opresiva para el lector. Pero no solo eso, más allá de lo relatado, que es mucho en algo más de seiscientas páginas, encontramos muchos símbolos en la forma de actuar de sus personajes. La madre que parece no ver, no querer ver en realidad, exactamente igual que una fracción de la sociedad ante el cambio que sobreviene; Frances que limpia y ordena una y otra vez como si con ello realizara algún tipo de labor que fuera a ayudar al mundo, la supuesta modernidad del matrimonio recién llegado que se contradice con pequeños detalles y gestos que nos van mostrando...
Los huéspedes de pago es una novela tipo folletín que, sin ser de ritmo rápido, da poca tregua al lector en cuanto a sucesos. Los personajes están bien perfilados y la ambientación es mejor que buena, convirtiéndose así en un libro entretenido cuya lectura he disfrutado. Y eso, hoy en día, ya es mucho.
Y vosotros, ¿alguna vez habéis comprado un libro por error y habéis decidido quedároslo?
Gracias.
